La vida, esa fiel compañera de viaje que nos acuna en sus brazos, nutriéndonos de coraje e ilusión, nos empuja a menudo a emprender senderos inexplorados, inciertos y tortuosos que se presentan como verdaderas lecciones de superación personal. En su recorrido se erigen, cual muros infranqueables, viejos fantasmas que detienen nuestro paso firme y nos hacen retroceder: el miedo, el dolor, el desaliento o la injusticia prueban nuestras fuerzas, retándonos con sus lacerantes y caprichosos desafíos. Es entonces cuando el ser humano debe sacar a relucir lo mejor de sí mismo, la capacidad de remontar el vuelo para resurgir de sus cenizas. En su propósito deberá emplearse a fondo ayudándose de esas pequeñas gotas de sabiduría que ha ido acumulando en su interior con cada una de las caídas sufridas en su arduo caminar. Sólo de este modo será capaz de apreciar y saborear los momentos únicos que le esperan al otro lado del horizonte, esas pequeñas gotas de felicidad que componen, en definitiva, la verdadera esencia de la vida, pues vivir significa mantener siempre tensos todos nuestros sentidos y encendida la llama que los alimenta.
Gotas de sabiduría es el título que he elegido para presentar esta colección de collages, creados con todo cariño para vosotros, amigos de Ars Creatio. Permitidme sin embargo que esta vez los dedique de manera especial a mi buena amiga Marina Asunción, una mujer valiente que sigue iluminando con su sonrisa a todos cuantos permanecemos cerca de ella. Gracias, Marina, por tu enorme generosidad. |
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