Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 38 - Primavera 2015
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Heridas veteranas Fernando Ugeda Calabuig

Primer Premio Modalidad Tema Libre
VIII Certamen de Poesía “Balcón Poético Andaluz”

Regresó pero ya no era él,

en su lugar vino una sombra errabunda

de labios apelmazados,

manos temblorosas

y rostro transfigurado

por el horror de la contienda.

Regresó pero ya no era él,

y lo hizo con los ojos transidos de invierno,

con olor a hambre y zarzales,

con el resabio acre que deja en la boca

la sangre derramada en balde.

Madre lo advirtió apenas contempló

su desgalichada figura en el umbral,

con los hombros derrotados

bajo una manta guerrillera

y el pecho tan huero y desierto

como la umbría que poblaba su mirada.

Regresó pero ya no era él,

lo suplantó una conciencia

impregnada de silencio,

colmada de gravámenes,

de días que se le iban en el porche

sembrando el suelo de lascas

con su cuchillo de monte.

Madre convirtió su lecho en un dispensario,

una suerte de hospital de campaña

rico en besos, caricias y gasas,

a la postre esfuerzos pueriles y vanos,

pues ni el venero de su amor

ni el esplendor de sus treinta años

lograron sanar heridas pútridas y veteranas.

Se fue pero ya no era él,

partió sin rumbo una mañana

tras rozar mi frente con sus labios

y depositar su reloj en mi almohada.

Lucha, hijo mío, la libertad jamás es un regalo,

me susurró inclinado sobre mi cama.

Marchó sin alforjas al despuntar el alba,

con albarcas y en traje de pana,

con algo de embutido en el morral,

su cuchillo de monte y un par de manzanas.

Le vi alejarse desde mi ventana,

su figura cabizbaja arrastraba los pies,

pateaba su propia alma.

Yo tenía cinco años, quizá por eso

de mi padre apenas si recuerdo su espalda.