Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 37 - Invierno 2015
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Torrevieja, bah�a de la ilusi�n Antonio Sala Buades

 

   
Recreación histórica sobre el primer certamen nacional de habaneras
   

 

Propósito y agradecimiento

En la noche del domingo 6 de julio de 2014, en el paseo Vista Alegre —y luego en la reposición del viernes 19 de diciembre, en el Teatro Municipal—, la asociación Ars Creatio, recogiendo la sugerencia de los correspondientes organismos municipales, llevó a cabo la recreación histórica sobre el primer certamen nacional de habaneras, como uno de los actos programados en el año de su sexagésima edición. Al afrontar este cometido, nos planteamos varios objetivos —de ahí la puesta en escena, en forma de breves cuadros costumbristas antes de la recreación propiamente dicha—, expuestos en las distintas comparecencias de los días previos: para los torrevejenses veteranos, se trataba de rememorar vivencias de especial intensidad para ellos; los torrevejenses jóvenes pondrían situación, rostro y voz a personajes que conocen indirectamente, por los nombres de algunas entidades y vías locales; en cuanto a los veraneantes, tendrían la oportunidad de acercarse a la historia de Torrevieja y de entender mejor la manera de expresarse sus habitantes, y cómo las habaneras se convirtieron en el máximo exponente cultural de la ciudad.

Sobre esas intenciones, destacaba una: la de recordar y homenajear a aquellos admirables pioneros del Certamen Nacional de Habaneras. No sólo los dirigentes —aunque sus nombres son los que, inevitablemente, figuran en lugar preeminente—, sino también los que colaboraron, a veces con su peculio particular, con materiales (maderas, cables, ferralla, ropas, pinturas, decorados…) o con muchas horas de trabajo, componiendo, ensayando y cantando en detrimento de su descanso, en unos tiempos tan duros como los que se atravesaban. Todo el pueblo, en una actitud realmente ejemplar, se entregó de lleno a una tarea que hoy, al cabo de cincuenta y nueve años, podemos confirmar que resultó decisiva para el devenir de Torrevieja. Por supuesto, es saludable celebrar el número 60 y el auge actual del Certamen (hoy Internacional) de Habaneras (hoy también de Polifonía), pero no dejemos de recordar que antes hubo que pasar por un 47, como antes por un 33, y antes por un 26, por un 15, por un 8…, y que ninguno de ellos habría tenido efecto si en un momento concreto, sin medios y con incertidumbre, nadie se hubiera echado adelante con el 1.

Nuestra asociación quiere agradecer, desde las páginas de su revista y en este número de invierno de 2015, la acogida dispensada a esta recreación, así como el cariño que nos ha transmitido la gente y la repercusión que ha alcanzado en instancias oficiales. Y, sobre todo, deja constancia de los nombres de los participantes, los auténticos artífices de este acto, sin los cuales no habría podido celebrarse. Muchas gracias a todos por acudir a la llamada, por el entusiasmo con que acogisteis la propuesta, por vuestra paciencia en los ensayos y por vuestra disposición a colaborar. Con el guion para la historia —además de las diversas grabaciones audiovisuales que se han recogido por otros medios—, queremos unir este modesto reconocimiento a los que ya habéis recibido, con total merecimiento por vuestra parte. Si esta recreación ha tenido éxito, no dudéis que ese éxito ha sido de todos vosotros.

 

 

Primera parte: arraigo de la habanera en Torrevieja

 

NARRACIÓN: Nuestra historia comienza hace aproximadamente un siglo, como podía haber comenzado mucho antes, en un pueblo del Mediterráneo español. Un pueblo joven, construido, y hasta reconstruido pese a su juventud, a la llamada de las salinas y con el sustento de la mar. Un pueblo cuyos habitantes siempre conocieron, desde la misma cuna, la necesidad de comer gracias al trabajo propio, recogiendo aun con penurias cuanto le ofrecía la naturaleza, muchas veces despiadada. Un pueblo que, por su sencillez y por entender a los pueblos hermanos con los que compartía suelo y fatigas, cielo y afanes, nunca pretendió mayores merecimientos que ningún otro, sino sólo aquello que le correspondía en derecho por haberlo obtenido con el esfuerzo de sus hijos.

Nuestra historia comienza hace aproximadamente un siglo, como podía haber comenzado mucho antes, en un pueblo del Mediterráneo español. Y comienza con el nacimiento de un niño, arropado en su humilde cuna por las melodías que lo acompañarán durante los avatares de su vida.

 

 

Escena 1. En la cuna

 

Personajes: una madre joven con su bebé y la abuela viuda.

Situación: vivienda familiar; la madre se dedica a las faenas domésticas y a cuidar de su hijo.

Decorado: una mesa, varias sillas y la cuna del bebé.

 

ABUELA (Entra de la calle, frotándose las manos): Hola, hija. ¡Uf! ¡Qué frío hase! ¡Tengo las manos helaícas!

MADRE (Con su hijo en el regazo): Hola, mamá. Es que este invierno está siendo muy largo... Siéntate ahí, al lao de la lumbre. (Le señala la silla)

ABUELA: (Se sienta) ¿Cuándo vendrá Manolo de la mamparra?

MADRE: No sé... Ayer tardó más que otras veses... A lo mejor están esperando por si pescan algo más.

ABUELA (Preocupada): ¡Ay!, que no se confíen y que se vuelvan pronto. Esta tarde se estaba serrando el sielo.

MADRE (Empieza a preocuparse también): Bueno, mamá, ellos sabrán lo que tienen que haser.

ABUELA: Sí, hija, ellos sabrán... (Melancólica) Es que no puedo dejar de acordarme del susto del año pasao. Y también me acuerdo de lo que le pasó al papá... (Muy triste) Mi pobre Juan...

MADRE: Eso ya no tiene remedio, mamá. Tienes que haserte el ánimo. No vas a estar así toa tu vida... (Pensativa) Además, Manolo no tiene que navegar crusando la mar, de una costa a otra, como hasía el papá. Así que tenemos que dar grasias todavía. (Mira hacia el exterior de la ventana. Se queda más tranquila) ¿Ves? Por ahí sale la luna. Parese que al final no va a llover.

ABUELA (Como ausente): No, hoy no va a llover. Pero mañana, otro sinvivir... Y pasao, y al otro, y al otro...

MADRE (Resignada): Es lo que nos ha tocao, mamá. Por lo menos, tenemos un platico de comida. (Con pena) Hay gente que ni siquiera eso.

(Pausa)

ABUELA (Mirando al suelo, con un punto de congoja. Suspira con recelo): ¿Por qué tiene que ser así la mar...? ¿Por qué nos tiene que haser sufrir tanto...?

MADRE (Esperanzada): Yo me conformo con que grasias a la mar, y a lo que le saca Manolo tós los días, mi chiguito, que es lo que más quiero en el mundo, puede tener un porvenir.

ABUELA (Volviendo a la realidad): Ah, ahora que lo nombras... ¿Ha senao bien?

MADRE: Claro, mamá. Como siempre. (Orgullosa) Está hecho un boseras.

ABUELA: Venga, mira a ver si puedes dormirlo, que ya es hora. Ya sabes que el médico dise que tiene que descansar su tiempo, y más ahora, que está empesando a andar.

MADRE (Jugando cariñosa con el bebé mientras lo alza): Ven aquí, Juanico... (Cantarina) Ven con la mamá... ¿Y el pequeñico de la casa...? ¿Vas a haser nono en tu cunica, tan calentico...?

ABUELA (Levantándose para irse): Bueno, me voy, que aún me queda faena con tu hermano. ¿Te hase falta algo pa mañana?

MADRE (Con su hijo en brazos): No, hoy he hecho la compra... Tengo patatas, arrós, bajocas y pésoles. Y por la mañana me traeré unos tomaticos y una lechuga pa la ensalada. Con lo que aparte Manolo, tenemos pasao el día.

ABUELA: Hala, pues ahí os quedáis. (Se dirige hacia su hija) Voy a resarle a la Virgen del Carmen, que siempre nos ayuda. Adiós, hija. (La besa con cariño. Sonríe por primera vez) Adiós, Juanico, cascatrepa, que eres un cascatrepa... (Besa y acaricia a su nieto) Hasta mañana. (Se vuelve para la calle)

MADRE: Adiós, mamá. Tápate la garganta cuando salgas.

(La abuela sale mientras la madre se queda con su bebé en brazos. Le hace unas carantoñas y empieza a acunarlo cantándole una habanera).

MADRE (Cantando): Yo conosco a un señorito / que se muere por mi amor / y mil veses le repito: / «No se canse usté, señor»...1

 

 

NARRACIÓN: El niño va creciendo, con el amor de su familia y el alimento que le proporciona la mar, de la que ya no se separará. La mar, siempre la mar... Después de sus primeros pasos, como cada niño del pueblo, comprende la relación tan intensa que lo une a la mar, hasta el punto de hacerse deseada y temida a la vez. Como también comprende que su camino no va a ser cómodo y que muy pronto va a poner de su parte para que todos salgan adelante.

 

 

Escena 2. En la niñez

 

Personajes: una familia (las mismas abuela y madre, el padre Manolo y el niño Juan) sentada en la puerta de su casa y un paseante, el hermano de la madre.

Situación: tertulia en la calle; el paseante se incorpora después.

Decorado: varias mecedoras y un botijo.

 

 

PADRE: ¡Anda!, ¡mirar quién viene por ahí...!

MADRE: ¡Vaya!, ¡buena vista veamos...!

NIÑO JUAN: ¡Tío!, ¡tío!... (Sale corriendo a su encuentro)

TÍO (Abrazándolo): ¡Hola, machote! ¿Ayudas a la mamá y a la abuela?

NIÑO JUAN: Sí, y están muy contentas conmigo. Y el papá me ha dicho que dentro de poco lo ayudaré a él también.

TÍO (Le hace una carantoña): Claro, Juanico... Es que ya te has hecho muy grande... (Se dirige a su madre) Hola, mamá. (Le da un beso)

ABUELA: Hola, hijo. (Le da un beso) Esta tarde he pasao por tu casa. ¿Y Conchita...? ¿Sigue bien...?

TÍO: Sí, mamá, está muy bien.

MADRE: ¿Quieres sentarte un ratico? Vamos a abrir el melón de agua que tenemos en el poso.

TÍO: Bueno, en mi casa ya lo tenemos tó hecho... ¿Me saco una sillica?

NIÑO JUAN: ¡Voy yo! (Entra en la casa)

PADRE: Cuñao, qué difísil es verte...

TÍO: Es que ahora, con el trabajo y el preñao de Conchita... Hoy se ha quedao en ca mis suegros, allí está tranquilica. Luego pasaré a por ella. De momento, va tó bien. Y que siga así.

MADRE: Mañana, cuando acabe aquí, pasaré yo a estar con ella. El chiguito está privao sabiendo que van a traerle un primico.

NIÑO JUAN (Ufano): ¡Aquí está la silla! (Se la ofrece a su tío y se vuelve a la suya)

TÍO (Cariñoso): ¡Muchas grasias, caballero! (Se sienta. Se dirige al padre) Cuñao, he oído que esta semana estáis matando mucha sardina.

PADRE (Animado): Sí, tenemos una buena racha. El lunes llenamos más de quinientas cajas. (Cambia el tono) Lo malo es la subasta, pero ya sabemos cómo funsiona esto... (Vuelve a animarse) Y a ti, ¿cómo te va en la tienda?

TÍO: Ya me he hecho con las lejas donde está cada cosa, con el peso, con los pedíos y con el papel de estrasa... Lo que peor llevo es haser las cuentas y apuntarlas en la libretica... Menos mal que mi jefe tiene pasiensia conmigo...

ABUELA (Evocadora): Sí, pobretico. Siempre ha sío muy buena persona. Por eso han abusao tanto de él.

MADRE: Pero ahora tiene un dependiente honrao. El nombre de la familia no peligra.

ABUELA (Fingiendo seriedad): Y que no me entere yo...

(Risas)

NIÑO JUAN: Mamá, ¿cantamos una de esas cansiones que cantaba el abuelo?

MADRE (Sonriendo): Claro que sí, Juanico. A mí también me gustan mucho. Pero luego me tienes que ayudar a guardar el companaje que ha sobrao en la fresquera y a traer los platos pa’l melón de agua, ¿vale?

NIÑO JUAN: ¡Vale!

PADRE: El tío sabe muchas. (Dirigiéndose a su hijo). La abuela se las cantaba cuando era un mañaco, como a la mamá, y después la mamá te las cantaba a ti, y el tío se las cantará al primico que viene. (Dirigiéndose a su cuñado) Venga, que empiese el tío.

TÍO (Excusándose): Huy, no, no... A mí no me han llamao por ese camino. Si cantamos tós, yo me animo. Pero tiene que empesar la abuela, que las sabe mejor.

ABUELA (Complaciente): Bueno, pero no me dejéis sola, porque lo mismo me echo a llorar...

NIÑO JUAN (Contento): ¡Bieeeen! ¡Cantaremos tós, abuela!

(La abuela mira al cielo durante unos momentos para recordar. Por fin, conteniendo la emoción, empieza una habanera, a la que se une su familia).

ABUELA (Cantando): Café tengo muy sabroso / y tabaco sin igual / y una hamaca entre las hojas / de mi rico platanar...2


 


 

NARRACIÓN: La existencia transcurre salpicada por los sobresaltos que hacen más fuertes a las personas y por las treguas que les permiten afianzar sus anhelos. También a Juan, después de aprender a ganarse el pan extrayendo la esencia que le ofrece su pueblo, le llega el tiempo natural de amar de otra manera. Y en la mocedad proclamará ese amor distinto con los mismos compases que armonizaron su hogar y el de sus gentes más próximas.

 

 

Escena 3. En la mocedad

 

Personajes: tres chicas adolescentes y una mujer adulta (voz de fondo, madre de una de ellas y futura suegra de Juan).

Situación: una chica, con dos amigas, espera ansiosa en su casa el recital de su pretendiente, Juan.

Decorado: cuarto de una casa, de noche, junto a una reja.

 

 

SUEGRA (Voz de fondo): ¡Nena...! ¿Qué hases en la reja...?

CHICA 1 (Inquieta): ¡Ná, mamá...! ¡Estoy hablando con mis amigas!

SUEGRA: ¡Bueno, pero hablar flojico, que mañana el papá tiene que madrugar...!

CHICA 2 (En voz baja): Pero ¿estás segura de que van a venir?

CHICA 1: Que sí, que me lo ha dicho la vesina de al lao, que es pariente de la madre de Juan. Que lleva unos días ensayando con sus amigos, al salir del trabajo, pa que le salga muy bien.

CHICA 3: Y tú ¿cómo sabes que va a ser esta noche?

CHICA 1: Porque la vesina también me ha dicho que esta misma tarde la madre de Juan le ha planchao el traje de los domingos, y que Juan la ha avisao de que irá a senar más tarde.

CHICA 2: Chica, no se te escapa ná.

CHICA 3: Pero ¿tus padres están conformes?

CHICA 1: Mi madre ya sabe algo... El otro día, en la calle, vio cómo me miraba Juan y me preguntó. Las dos quedamos en que se lo diríamos a mi padre cuando llegara el momento.

CHICA 3 (Inquieta): ¿Y si se entera ahora, cuando los oiga cantar...?

CHICA 1 (Tranquilizadora): Mi madre me ha dicho que entonses mejor, porque a ella, cuando era una chicona, también fue a cantarle mi padre a su reja cuando se arreglaron.

CHICA 3 (Admirada): ¡Ná...! ¡Buena chacha eres tú pa dejarte cabos sueltos...!

(Risas)

CHICA 2: Y si lo vuestro sigue, tu padre querrá saber si Juan puede haserse cargo de una familia.

CHICA 1: Tiene unas perricas ahorrás desde que se metió en las salinas. Estuvo más de un año de aguantaor; ya sabéis lo que tuvo que pasar con las botas de cuero.

CHICA 2 (Preocupada): Sí, como mi hermanico, que más de una ves no puede quitárselas de lo duras que se le ponen con la sal de la laguna. Tienen que llenarlas de agua dulse pa que se ablanden.

CHICA 1: Ahora lleva otros dos años de barquero. Cuando hay suerte, si cargan muchas barcas, puede llegar a cobrar (con énfasis) hasta cuatro pesetas en un día.

CHICA 3: A ver si lo dejan en las salinas... Aquella ves, con tó lo que llovió, echaron a mucha gente...

CHICA 2: Dímelo a mí... Se perdió casi toa la cosecha de sal... En qué nos vimos en mi casa pa poder comer...

(Pausa)

SUEGRA (Voz de fondo): ¡Nena...! ¿Sigues aún en la reja...?

CHICA 1: ¡Sí, mamá...! ¿Quieres que haga algún mandao...?

SUEGRA: ¡No, hija...! ¡No hase falta...! ¡Quédate ahí con tus amigas...!

CHICA 1 (En voz baja, con picardía): ¡Bonica es…! A ésa la conosco yo... Me creo que mi madre también sabe que Juan va a venir a cantar esta noche, y por eso quiere asegurarse de que estoy en la reja.

CHICA 3: ¡Hala!, esto es un contubernio... ¡Aquí tó el mundo sabe lo que va a pasar...!

CHICA 2: ¡Pos claro que lo saben...! Si no lo supieran, ¿nos habría hecho venir esta lianta (señala a la chica 1), pa que estuviéramos aquí sin perdernos charamitaso...?

(Risas)

CHICA 3: ¡Esperar...! Parese que oigo algo por la calle...

CHICA 2 (Excitada): ¡Mirar...! ¡Ya vienen, ya vienen...!

CHICA 1 (Emocionada, mientras las otras dos ahogan exclamaciones): ¡Shhh! ¡Callar, que no me vais a dejar oír ná...!

Las chicas aguardan expectantes y de fondo unas jóvenes voces varoniles empiezan una habanera.

VOCES VARONILES (Cantando): En tu jardín, mi niña, / la luna aparesió; / y en tu ventana, niña, / mi alma se quedó...3

 

 

NARRACIÓN: Encuentra cauce el amor y se proyecta una nueva familia. Como en todos los pueblos del mundo y durante toda la historia de la humanidad, la vida continúa gracias a un compromiso común, al margen de las vicisitudes por las que se atraviese. Ante las incertidumbres de todo paso trascendente, pero con la sabiduría que ya se aposenta en la juventud, dos almas deciden seguir compartiendo cada momento, cada alegría, cada temor. La voluntad es firme. El futuro, un futuro quizá mejor, es suyo.

 

 

Escena 4. En la juventud

 

Personajes: los suegros de Juan (ella, la de la voz de fondo de la escena anterior; son una pareja desahogada económicamente por la profesión de armador de él), un matrimonio invitado a la boda y un matrimonio joven con una niña que pasan después.

Situación: fiesta de San Juan, con quema de trastos viejos. Se celebra además el santo de Juan.

Decorado: una mesa con viandas y cuatro sillas.

 

 

SUEGRA (Melancólica): ¡Cómo pasa el tiempo...! Ya se ha ido de mi casa la última hija...

INVITADA (Animosa): Anda, no te quejes; que estaba tan felís con su Juan. Si al salir de la iglesia iba más ancha que larga...

SUEGRA: Creo que hemos hecho un buen casamiento. Juan es muy bueno, y mientras siga en las salinas tendrá con qué mantenerla.

SUEGRO: Además, es muy formal... No ha querío quedarse más tiempo con los invitaos porque tiene que levantarse a las cuatro de la mañana pa irse a trabajar.

INVITADA: Claro, es que tiene de quién aprender... Sois una familia tan apañá que habéis aprovechao pa selebrar la boda el mismo día que el santo del novio...

SUEGRO: Fue idea de la chiguita. Siempre le ha gustao la fiesta de San Juan, lo de quemar trastos viejos...

SUEGRA: Figúrate, ahora que acaba de estrenar su casa... Le hemos tenío que dar unos cuantos chirimbolos pa que pueda haser la hoguera.

INVITADO: Y ¿cómo han ido los preparativos?

SUEGRA: Ya tienen el ajoar completo. Esta semana se llevó las sábanas y los cubiertos.

SUEGRO: Como es natural, nosotros hemos ayudao algo con la casa. El padre de Juan se murió hase dos años y demasiao ha hecho el chico.

SUEGRA: Y la madre, ya la habéis visto (los invitados asienten), se ha matao pa que a su hijo no le faltara de ná. Ella misma le ha cosío el traje de la boda y toa la ropa que va a llevar. Ahora podrá descansar, la pobretica, que ya se lo merese.

INVITADO: Sí, habéis emparentao con una buena familia. Eso es lo que cuenta.

SUEGRO: Estamos seguros, amigo.

(Pasan un matrimonio joven con su hija).

NIÑA: ¡Abuela, abuelo, vamos a ir a ver cómo queman los moñorocos de la esquina!

MUJER (Dirigiéndose a su hija): ¿Has visto qué feos son?

NIÑA: Y luego ¿quemaremos los trastos viejos?

HOMBRE (Dirigiéndose a su hija): Sí, pero los quemará el papá. Tú no seas manifasera y estate quietesica, por si acaso...

MUJER (Dirigiéndose a su madre): Bueno, ya se ha ido la hermanica también... Te vas a quedar sorda, con la casa vasía.

SUEGRA (Irónica): ¡Mira...! ¡La casa vasía, dise...! ¡Pero si tengo a los chiguitos tó el día metíos...!

(Risas)

MUJER (Cariñosa): ¡Ay...! ¿Y qué harías tú si no te los lleváramos...? (Besa a su madre). Bueno, nos vamos a ver la hoguera. ¿Os venís luego vosotros...?

SUEGRO: Sí, hija, en cuanto terminemos de atender a los invitaos.

HOMBRE (Dirigiéndose a su hija): Nena, dales un beso a los abuelos, que nos vamos.

(La niña besa con regocijo a sus abuelos y la joven familia sale de escena despidiéndose respetuosamente).

INVITADO: En fin, habrá que ir pensando en disolver la reunión...

SUEGRA: Por nosotros, no tengáis prisa. Ya está casi tó recogío.

SUEGRO: ¿Cuándo os volvéis mañana pa La Mata?

INVITADA: Cuando empiese a clarear, pa aprovechar la mañana. Ya tenemos el carro preparao. (Suspira) En cuanto lleguemos, otra ves a trajinar con la uva, que luego tenemos que vender el vino...

INVITADO: Dios quiera que tengamos buena cosecha... A vosotros, ¿cómo os va?

SUEGRO: Ahora no nos salen tantos fletes como antes. El mes que viene tenemos uno pa Marruecos. Con eso vamos tirando. Pero no nos podemos quejar...

INVITADA: Desde luego. Y ya con tós tus hijos casaos, y tan bien casaos...

SUEGRO: ¡Pues a selebrarlo como está mandao!

(El suegro se levanta y empieza a entonar una habanera y de inmediato es acompañado por su esposa y el matrimonio invitado).

SUEGRO (Cantando): En busca de riquesas / alegre crusé el mar, / y a la arenosa playa / por fin podré llegar...4

 

 

NARRACIÓN: Pero ese futuro, convertido en presente, no resultó tan halagüeño. Además de las dificultades que acarreaba la fundación del hogar, y el dar cobijo a quienes a él se iban incorporando, se interpusieron los horrores de una guerra. Al cruel paréntesis y a sus secuelas hubo que sobreponerse y empezar de nuevo. La generación interrumpida, con el lastre que soportaban sus haciendas y sus corazones, retomó el camino. Pasados unos años, en este pueblo del Mediterráneo español hubo que emprender otros caminos a causa de unos adversarios contra los que no se podía luchar: las máquinas.

 

 

Escena 5. En la madurez

 

Personajes: un matrimonio maduro (Juan y su esposa, el mismo personaje —chica 1— de la tercera escena unos veinte años después), una hija adolescente (Manolita) y un hijo niño (Juanico).

Situación: Juan, padre de familia, tiene que emigrar a Barcelona; revisa su maleta mientras su esposa le trae los últimos enseres; los hijos contemplan tristes a su padre.

Decorado: salón de la casa, una mesa en la que Juan termina de hacer su maleta y la amarra.

 

 

ESPOSA (Circunspecta): ¿Has puesto los mudaos? Que no se te olviden...

JUAN (Mirando la maleta): Sí, es lo primero que he metío. También llevo las camisas y los pantalones. Me falta una chaquetica más, por si refresca.

ESPOSA (Va a por la chaqueta y vuelve con ella): Toma, aquí está la que te hiso tu madre.

JUAN (Toma la chaqueta, la mira con melancolía, recordando, y la mete en la maleta): Ahora sí me creo que lo tengo tó. (Empieza a amarrar la maleta)

ESPOSA: ¿Has podío dar con el maestro velero? Disen que resibe a los de Torrevieja que van a Barselona.

JUAN: No tenemos más perras pa conferensias ni pa telegramas. Pero se lo he dicho a un pariente suyo, que vive serca de donde tenía la velería, por si acaso pudieran hablar con él antes de que llegue yo allí.

ESPOSA: Por lo menos, ¿te han dao su diresión?

JUAN: Sí, la tengo aquí, en el bolsillo. (Se lo toca con la mano) En cuanto llegue a Barselona, preguntaré por ella. Ojalá no esté muy lejos de la estasión y pueda ir andando...

ESPOSA: No pierdas el billete del tren...

JUAN: Tranquila. Lo llevo en el mismo bolsillo. (Vuelve a tocárselo) Cuando ya esté en Barselona, si no es muy temprano, trataré de llamar desde allí al teléfono de la vesina.

ESPOSA: ¿Es limpia la pensión?

JUAN: La mejor que hemos podío encontrar. Tiene buenas referensias y disen que no se come mal.

(Pausa)

ESPOSA: ¿Cuándo crees que podremos ir nosotros...?

JUAN: Ahora no lo sé... Depende de cómo me vaya el trabajo de allí. Puede que unas semanas, o unos meses... Pero mejor que no tengáis prisa. Aquí, por lo menos, tu madre te ayudará y a los chiguitos no les faltará la comida...

(Pausa)

ESPOSA (Con gran esfuerzo para contener su tristeza): Bueno... Ya falta poco pa que salga el tren... (Se dirige a sus hijos, que están en otra habitación) ¡Nenes, venir a despediros del papá...!

JUAN (Volviéndose para hablar a sus hijos, que acaban de entran, por primera vez): Sí, nenes... El tren va a salir y el papá tiene que irse ya... (A su hija, poniéndole una mano en el hombro) Manolita, tienes que ayudar a la mamá con la casa y con el hermanico. Eres ya una mujer y tú también vas a llevarlo tó pa’lante. Puede que dentro de un tiempo vuelvas a ir a la costura, o puede que vayas a una modista de Barselona, cuando estéis allí. (La abraza y la besa. Se dirige a su hijo, mientras éste contiene el llanto) Y tú, Juanico (le hace una carantoña), vas a ser desde hoy el hombre de la casa. Y ya sabes que los hombres no lloran. Así que cuidarás a tu madre y a tu hermana y no reguñirás cuando te manden algo. ¿Verdad que sí lo harás...?

JUANICO (Mientras abraza a su padre): Sí, papá.

JUAN (Abrazando a sus dos hijos): Os escribiré muchas cartas y os diré cuándo os podréis venir vosotros. (Trata de que su voz suene animada) Ya veréis cuánto os gusta Barselona. Es un pueblo muy grande, que tiene un puerto con unos vapores enormes, y muchas tiendas de pasteles... Allí ya hay muchos que han ido de Torrevieja y están muy bien... (Pausa) Adiós, hijos. (Le da un beso a cada uno) El papá os quiere mucho.

MANOLITA Y JUANICO (Muy tristes): Adiós, papá.

(Juan deja a sus hijos y se dirige a coger la maleta. Su esposa lo acompaña).

ESPOSA (Dirigiéndose a sus hijos): Voy a acompañar al papá a la puerta. Quedaros aquí un momentico.

(Juan y su esposa salen abatidos de la escena y los hijos se quedan solos).

MANOLITA (Intentando consolar a su hermano pequeño): Venga, Juanico, tienes que ser valiente... Ya has oído lo que ha dicho el papá... ¿Quieres que cantemos, como cuando nos sentamos en la puerta y vienen las abuelas, los tíos y los primos...?

(Tras asentir lloroso su hermano, la hija mayor lo abraza y empieza a cantarle una habanera).

MANOLITA (Cantando): No llores, mi vida, / no llores más, no, / mira que tus lágrimas / son perlas de amor...5


 

Fin de la primera parte


 


 


 

Segunda parte: organización del primer certamen

 

 

NARRACIÓN: Las máquinas, el enemigo poderoso e implacable, estaban diezmando la población hasta el extremo de hacer temer por el futuro de la localidad. Sus habitantes, como cada año, celebraban las fiestas en honor a la Patrona, con esa mezcla de alegría e inquietud en la que le transmitían la súplica de no tener que ver marchar a más vecinos, amigos, hermanos o hijos... Pero también eran conscientes de que el pueblo, su pueblo, necesitaba un impulso especial, algo que lo revitalizara, frenara la emigración de la juventud y permitiera el establecimiento de nuevas familias.

Cada gran empresa está proyectada en la mente de una o varias personas. Aunque a veces es preciso un estímulo, un suceso concreto que las ponga en marcha. Un acicate que se presenta de una forma inesperada, desde un lugar insospechado, pero que marca el punto de partida de aquello que el destino dispone. Como todas las grandes empresas, ésta tuvo su lanzamiento, el instante en que se tomó la determinación. El proceso sería irreversible, porque recogía el recuerdo querido de una corta y aún reciente historia.

 

 

Escena 6 (texto 1). La vaquilla de Torrevieja

 

Personaje: Francisco Serrano Anguita.

 

Mi ilustre amigo el señor conde de Bailén, presidente de la benemérita Sociedad Madrileña Protectora de Animales y Plantas, solicita mi ayuda en su empeño de impedir el espectáculo que suele ofrecerse en Torrevieja para solemnizar la fiesta de la Purísima. Debo referirme a tan deplorable costumbre, por si la modifican o la suprimen en lo venidero, y todos saldremos gananciosos... menos los que gozan martirizando a una res indefensa, a la que debiera amparar su genuina mansedumbre. La tracamundana de Torrevieja, según relato hecho por un testigo veraz, consiste en lo siguiente:

«El día 1 de diciembre trajeron ya la vaquilla, y el gentío la recibió con tracas, petardos, cohetes y buscapiés que atolondraron y ensordecieron al pobre animal. A la otra mañana paseáronlo por las calles durante dos horas, siempre seguido por bizarros grupos de chicos y grandes provistos de garrotes, pinchos y piedras. El día 3, el escorrozo fue más rápido, porque había que dar algún descanso a la fatigada bestia. El 4, la correría se prolongó hasta que el cuadrúpedo, molido a palos, navajadas y peñascazos, cayó, rendido, al suelo. Temiendo su muerte, acordaron que reposase una jornada entera. Después se reanudó el jolgorio, y, por fin, el bicho, ya casi en la agonía, fue llevado al matadero, entre nuevos morteretes y triquitraques, y no hay que decir que tras las pedradas y los palos de rigor. Allí lo sacrificaron, y su carne se repartió a los pobres, cuando se habían solazado a su gusto, aparte los muchachos y los rústicos, numerosas personas de arraigo y prestigio en la población».

Hasta aquí la narración del testigo. Los organismos protectores de Madrid y de Barcelona trabajaron en primera línea, y quienes los presiden hicieron cuanto estuvo en sus manos a fin de que degollasen a la vaca; con ello se favorecía a los menesterosos, pero cortando radical y definitivamente su tremenda fortuna. Por lo general, salvo en la ocasión de que hablo, las órdenes y los ruegos son desatendidos. El vecindario no quiere renunciar a su jolgorio. No importa, por lo visto, que un señor extranjero que tuvo que presenciarlo, porque estaba de paso en la localidad, la abandonase en el acto, asqueado por el espectáculo... ¡Y luego nos dolemos de los comentarios ajenos, y de que algunos sagaces periodistas del exterior hagan informaciones literarias y fotográficas sobre este increíble retorno a las épocas primitivas!

Por haber recibido con retraso la carta del conde de Bailén, su voz de alarma, que yo me complazco en recoger desde «Aquí, Madrid», no surtirá hoy efectos inmediatos y eficaces. Ello no importa para nuestro propósito. Si este año se repite el «festejo» mediterráneo, procuremos entre unos y otros que el próximo no pueda efectuarse.

Hay que ir acabando con todas las sevicias antañonas; con las capeas con el toro enmaromado, con el de aguardiente, con el de ronza cuyas astas se convierten en humeantes antorchas, con las riñas de gallos... Es demasiado fuerte la fría indiferencia ante la persecución y el tormento de la vaquilla de la Purísima. Esto nos aflige tanto como aquello que nos entusiasma. Veamos pues, si en el futuro se impide la ciega tropelía. Los pueblos progresivos y cultos —y a mí me consta que Torrevieja lo es, y que no quiere renunciar a tan honrosos títulos— tienen que ir buscando otras diversiones, por muy tradicionales y castizas que sean las de ahora.

Francisco Serrano Anguita (diario Madrid, 17 de diciembre de 1954)


 


 

Escena 6 (texto 2). Carta del director para los vivos

 

Personaje: Juan Aparicio López.

 

Señor don Francisco Serrano Anguita:

Si con retraso recibió usted el aviso del señor conde de Bailén, como presidente de la Sociedad Madrileña Protectora de Animales y Plantas, con más tardanza tengo que defender a Torrevieja cuando el testigo veraz que le informó para su relato espeluznante, como cualquier redactor de anónimos, estará digiriendo junto con los turrones la torva felicidad de la insidia, mientras que todos los torrevejenses se hallan aplastados por un complejo de culpabilidad que no existe. Intervengo en este caso práctico que se nos presenta ante la cristianísima doctrina española de la información, donde sólo ha de resplandecer la verdad por amor a la doctrina y por amor a Torrevieja.

Este sudeste de España es el solar de una civilización antiquísima, cuyas formas de vida están más pulimentadas por los embates de la mar en la costa. Es la vega baja del Segura, el río que fertiliza más gleba que ningún otro en proporción con sus caudales; es la vega de huertos de naranjas y limoneros, de las tahúllas con cáñamo y algodón, cultivos pingües que buscan instintivamente el puerto de Torrevieja, aunque todavía no haya conseguido ser un puerto comercial. La tibieza del clima, la suavidad de las costumbres, la elegancia de la vida diaria aun en las familias más humildes, son seducciones que atraen hacia Torrevieja desde los hortelanos de la vecindad durante el estío hasta a don Ramón de Campoamor.

Torrevieja, cual el sacerdote del vecino Pilar de la Horadada, como todo lo da, no tiene nada, a no ser la gratitud de los que se tonificaron con su veraneo y de las naciones remotas hasta donde llega su sal como un alcaloide del alma española. Debería usted asistir, don Francisco Serrano Anguita, a unas fiestas de la Purísima en Torrevieja para no fiarse más de testimonios ajenos. En Torrevieja hay millares de canarios cuidados como odaliscas, lo mismo que se mima a los gatos más hermosos de España, lo que tal vez indique la benigna inclinación natural de sus habitantes.

Llegan los barcos a Torrevieja para cargar la sal que ha de ir desde Noruega hasta el Japón; pero sus tripulaciones no pueden asombrarse con escenas de salvajismo. Los extranjeros, denominados «chanes» en el argot torrevejense, más bien ofrecen espectáculos de barbarie, en el sentido que los antiguos romanos aplicaban a esta palabra... Salvo los marinos japoneses, tan asépticos que parecen envueltos en papel celofán, la demás marinería se excede ante las pupilas corteses y avizoras del pueblo. La gente de Torrevieja no se asusta de nada, y por este motivo se desentiende cuando los marineros escandinavos agotan en las farmacias el alcohol de quemar para ingerirlo como bebida.

Y de la vaquilla, ¿qué?; estará rumiando mientras lee cuanto le escribo. Pero sólo puedo contestarle que lamento la broma que le han gastado, pues las fiestas de la Purísima Concepción han sido solemnísimas y como un anticipo de los enormes festejos que se preparan en Torrevieja para el verano. Entre tales atracciones sobresale un certamen nacional de habaneras, que es una canción que se ha cantado muchísimo en Torrevieja. Como usted, don Francisco Serrano Anguita, estuvo en La Habana durante su juventud y conserva un grato afecto a todo lo cubano, yo me permito invitarle como huésped y jurado de ese certamen. Entonces verá lo que es Torrevieja y hasta dónde llega la hospitalidad torrevejense.

Juan Aparicio López (semanario El Español, 9 a 15 de enero de 1955)

 

 

NARRACIÓN: La historia cultural de Torrevieja, así como su innegable arraigo en la sociedad local, estableció el soporte —que no el pretexto— idóneo para la institución de un certamen de habaneras. Aquellas melodías venidas de Cuba, con las que cada torrevejense crecía y maduraba, amaba y sufría, serían armonizadas para su exhibición pública. Incorporada por el pueblo a su cultura, la habanera pasaba ya a ser tratada como patrimonio. Además, el formidable reto que abordaba un municipio tan escaso de recursos contaría con la predisposición general: se abría una puerta para la prosperidad del pueblo, y en la tarea habrían de colaborar todos, cantando u ofreciendo la ayuda que estuviera a su alcance, con pequeños medios materiales, con horas de trabajo o siquiera con ánimos y esperanzas.

 

 

Escena 7. Reunión de la Comisión Oficial de Fiestas

 

Personajes: el alcalde (Arturo Gómez) y dos miembros de la Comisión Oficial de Fiestas; dos mujeres que van por la calle.

Situación: reacción después del artículo de Juan Aparicio, que anuncia un certamen nacional de habaneras en Torrevieja, y su mención en Radio Nacional de España.

Decorado: una mesa y varias sillas; la calle.

 

 

MIEMBRO 1 (Entrando de la calle): Bueno, Arturo, ya estoy aquí. ¿A qué viene tanta urgensia?

ALCALDE (Incrédulo): ¿Cómo que a qué viene...? ¿Es que no te has enterao...?

MIEMBRO 1 (Ignorante de la situación, mientras se sienta): Pues no... ¿De qué me tenía que enterar? Si me he dejao el trabajo pa venir aquí... ¿Es que ha pasao algo en el pueblo...?

ALCALDE: Pasar, pasar, todavía no... Pero ya veremos si pasa...

MIEMBRO 1: Pero ¿qué es lo q...?

MIEMBRO 2 (Interrumpiendo, exaltado): ¡Chico...! ¡Que don Juan Aparisio ha puesto en los periódicos de Madrí que vamos a organisar un sertamen nasional de habaneras!

MIEMBRO 1 (Asustado): ¿Un sertamen nasional de habaneras...? ¿Nosotros...? ¡En el dulsísimo nombre...! (Se persigna)

MIEMBRO 2: ¡Y además, esta misma mañana lo han dicho en Radio Nasional! Los que lo han oído han venío disparaos a contármelo...

MIEMBRO 1: Pero ¿cómo ha sío eso...?

ALCALDE: Ná, que parese que le ha contestao a uno que escribió no sé qué de la vaca.

MIEMBRO 2: El caso es que nos ha metío en un buen embolao...

ALCALDE: Y él también se ha metío, ¿eh...? ¡Se está jugando su prestigio!

MIEMBRO 1 (Aún atónito): Nosotros habíamos hablao hase poco de montar unas serenatas este verano, contando con el corico que ha formao el maestro Vallejos... Pero un sertamen nasional... (Con gesto expresivo, sacudiendo la mano) ¡Esto es muy gordo...!

ALCALDE: ¡Y tan gordo...! Esto es un toro bravo que nos han echao al ruedo, y tenemos que cogerlo por los cuernos. No podemos fallarle a don Juan Aparisio, si ha confiao en nosotros hasta el punto de poner su nombre por Torrevieja.

MIEMBRO 1: Pero... Si en el pueblo no tenemos ningún sitio pa alojar a la gente... Suponiendo que vayan a venir...

MIEMBRO 2 (Tratando de levantar el ánimo): Mira, de eso mismo hemos estao hablando mientras venías. Yo conosco al teniente coronel de la Academia del Aire de San Javier. Le diré si nos puede dejar unos colchones y unas sábanas... Supongo que allí les sobrarán...

ALCALDE: Y tenemos las Graduadas pa que puedan estar... Como será en verano, no habrá escuela y el sitio se quedará libre.

MIEMBRO 1: ¿Vosotros creéis que van a venir a concursar de toa España...? Estamos en enero y ná más que tenemos unos meses pa anunsiarlo...

ALCALDE: ¿Y tú crees que don Juan Aparisio, después de dar la cara, no va a echar mano de su influensia con tós los periódicos habíos y por haber...? Si tó fuera tan fásil como la publisidá, no estaría tan preocupao...

MIEMBRO 2: Lo que urge ahora es el presupuesto. No sé cuánto podrá costar un tinglao como éste... Hará falta dinero pa los premios, y pa muchas más cosas... (Se dirige al alcalde) Arturo, tú que eres el alcalde, ¿puede haserse cargo de algo el Ayuntamiento?

ALCALDE: ¿Haserse cargo...? ¡Si el Ayuntamiento está pa que se hagan cargo de él...! ¿No ves que tenemos un millón de pesetas pa tó el año, y con lo que hay en el pueblo...? Estaba echando cuentas ahora mismo y, si podemos poner aunque sean mil pesetas, ¡mil peseticas...!, ya podremos darnos por contentos...

MIEMBRO 1 (Pesimista): No veo de dónde vamos a sacar las perras...

MIEMBRO 2: (Con energía): ¡No seas seniso, hombre! Ya lo veremos... Podemos pedir ayuda a alguna institusión... O abrir una suscripsión... O poner un impuestico a los del mercadillo de los viernes... Y también recaudar del público que vaya...

MIEMBRO 1: ¡Si es que ni siquiera tenemos un sitio todavía...!

MIEMBRO 2: Esto tiene que ser algo muy grande y tiene que ir mucha gente... El teatro se nos quedaría pequeño... Además, hará mucho calor... (Como si viera una luz) ¡Tenemos que haserlo de noche y en el paseo!

ALCALDE: Y así podríamos vender sillas... (Piensa) Hay una empresa en Mursia que se encarga de eso.

MIEMBRO 1 (Todavía desbordado por los acontecimientos): Pero... ¿Y el esenario...? ¿Y la instalasión eléctrica...? Porque alguna instalasión tendrá que haber...

ALCALDE: ¡Ja! Si pensáramos ahora en tó eso, con la misma nos iríamos a la punta del puerto y nos tiraríamos de cabesa a la mar... (Trata de calmarse) Le pediremos ayuda a la gente del pueblo... A los albañiles, los carpinteros, los pintores... Y a las salinas, el almasén de madera y la sentral eléctrica; yo hablaré con los jefes. Cada uno que haga lo que pueda... (Pausa) En fin, que ya sabéis lo que hay. Hala, vamos a avisar a los demás y a empesar a mover unos cuantos hilos. (Se levanta para salir)

MIEMBRO 2: Chico, Arturo... Y si la gente nos pregunta..., ¿qué le contestamos?

ALCALDE (De pie): ¿Y qué le vamos a contestar, si se han enterao ellos antes que nosotros...? ¡Pues que vamos pa’lante...! Que este verano tendremos un sertamen nasional de habaneras... (Pausa y suspiro) Y que sea lo que Dios quiera.

(Salen los tres. En la calle, una vecina, con el capazo de la compra en la mano, se encuentra con otra que está barriendo la puerta de su casa y comenta la gran noticia).

MUJER 1: ¡Chica...! ¿Has oído en la radio lo de don Juan Aparisio, que vamos a organisar un sertamen nasional de habaneras...?

MUJER 2: ¡Claro que lo he oído! Me ha faltao tiempo pa contarlo... ¡Está tó el pueblo removío...!

MUJER 1: ¿Qué habaneras cantarán los que vengan...?

MUJER 2: No sé... Pa mí toas son bonicas... Me gusta mucho una que cantaba mi tío, que se fue de soldao a Ultramar... ¿La sabes tú...? (Empieza a cantar y se une la otra) ¡Alerta!, gritó un sentinela; / ¡alerta!, ¡alerta!, llamando a los defensores. / ¡Alerta!, ¡alerta!, que nos vamos a embarcar...6

 

 

NARRACIÓN: Si antes de la inminente decisión hubiera faltado un elemento fundamental, éste surgió con el nacimiento de las agrupaciones destinadas a tan específico cometido. Torrevieja sentía la habanera, y ahora iba a demostrarlo proclamándolo a viva voz. Las características de la sociedad local de mediados de siglo propiciaron la fundación de sus masas corales. Aun con el incentivo que suponía su incorporación a ellas para jóvenes y adolescentes, al proporcionarles la oportunidad de desarrollar sus inquietudes, de descubrir otras nuevas y, especialmente, de ocupar ratos de ocio y ampliar el círculo de amistades, el paso no estaba exento de obstáculos. También hubieron de sortearlos, en sus diversas responsabilidades, las personas encargadas de emprender y recorrer una senda que podríamos considerar señalada premonitoriamente. Al frente artístico se pondrían dos hombres viejos en edad y jóvenes en ilusión, humildes de condición y nobles de actitud, pobres en posesiones y ricos en afectos, pequeños de estatura y grandes de humanidad.

 

 

Escena 8. Los coros locales

 

Personajes: dos familias de mediana edad: un matrimonio (partidario de La Schubertiana o Sapato) y uno de los cónyuges (partidario de la Masa Coral de Educación y Descanso o Apargate) de la otra, con dos sobrinas; pueden llevar más niños.

Situación: están terminando de formarse los dos coros locales para actuar en el certamen y los seguidores de cada uno acuden a los ensayos.

Decorado: la calle, de noche.

 

 

APARGATERO (Jovial, al encontrarse con sus amigos): ¡Hombre, vosotros por aquí...! ¡Seguro que vais al ensayo!

SAPATERA (Con cordialidad): ¡Claro, como toas las noches...! Allá que nos vamos y pasamos un ratico entretenío, sin nesesidá de ensender la lus ni poner la radio ni ná...

APARGATERO: Yo también voy, con mis sobrinas, que les gusta mucho ver cantar a su prima. Y de paso, a ver si se van animando ellas también... (Les hace una carantoña mientras asienten los otros) Y ¿qué?, ¿cómo van saliendo las habaneras nuevas?

SAPATERO: Pues ya han empesao con la obligada, que es la que más les cuesta. Pero al final, verás cómo les sale bien...

APARGATERO: Es que, acostumbraos a cantar a dos vosesicas, cuando hay que ponerse con más...

SAPATERA: Pero a mí es como más me gustan las habaneras, porque así se han cantao toa la vida en el pueblo. Por eso se dise en Torrevieja que hasemos el dúo hasta a la sirena de los vapores... Además, así empesaron con el maestro Quino y siguen ahora con José Hódar.

APARGATERO: Pobretico, el maestro Quino... Al final no ha podío seguir dirigiendo el coro.

SAPATERA (Triste): Sí, después del viaje a Mursia se puso malo... Ya sabes que tuvieron que pedirle a José Hódar que dirigiera, y se portó muy bien el hombre. (Pausa. Se anima) Con él, los del coro también aprenden rápidos las habaneras. Pillan las dos voses en seguida.

SAPATERO: Claro. Pero como las cantan los vuestros... Si paresen un orfeón, con tanto lío de voses, murmullos y retruques...

APARGATERO: El maestro Vallejos lo ha querío desde el prinsipio. Dise que en el futuro se impondrá la polifonía, y que las habaneras se cantarán a varias voses. Por eso las arregla de esa manera. (Pausa y cambio de tono) Pero no creáis, que su trabajo le cuesta enseñar a tós los que son allí... De ves en cuando toma un cabo de cuerda, se larga del ensayo, y tienen que ir en busca de él pa convenserlo y que vuelva...

SAPATERO: Ya me lo figuro, pa barajar a tanta gente joven... Armarán la fin del mundo. Y eso, sin contar los que se meten de oyentes en cada ensayo... Antes, en la casa del maestro Quino, ya casi no cabíamos, y teníamos que sentarnos en la escalera. Ahora, en la Servesería Moderna, por lo menos tenemos algo más de sitio.

APARGATERO: Si te digo la verdá, a mí me preocupaba que mi chiguita fuera sola, de noche, a la Casa del Pueblo, tan lejos y tan oscuro como está. A saber qué diría la gente...

SAPATERA: Es de comprender... A mí también me costó dejar a la mía. Y eso que es mucho mayor, ensaya casi al lao de mi casa, y que ya cantaba en el coro de la iglesia...

APARGATERO: Fíjate cómo sería la cosa, que tuvo que presentarse en mi casa el maestro Vallejos, con los más viejos del coro. Cuando se ofresieron a acompañar a la chiguita a los ensayos, y nos pidieron por favor que la dejáramos, entonses nos desidimos mi mujer y yo...

SAPATERA: Sí..., me lo contó ella. (Con un gesto de complicidad) ¡Menuda es...! ¡Hijo, tienes la gloria ganá...!

(Risas)

APARGATERO: También nos dijeron que la chiguita valía mucho y que sería una lástima que no cantara, con lo bonico que iba a ser el sertamen, los coros que iban a venir de fuera, y la ilusión que había en el pueblo... Y claro, así..., ¿quién se niega...?

SAPATERO: Habéis hecho muy bien. Además, quién sabe si con las amistades que haga, a la chiguita le sale novio pronto...

APARGATERO (Un punto preocupado): Bueno, pero no hay que tener prisa... De momento, mi mujer la acompaña cuando van a empesar. Luego, cuando termino la faena, voy yo, oigo lo que queda de ensayo y nos venimos pa la casa.

SAPATERA: Pues nosotros, igual. Toas las familias están deseandico que lleguen ya los días del sertamen.

SAPATERO: ¿Echamos una porra pa saber qué coro le gustará más al jurao?

APARGATE (Orgulloso y con ironía): ¡Qué cosas tienes...! El Apargate canta mejor, dónde va a parar...

SAPATERA (Orgullosa y con ironía): ¡Mira éste...! ¡Ni comparasión con el Sapato! No tenemos ni pa empesar...

(Risas)

SAPATERO: Bueno, nos vamos pa la Servesería. Ahora estará el ensayo en tó lo suyo.

APARGATERO: Nosotros también vamos pa la Casa del Pueblo. Me creo que esta noche iban a ir unos cuantos chicones nuevos al coro.

SAPATERA: ¿Cantamos una habanerica, pa aprovechar el camino que nos queda todavía? Ya que no estamos en los coros, por lo menos nos desquitamos...

APARGATERO: ¡Venga! ¡Arrancar vosotros...! (Se dirige a sus sobrinas) Y vosotras también, a ver si os la sabéis...

(Comienzan a andar hacia sus destinos mientras el matrimonio canta una habanera a la que se unen su amigo y las sobrinas).

SAPATERA y SAPATERO: Sangre colorada tengo / lo mismo que los cristianos, / no me mires con despresio / siendo yo tu fiel hermano...7


 

Fin de la segunda parte


 


 


 

Tercera parte. El primer Certamen Nacional de Habaneras

 

 

Velada de apertura

 

NARRACIÓN: Y por fin llegó el gran día. Torrevieja se engalana para su celebración más esperada. La concurrencia es enorme en los paseos, la explanada del Casino y las terrazas de todos los establecimientos públicos. Se ha agotado la venta de localidades en el recinto habilitado, y los espacios libres que lo circundan están completamente llenos. Hay en ellos, con sillas llevadas desde sus domicilios, personas que han ocupado su lugar en hora próxima a la del mediodía. Se ultiman los preparativos con la minuciosidad de quien sabe la trascendencia de lo que va a acontecer. En las calles de todo el pueblo, expectante por el presagio de unas fechas determinantes para su devenir, se percibe ya el sonido del Certamen Nacional de Habaneras.

Llega la Unión Musical en pasacalles (empieza a tocar en el otro extremo del paseo y entra por el pasillo central entre las sillas) y se coloca en su lugar dispuesto junto al escenario, hasta que termina el pasodoble.

Suena la sintonía de Radio Murcia, con la cabecera del informativo «La voz de Torrevieja» y dando paso a Elías Ros.

Elías Ros presenta el acto.

 

 

 

 

 

 

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Dignísimas autoridades, señoras y señores presentes en este hermoso paseo de José Antonio de Torrevieja, queridos oyentes de Radio Murcia... Muy buenas noches. Les habla Elías Ros.

Hoy, domingo 7 de agosto de 1955, Torrevieja hace historia.

Torrevieja... Aquí, la belleza completada por el mar metido hasta dentro —en la tierra y en el alma— tiene un ciclo bondadoso y una canción marinera. La belleza, convertida en moradora del paisaje, es la actriz inconfundible que desune lo complementario de lo total. No es la tierra dorada —sol pleno, levantino— quien tiene bello el perfil del agua y la mirada de estrellas. No. Es la belleza quien abarca un sueño de caracolas y una aventura de sirenas...

A continuación, con el respeto que merece la solemnidad, recibimos en este recinto al señor embajador de Cuba en Madrid, don Antonio Iraizoz y del Villar.

 

Entra en el recinto el embajador, acompañado por el alcalde, y ambos se ponen firmes en el escenario.

 

Como homenaje a los dos países hermanos, escucharemos los himnos nacionales de Cuba y España.

 

La Unión Musical toca el himno de Cuba; a su término, el alcalde vitorea a Cuba. La Unión Musical toca el himno de España, tras el cual el embajador da un viva a España. Mientras el alcalde y el embajador se dirigen a un extremo del escenario, Elías Ros continúa con la presentación y da paso a Diego Ramírez.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Acabamos de escuchar los himnos nacionales de Cuba y España en las sentidas notas de la Unión Musical Torrevejense, dirigida por el maestro don Alberto Escámez López. (Saluda éste) La banda de la Unión Musical, además del pasacalle con que nos ha deleitado esta tarde, amenizará los entreactos de las próximas veladas.

Asimismo, reseñemos que se encuentra en el puerto, a pocos metros de este escenario, la corbeta Atrevida, de la Armada española, que con sus rayos de plata iluminará y dará escolta a este certamen.

Continuando con el acto de inauguración, en representación del señor director general de Prensa, don Juan Aparicio López, tiene la palabra el señor presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona, don Diego Ramírez Pastor.

 

Sale Diego Ramírez desde el palco de autoridades y llega al micrófono.

 

DIEGO RAMÍREZ PASTOR (presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona):

Señor embajador, señor presidente de la Diputación, señor alcalde, amigos... Buenas noches.

Como saben, cumpliendo un cometido por el que me siento muy honrado, me dirijo a ustedes en representación del hombre que más hubiera querido estar hoy aquí. Todos sabemos el afecto que don Juan Aparicio siente por Torrevieja, y cómo Torrevieja le corresponde. Lamentablemente, las obligaciones del cargo de director general de Prensa lo han retenido en su despacho, atendiendo importantes asuntos, de modo que no le ha sido posible desplazarse, como era su deseo, y el deseo de los torrevejenses, en un día tan especial para el pueblo del que guarda sus mejores recuerdos. Pero ello no ha impedido que su corazón se encuentre con nosotros esta noche, gracias a la presencia de su esposa, doña Carmen Jalón, a la que hemos saludado con el afecto que siempre ha recibido. (Saluda ésta desde el público)

Doña Carmen y don Juan, como todos los visitantes de Torrevieja, se enamoraron desde el primer momento de la calidez de sus gentes, de su especial manera de hablar, de la acogida que dispensan a cuantos pasean por sus calles y bajo su limpio cielo. En particular sus mujeres, ejemplo de amor y abnegación, pilar fundamental de las familias en tiempos duros, transmiten a sus hijos la fuerza pero también la ternura necesarias para desenvolverse por la vida. Porque este pueblo, cuyo espíritu recibe el influjo que en su espiritualidad y señorío ejerce la mujer de Torrevieja, atesora la impronta que le da la veneración por su Patrona, la Purísima Consesión, como la nombra, con esa emotiva cercanía, cuando se dirige a Ella en sus oraciones o la aclama en su fiesta grande. Todo ello, con sus playas, su luz y su serena sencillez, hace de Torrevieja un lugar idílico para el turista.

Por eso Torrevieja debe permanecer unida y ajena a improcedentes divisiones. Por eso en Torrevieja no puede mantenerse esa situación absurda e incómoda de inadecuada rivalidad, ya que nuestra gente, siempre digna, es cierto que calza la alpargata para trabajar, pero no es menos cierto que también sabe usar zapatos cuando la situación lo requiere, sin que la ineptitud ni el ridículo hayan ensombrecido jamás su comportamiento.

Por eso, en definitiva, Torrevieja prosperará por siempre, y por su capacidad para acometer grandes retos, como ha demostrado con la organización de este acontecimiento musical. En nombre de don Juan Aparicio, director general de Prensa y torrevejense adoptivo, y con la representación que se me ha encomendado, declaro inaugurado el primer Certamen Nacional de Habaneras. Muchas gracias por su atención.

 

Diego Ramírez se sitúa junto al alcalde y el embajador. Elías Ros da paso a la siguiente intervención.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Seguidamente, nos dirigirá unas palabras el señor embajador de Cuba en Madrid, don Antonio Iraizoz y del Villar.

 

Antonio Iraizoz llega al micrófono.

 

ANTONIO IRAIZOZ Y DEL VILLAR (embajador de Cuba en Madrid):

Señor representante del director general de Prensa, señor presidente de la Diputación, señor alcalde, distinguido público... Buenas noches.

Cuando, en el pasado mes de enero, estuve en La Habana, y corrió la noticia de que iba a celebrarse un certamen de habaneras en un pueblo de España, todos mis conocidos me preguntaban qué era, cómo era ese pueblo tan lejano... El golpe me había venido por sorpresa, porque un pueblo había dado una lección a una República. En cuanto he pisado este suelo, que desde hoy también hago mío, he comprendido a aquella creación de Jacinto Benavente, aquel príncipe que todo lo aprendió en los libros, y que dijo que es preciso «soñar cosas bellas para hacer cosas buenas».

Ayer, al término de mi viaje desde Madrid, al ser recibido por la delegación encabezada por el alcalde, y ser saludado por las amables personas que lo acompañaban y que se habían dado cita, desde ese preciso momento empecé a tomar conciencia de cómo es este lugar. ¡Había que ver el recibimiento! El presidente de la Diputación izó nuestra insignia en el hotel donde me hospedaba. Yo icé la de España. El Himno de Bayamo y la Marcha Real, como hace unos minutos en este mismo escenario, atronaron el espacio con sus épicas notas.

Esta misma tarde, en el espléndido Casino de su localidad, he podido apreciar el cariño y el orgullo con que exponían los recuerdos de sus viajes a Cuba, auténticos tesoros para sus familias: bastones de carey, tortugas disecadas, cajas de maderas exóticas, viejos sables, estampas antiguas... Y ahora, en este paseo, puedo ver todas sus sillas ocupadas por personas dispuestas a escuchar habaneras y a disfrutar del espectáculo. Realmente, siento la gratificante impresión de estar en un pueblo que no se cansa de querer a Cuba.

Me he emocionado en este enclave cordial al advertir la entrañable fidelidad de esta canción nuestra. Y lo que más me ha emocionado de este certamen ha sido comprobar cómo mantienen ustedes vivo el cariño por la habanera, cuando en Cuba ya casi no se canta. Recordé los años mozos de mi infancia: «Cuando en la playa la bella Lola su larga cola luciendo va...». Y es para ustedes mi palabra de gratitud, ungida por la culminación de ver una gente joven que sigue cantando lo mismo que cantaron sus antepasados cuando este pueblo marinero mantenía con Cuba el comercio de cabotaje.

Permítanme contarles una historia sobre la habanera , elegida como obligada en este certamen, y que gracias al talento de Eduardo Sánchez de Fuentes ha dado una infinidad de vueltas al mundo. Vive aún en La Habana una anciana mujer, de más de ochenta años, que fue la inspiradora. Los guerrilleros de nuestra independencia nacional hicieron himno de esta habanera. Habanera y anciana quedan como reliquia, como hermosa reliquia. Para esta mujer, la circunstancia de saber cómo España ha vuelto a homenajear su amor, su patria y su pasado, ha de significar una alegría. Yo pienso, como la canción, que la mujer simboliza la patria. Y recuerdo, como cantarán los coros durante estos días, la bella estrofa final de , que en algunos pueblitos es también conocida por Tecla, el nombre de la ancianita cubana: «Dulce es la caña, pero más lo es tu voz, que la amargura quita del corazón. Al contemplarte suspira mi laúd, bendiciéndote hermosa y sin par, porque Cuba eres tú».

España, madre magna, se asienta en un terreno espiritual de veinte naciones que proclaman su excelencia y su fe. Esta noche, de tan alto significado, quiero agradecer el afecto y la hospitalidad que me han dispensado en mi breve pero intensa estancia entre ustedes, correspondiendo al amor que profesan a nuestra canción habanera. Paseando por uno de los malecones tan hermosos que tienen junto al mar, he visto a una muchacha de pelo bruno y ojos calientes, y me apetecía decirle: «Porque Torrelavieja eres tú y porque Cuba eres tú». Muchas gracias. ¡Viva Cuba! ¡Viva España!

 

Antonio Iraizoz vuelve al palco de autoridades, con Diego Ramírez y Arturo Gómez. Elías Ros presenta la primera actuación.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Señoras y señores, después del pertinente acto protocolario de apertura, comienza la parte musical. Como saben ustedes, este certamen constará de cuatro modalidades: grandes coros, pequeños conjuntos, duetos y solistas, además del premio de composición. Y precisamente vamos a escuchar, dentro de unos instantes, la pieza obligada para la primera modalidad, la habanera , que tan acertadamente nos acaba de evocar el señor embajador de Cuba. La agrupación que la interpretará, abriendo las actuaciones este certamen, fuera de concurso por su condición de local, es la Masa Coral Torrevejense de Educación y Descanso.

 

Suben los coristas a la tarima mientras la Unión Musical interpreta un pasodoble. Cuando están colocados, Elías Ros presenta a su director.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Recibimos a su director, don Francisco Vallejos Albentosa.

 

Entra Francisco Vallejos, saluda y el coro canta . Luego, mientras se baja de la tarima, Elías Ros habla de los coros locales.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Enhorabuena y gracias por su participación a la Masa Coral Torrevejense de Educación y Descanso. Este coro, como el que escucharemos a continuación, se presentó en Murcia, en el teatro Romea, el pasado 24 de marzo. El día anterior, en el Nuevo Cinema de Torrevieja, estrenó una habanera de uno de sus jóvenes componentes, Ricardo Lafuente, titulada Torrevieja, compuesta expresamente para el acontecimiento que hoy inauguramos. Hace apenas unas horas, el autor ha entregado una partitura de su obra al señor embajador de Cuba. Es un gesto más de este pueblo con la celebración de su certamen. Porque Torrevieja se ha volcado para atender a cantantes y a visitantes. De ahí el detalle de que sus coros no hayan entrado en el concurso, sin que por ello haya decaído su ilusión por realzarlo. Precisamente, para mañana al mediodía, está prevista la grabación de unas imágenes de ambas agrupaciones locales para el NO-DO, lo cual contribuirá a la difusión por toda España de este Certamen Nacional de Habaneras.

Y sin más dilación, pasamos a la segunda de las actuaciones de esta velada de apertura. Escucharemos otra habanera clásica, El abanico, de arraigado sabor popular, en las voces de la Masa Coral La Schubertiana.

Suben los coristas a la tarima mientras la Unión Musical interpreta un pasodoble. Cuando están colocados, Elías Ros presenta a su director.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Recibimos a su director, don José Hódar Talavera.

 

Entra José Hódar, saluda y el coro canta El abanico. Cuando termina, mientras se baja de la tarima, entra la narración para llenar la elipsis y enlazar con la velada de clausura. Se representa alguna escena fugaz, símbolo de la hermandad entre los coristas y los torrevejenses, como gente paseando y hablando, un grupo cantando, etc.

 

 

 

Velada de clausura


 

NARRACIÓN: El certamen transcurrió con el máximo interés para Torrevieja y sus alrededores, y ya se percibían las posibles repercusiones. Con una población empujada a la emigración, el turismo abría nuevas expectativas, encabezadas por el recién nacido concurso musical. Pese a la precariedad presupuestaria, el primer objetivo, la atracción de veraneantes, se había cumplido con creces.

Al margen de las anécdotas surgidas durante la interpretación de cada pieza, los torrevejenses experimentaron dos cambios fundamentales en su forma de vivir las habaneras. En los lugares de reunión, en las faenas caseras, en las sobremesas, no sólo se cantaban espontáneamente como hasta entonces, sino que ahora se las matizaba en términos musicales. En las tertulias se hizo habitual hablar de que la cuerda de tenores de un coro era muy buena pero no tanto la de bajos, o que otro se había semitonado en la obligada, o que otro estaba bien empastado pero le faltaba sal. Además, la convivencia con los coristas, cerca de sus lugares de alojamiento, o al término de cada velada, cantando sin los rigores del concurso, contribuyó a entablar una honda amistad con gentes de diversas regiones de España, al compartir con ellas su tradición más entrañable. El público de Torrevieja empezaba a ganarse su justa fama de entendido a la vez que cariñoso. Porque todo el pueblo vivía el certamen y vibraba al unísono, como una inmensa masa coral.

La calificada, más que «semana grande», como «semana sublime» llegó a sus últimos minutos.

 

Elías Ros presenta la velada de clausura.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Señoras y señores, muy buenas noches. Sin duda, ha sido una semana plena de emociones. Durante ocho inolvidables noches, han pasado por este escenario cantantes que nos han deleitado a la vez que ensalzaban la habanera, la protagonista de estas veladas. En la madrugada del ya lunes 15 de agosto de 1955, se va a clausurar el primer Certamen Nacional de Habaneras. Pero, lo más importante, se abre un prometedor futuro para próximas ediciones. Con los acogedores ecos de las melodías aún reinantes en el ambiente, se dará lectura pública al acta del jurado. Tiene la palabra su secretario, don Manuel Berná García.

 

Sale Manuel Berná desde el palco de autoridades y llega al micrófono.

 

MANUEL BERNÁ GARCÍA (secretario del jurado):

Señor representante del director general de Prensa, señor gobernador civil, señor alcalde, distinguido público... Buenas noches. Antes de dar lectura al acta del jurado, y con el permiso de todos ustedes, quisiera agradecer muy especialmente la colaboración de don César Cánovas y don José Hódar, que copiaron a mano las partituras para que fueran enviadas a los participantes, así como al citado don César Cánovas y a doña María Pastor de Ramos, por su acompañamiento al piano, cada noche, a los cantantes que han actuado en este certamen. Paso ahora a leer el acta, que dice así:

«En la ciudad de Torrevieja, en el salón de Sesiones de su Ayuntamiento, y bajo la presidencia de don José Agüera Ruiz, se reunieron don Carlos Cosme Bergantiños, don Manuel Garijo Moreno, don José Hódar Talavera y don Manuel Berná García —quien les habla—, todos ellos componentes del tribunal designado para otorgar los premios del primer Certamen Nacional de Habaneras.

»Este tribunal acuerda, por unanimidad, otorgar los premios, en sus distintas modalidades, en la forma siguiente:

»En el apartado de composición, la habanera premiada es la que lleva por título Era una flor, cuyos autores son don Rafael Duyos (letra) y don Jesús Romo Raventós (música).

»En solistas, la señorita Rosita Montesinos.

»En duetos, las señoritas Paquita Rico y Amparo Puchol.

»En pequeños conjuntos, la Agrupación Vocal de Cámara de Valencia, a la cual pertenecen las anteriormente citadas.

»Y en grandes coros, los tres premios se otorgan como sigue. Tercer permio, a la Masa Coral Tomás Luis de Victoria, de la empresa Bazán de Cartagena. Segundo premio, a la Coral Crevillentina de Educación y Descanso. El primer premio es para el Orfeón Fernández Caballero, de Murcia.

»El tribunal se complace en hacer pública la actuación, digna y encomiosa, de cuantos han tomado parte en sus distintas modalidades, aunque las circunstancias y condiciones previstas en las bases impidan premiar de forma ostensible los méritos contraídos por todos los actuantes. Asimismo, felicita con todo elogio a las dos agrupaciones corales de esta localidad, que con gran entusiasmo y calidad artística han contribuido desinteresadamente al mayor esplendor de este certamen».

Hasta aquí, el acta del jurado. Muchas gracias por su atención y enhorabuena a todos.

 

Manuel Berná vuelve al palco de autoridades. Elías Ros da paso a la siguiente intervención.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Trasladamos la enhorabuena a los premiados y, en general, a todos los que han participado. Nos consta que el jurado ha tomado una decisión muy difícil. Siguiendo con las intervenciones de esta velada de clausura, pronunciará su alocución el señor alcalde de Torrevieja, don Arturo Gómez Torregrosa:

 

Sale Arturo Gómez desde el palco de autoridades y llega al micrófono.

 

ARTURO GÓMEZ TORREGROSA (alcalde de Torrevieja):

Señor representante del director general de Prensa, señor gobernador civil, queridos torrevejenses y veraneantes... Buenas noches.

Nunca he sido un hombre de oratoria, ni es ésta una noche para ella. Hoy tenemos que expresar nuestro más sincero y rendido agradecimiento a las personas o entidades, locales o foráneas, que con su ayuda o colaboración han hecho posible esta exaltación a la habanera. Y a los cantantes que han pasado por este tornavoz participando en el concurso y que han acatado el fallo del jurado. Gracias y enhorabuena a todos ellos, y ya saben que en Torrevieja tienen a unos amigos. Gracias también a Radio Murcia, que con la difusión en los días previos y la retransmisión de las veladas, se ha convertido en la voz oficial del certamen. Como también a todos los corresponsales de prensa y radio que han informado para el exterior.

Quisiera hacer una mención especial al pueblo de Torrevieja, pues ha sido el pueblo entero el que ha sacado adelante este Certamen Nacional de Habaneras. Y entre el pueblo incluyo, cómo no, a don Juan Aparicio, que con su confianza en nosotros nos dio el impulso necesario para acometer esta empresa. Desde su llamada, desde el primer momento, todos los torrevejenses, desde los técnicos hasta los músicos, como anunciantes o como público dando con su presencia calor al Certamen, aportaron lo que estaba a su alcance, sin escatimar esfuerzos ni pedir nada a cambio. No me extenderé, pues todos ustedes lo han visto cada día, detallando los pasos que dimos hasta llegar a estas ocho veladas, ni las horas robadas al sueño incluso por los mismos coristas, que algunas madrugadas, después de terminar su actuación, sólo han tenido tiempo para cambiarse de ropa y dirigirse inmediatamente a su trabajo.

A la natural diligencia de los torrevejenses se ha unido la ilusión por ayudar a su pueblo. Como todos sabemos, estamos atravesando una época difícil. Por eso me atrevo, esta noche, a dirigirme a las autoridades presentes. Para que se acuerden de Torrevieja y de cómo está tratando de superar las adversidades, y para que tengan en cuenta de lo que Torrevieja ha sido capaz, a poco que se le ha pedido. Cuando afrontamos el compromiso de organizar un certamen nacional de habaneras, superamos el temor ante la inmensidad de la tarea gracias a la esperanza de que sirviera como principio de tiempos mejores. Ahora, con este paseo abarrotado por miles de personas y después de cuanto hemos vivido, creemos que la esperanza es fundada. Muchas gracias a todos.

 

Arturo Gómez vuelve al palco de autoridades. Elías Ros da paso a la siguiente intervención.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Clausurando este primer Certamen Nacional de Habaneras, interviene a continuación el presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona, don Diego Ramírez Pastor.

 

Sale Diego Ramírez desde el palco de autoridades y llega al micrófono.

 

DIEGO RAMÍREZ PASTOR (presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona):

Señor gobernador civil, señor alcalde, queridos amigos... Buenas noches. Cuando hace una semana declaraba inaugurado este primer Certamen Nacional de Habaneras, no cabía imaginar siquiera la repercusión que alcanzaría para Torrevieja, ni la generosidad con que sus habitantes se entregarían a él durante estos días plenos de sentimiento humano y musical. Poco más puedo añadir después de las palabras del alcalde. Por mi parte, como ya he dicho a muchos de ustedes en conversaciones particulares, y quiero confirmar ahora en público, me siento especialmente reconfortado por el reencuentro con mi localidad natal. Por desempeñar lejos mi labor profesional, durante muchos años no he tenido oportunidad de disfrutar de la acogida de sus vecinos, de participar en sus inquietudes y sus proyectos. Pero les prometo que, conservando el recuerdo de esta semana en Torrevieja, la llevaré muy dentro donde quiera que me encuentre, y que, colaborando en el futuro como un torrevejense más, trataré de volver en cuanto me sea posible.

El futuro que ahora nos ocupa es el de este certamen, que deberá tener continuidad mientras lo quiera el pueblo y lo demuestre como lo ha demostrado durante esta primera edición. Sí, he dicho primera edición, porque ésta, ya clausurada, es historia. En consecuencia, como punto de partida de ese futuro del que hablaba, y en virtud de la representación que se me ha conferido, declaro abierto el plazo de inscripción del segundo Certamen Nacional de Habaneras de Torrevieja, que tendrá lugar, Dios mediante, el mes de agosto del próximo año, en este mismo lugar.

Muchas gracias a todos y hasta pronto.

 

Diego Ramírez vuelve al palco de autoridades. Mientras los dos coros locales suben al escenario y se preparan para cantar, Elías Ros termina sus intervenciones.

 

ELÍAS ROS (locutor de Radio Murcia):

Quedémonos con lo más relevante de estos momentos, cuando la emoción aflora a los rostros de los congregados: ya está abierto el segundo Certamen Nacional de Habaneras. Por mi parte, y para despedirme, no puedo sino expresarles mi gratitud por la cálida acogida que me han dispensado y las atenciones de que he sido objeto durante estos días. Como despedida musical de este Certamen, los coros locales nos han preparado una última sorpresa, de la que disfrutaremos en seguida, cuando terminen de colocarse sobre el escenario: en una actuación conjunta, cantarán Pregúntale a las estrellas.

Señoras y señores, ha sido un auténtico honor. Al frente de los equipos de Radio Murcia destacados en el paseo de José Antonio de Torrevieja, les habló Elías Ros. Muchas gracias, muy buenas noches y hasta una próxima ocasión.

 

Los coros locales, conjuntamente, dirigidos por José Hódar (que saluda al salir), cantan Pregúntale a las estrellas. Mientras se oye la narración, van subiendo al escenario más cantantes, que se unen a los coristas.

 

NARRACIÓN: Pero aún faltaba el colofón. El vals marinero que, desde aquella madrugada feliz, pone el final a cada fiesta de la habanera. El vals marinero que también cantó emocionado el público presente, como símbolo de unión y armonía. El vals marinero con el que Torrevieja, entonces como ahora y como siempre, expresa a quien la conoce el deseo de reencuentro, «esperando que venga para entregarle mi corazón».

 

Los coros locales, conjuntamente con el público dirigido por Francisco Vallejos (que saluda al salir) y con música de la UMT, cantan Golondrina de amor. Al terminar, hay abrazos y felicitaciones en el escenario mientras se oye la última narración, con la música grabada de despedida como fondo.

 

NARRACIÓN: El primer Certamen Nacional de Habaneras había supuesto un paréntesis, breve pero vigoroso, en el nada gratificante discurrir de la vida para muchos torrevejenses. La euforia desbordaba cada barrio, cada calle, cada vivienda. Después volvería la realidad. Una realidad quizá más llevadera tras la inyección de ánimo y esperanza recibida durante ocho días en los que un pueblo humilde, aun a costa de dejarse el sueño, se entregó a una aspiración colectiva. Como se demuestra hoy, con el testigo entregado por aquellos pioneros y bien custodiado durante cincuenta y nueve años por todos sus continuadores, Torrevieja comenzó a engrandecer su historia durante esos ocho días en los que de verdad fue bahía de la ilusión.

 

Saludos de los actuantes.

 

 

 

 

FIN


 

Participantes (6 de julio/19 de diciembre de 2014)

 


 

NARRADORA: Encarna Hernández Torregrosa.

GUITARRISTAS: Ricardo López Sánchez, José Aniorte López, Antonio Fructuoso Ballester y Áureo Pérez Giménez.

DIRECTOR GUITARRISTAS: Miguel Guerrero Serrano.

REGIDORA: Josefina Nieto Gómez.

 

 

Escena 1.

 

ABUELA: Mari Tere Sáez Gómez/Marisol Cos Delgado.

MADRE: María Luisa Molina Gallego.

JUANICO: Juan Tabaré Manuel Coumas Tévar.

 

 

Escena 2.

 

PADRE: Antonio Rueda Caparrós.

MADRE: María Luisa Molina Gallego.

NIÑO JUAN: Germán Gutiérrez Pérez.

TÍO: Germán Gutiérrez Gómez.

ABUELA: Mari Tere Sáez Gómez/Marisol Cos Delgado.

 

 

Escena 3.

 

SUEGRA: Amparo Boj Mínguez.

CHICA 1: Marina Vera Andréu.

CHICA 2: Natalia Samper Aldeguer.

CHICA 3: Olga Baeza Sánchez/Carmen Gil Paredes.

CANTANTE 1: José Antonio Quesada Hurtado.

CANTANTE 2: Antonio Martínez Prieto.

 

 

Escena 4.

 

SUEGRA: Amparo Boj Mínguez.

INVITADA: María Luisa Caballero Revaliente.

SUEGRO: Fernando Sala Alarcón.

INVITADO: José Luis Pelluz García.

NIÑA: Lucía Valero Sala.

MUJER: Carolina Martínez López.

HOMBRE: Francisco Joaquín Garres Pérez.

 

 

Escena 5.

 

ESPOSA: Pilar Pérez Jareño.

JUAN: Eliseo Pérez Gracia.

MANOLITA: Laura Blanco Iglesias/Alicia Vallejos López.

JUANICO HIJO: Francisco Garres Fernández.

 

 

Escena 6.

 

FRANCISCO SERRANO ANGUITA: Javier Nieto Roca.

JUAN APARICIO LÓPEZ: Manuel Albaladejo Martínez/Andrés Iglesias Castelao.

 

 

Escena 7.

 

MIEMBRO 1: José María Álvarez Bolaños.

ARTURO GÓMEZ TORREGROSA (alcalde): Antonio Sala Buades.

MIEMBRO 2: José Manuel Pedrero Cánovas.

MUJER 1: Loli Coral Sánchez.

MUJER 2: Paquita López Cañadas.

 

 

Escena 8.

 

APARGATERO/A: Carlos Buades Gil/María Inmaculada Sala Buades.

SOBRINAS: Bárbara Buades Torregrosa, Carmen Albaladejo Gutiérrez y Carmen Valero Sala.

SAPATERA: Asunción Hernández Cánovas.

SAPATERO: José María Alcañiz Baeza.


 

 

Primer certamen.

 

ELÍAS ROS GARRIGÓS (locutor Radio Murcia): Francisco Reyes Prieto Pérez.

ALBERTO ESCÁMEZ LÓPEZ (director UMT): Jaime Belda Cantavella.

CARMEN JALÓN GÓMEZ: Carmen Muñoz Vinal.

DIEGO RAMÍREZ PASTOR: José Miguel Toro Carrasco.

ANTONIO IRAIZOZ Y DEL VILLAR (embajador de Cuba): Mario Ignacio Bustillo Martínez.

FRANCISCO VALLEJOS ALBENTOSA (director del Apargate): Ramón Mínguez Vallejos/Luis Aníbal Cano Péttersen.

JOSÉ HÓDAR TALAVERA (director del Sapato): Miguel Guerrero Serrano.

MANUEL BERNÁ GARCÍA (secretario del jurado): José Vicente Berná Atienza.

ARTURO GÓMEZ TORREGROSA (alcalde): Antonio Sala Buades.

EVARISTO MARTÍN FREIRE (gobernador civil): Manuel Pérez Galiana.


 

ENTIDADES COLABORADORAS

Unión Musical Torrevejense (presidente: José Miguel Toro Carrasco).

Coral Torrevejense Francisco Vallejos (presidente: José Antonio Quesada Hurtado).

Masa Coral José Hódar (presidente: Antonio Martínez Cardona).


 

1 El señor Manuel.

2 Cachimbambá.

3 Ay, morenita mía.

4 En busca de riquezas

5 No llores, bien mío.

6 ¡Alerta, España!

7 Sangre colorada tengo