Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 28 - Otoño 2012
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Presentación del poemario "Calamidad y desperfectos" Rosa María Muñoz Lozano


Calamidad y desperfectos, de Noelia Illán, es un poemario en el que todo tiene cabida. Su título es ingenioso y atractivo, pero significativamente se aleja mucho de su realidad interior, pues todo su contenido es Fortuna y aciertos. La niña traviesa y desenfadada se abre paso ante la mujer formada, y conocedora de los sabios, que sabe que la han de llevar de la mano a encontrarse con su yo, con su estilo íntimo que la hace única entre tanta cita magistral.

Cultismos, latinismos, dioses y mitos se ven acompañados de coloquialismos cotidianos y atrevidos. Y, a la vez, su poesía es callejera, social (o antisocial); incluso me atrevería a decir que es descarada, provocativa y, por supuesto, erótica.

El poemario también contiene su extensa cultura grecolatina, que rompe con los aspectos de la cotidianidad y engalana la frescura del verso.

Noelia homenajea constantemente en cada una de sus páginas a los grandes poetas, parece obsesionada por no olvidarse de ninguno. Cita frases y versos de poetas a los que admira, que hacen vibrar al lector, le conmueven y le preparan para el nuevo poema construido por ella misma.

Músicos, poetas, cantantes y filósofos la acompañan en escenarios dispares que se complementan para formar un todo sin estructura aparente. La no-estructura, la ausencia de linealidad, es premeditada y forma parte de la modernidad, y de la frescura de una profesora de clásicas comprometida plenamente con su tiempo.

Cada vez que el lector se acerca a uno de sus poemas, y lo acaba de leer, le gustaría preguntarle a Noe por qué lo ha construido así, y estoy segura de que ella le contestaría: «¿Y por qué no?».

Leer a Noelia requiere una deconstrucción constante de la semántica de sus versos, pues le apetece romper y desgarrar lo que otros han escrito, coquetea con el lenguaje, consciente de sus posibilidades infinitas.

Nuestra poeta no tiene pelos en la lengua. A veces, sus versos son pensamientos destructivos pero efímeros, porque duran un día, como una resaca o un momento de bajón; y claro, se convierten en hipérboles de innegable denuncia social, como el verso El mundo se hace trizas.

La jerga estudiantil que impregna las aulas no la abandona. Pero nadie le gana cuando se propone dejar claro que sucumbir a las tentaciones, a los vicios, y a lo que muchos consideran pecados, forma parte del ser humano, y detesta a todo aquel que lo niegue. Ella deja claro que el bien y el mal andan juntos en la mente y en los actos de cualquier persona: Hoy no estoy de humor, y espero tu llegada / Pero eres demasiado encantador y caeré.

Todo el género humano, hombre o mujer, es imperfecto y sufre continuamente una dualidad de la que no puede escapar. Nadie escapa al vicio o al pecado, forman parte de los tropiezos saludables de la vida. Igual que un enfermo cuando va al médico y este le dice que no debe fumar, y mientras se lo dice, el propio médico se fuma un cigarrillo con evidente gesto placentero, Noelia sucumbe a los placeres de la vida.

La lucha contra el olvido, en cuestión de amores, le parece una insensatez y para ella no hay término medio: cuando una historia de amor se acaba, se acaba y punto; aunque, como es poeta, en lugar de poner el punto y dar un portazo, escribe un poema. Utiliza verbos poderosos que destilan una carga semántica negativa y destructora, y con forma de enumeración asindética decreciente, afirma: te asfixié, te atropellé, te maté.

Algunos poemas pueden parecer contradictorios entre sí, pero lo son como los sentimientos y como la vida misma. Nuestro mundo interior es cambiante, las emociones de Noelia bullen y se le disparan en la cara al lector. Su mundo erótico recorre todo el poemario: Voy a devorarte el alma, si me dejas, esta noche, vida mía.

Por eso, porque los contrarios andan sueltos, junto a un poema de amor pasional y entregado, encontraremos en otro poema la huella del desamor, y la presencia desgarradora de los celos. Sabemos amar, entregarnos al otro, pero no sabemos desasirnos del ser amado, ni desprendernos del dolor. Todo ello genera una crisis de identidad momentánea, nada perdura en la pluma de Noelia.

A semejanza de un cuadro pintado sobre una caja de cartón, que se deshace con el tiempo, se borra y se recicla, igual ocurre con los sentimientos de la autora. Detrás de los versos Cuando yo era más parecida a mí / y no esto que soy ahora; como un despojo de sí misma, construye: La niñita que huía del amor empezaba a buscarlo / prefiere la ginebra y la noche. Así juega con el pasado y con el presente, con la juventud, con el placer de una noche de juerga y con el dolor, aunque este se caracteriza por su fugacidad.

La temática es amplia y diversa, casi caótica, pero no se olvida del Arte y dirá: No se gusta a todos / digo, dices, dicen, dominando aquí el polípote o derivación verbal.

Los amores prohibidos y la culpabilidad son nomenclaturas sociales de las que Noelia huye: el amor no tiene etiquetas y no soporta que nadie se las ponga: Deja tu anillo de casada / en la mesa de la entrada, / que quiero comerte viva / sin remordimientos.

La vida para Noelia está hecha para vivirla intensamente y está dispuesta a sacarle todo el jugo al día que tiene por delante: lléname el tuétano de tus besos / hasta saciarme y perder el control.

En muchas ocasiones se muestra decidida, tajante, demoledora: No te equivoques conmigo / vamos a partes iguales o no juego.

Actores, actrices, cantantes, países, todos los escenarios son válidos para los poemas y todos los artistas son fuentes de inspiración. Atrapa momentos que no vuelven para que perduren en la memoria: Ven a la cama / que voy a regalarte / los gritos de Aitana sobre Carmelo Gómez en la ducha de un motel de Cartagena.

Siempre hay un motivo para una acción o, al menos, eso queremos creer, porque recordando a Oscar Wilde, escribe Tengo motivos para hacer lo que hice / En el futuro lo explicaré. Ahora debo esconder los pedazos del cadáver.

El amor nace y muere y es destructor, pero Noelia no se recrea en el dolor, cuando muere, se entierra, ella sabe cómo hay que hacerlo, aunque un regusto de dolor se le quede pegado en el cuerpo como en el verso Sé que pronto te irás / en busca de otras manos más rudas.

Aunque un amor sea dañino, lo convierte en un dolor placentero por haber amado, de ahí que su poesía esté impregnada de paradojas e hipérboles magistrales, como cuando dice Estuvo cerca de conocer la dicha / y ahora no hace más que tocar la locura.

Y estos otros versos: Te apoyaste en la puerta / y me miraste desde el abismo.

Cualquier excusa es válida para crear un poema, para que las palabras se deslicen dibujando el lienzo en blanco. Me fascinan tus medias de rayas rojas y blancas puede parecer un verso demasiado pueril para el comienzo de un poema, pero solo Noelia sabe incluir este verso metafórico completamente lírico, si sigues leyendo: pero vienes desde el infierno a lisiarme con tus zarpas.

Cada poema es un reto, parece decirle al lector: ¡atrévete a seguirme!; y por eso, como Borges o Cortázar, se instala en el presente, donde la literatura es interactiva, lúdica, y las letras se escapan de sus dedos como ranas saltarinas que dejan huellas en los poros del lector.

El efecto de extrañamiento propio de la literatura consigue transmitirlo al lector en versos como: pero sigues teniendo esa sensación de ruptura / el paladar pegajoso y las manos entumecidas. Las metonimias están perfectamente elegidas para enfatizar y dramatizar el sustantivo protagonista de los versos: la ruptura.

Y sin embargo (o además), surgen versos de una frescura brutal, cualquier elemento cotidiano es bienvenido, como El sorbo a través de una pajita agotando el vaso. / Estás aquí en la maleta, entre los calcetines... y me fumo un cigarrillo o dos.

Noelia, cuando escribe, se va de parranda, y le dedica un poema A la chica del BMW, envuelta en una toalla blanca... porque es viernes y son las fiestas de tu pueblo.

Noelia hace de cualquier día una fiesta y de cualquier momento un poema, y escribe La anécdota de mi abuela / comparando históricas / lo más interesante de la velada. Poema que homenajea la infancia y sus recuerdos.

Me apetece destacar la parte fresca, femenina y sensual, de niña traviesa, de la poesía de Noelia: Y entre esas aguas turbias (sin sentido ni cafeína) / apareces tú y tus mofletes colorados.

Y compartiendo el envés de la página, nos sorprende un poema en el que aparece el emperador romano. Cojeando tediosamente te desplazas / por el palacio de los césares. Y de forma irónica lo llamará Clau, Clau, Claudio, juego del lenguaje que otorga una musicalidad inesperada al poema.

En Marrakech hay Pescado frito de todas clases y tamaños, y en el poema Cautivo por un día, como una canción de protesta, le sale de manera espontánea Le recoge en un coche blanco / una chica muy simpática / que le da dos cartones de tabaco.

Sus poemas son historias que empiezan y que terminan, otros son retazos de memoria compartida. Su sed devora, sin medias tintas. Querías beberlo todo, comerlo y verlo todo, oírlo todo.

Su voz femenina le brinda versos de eterna sabiduría. Tus labios se abrían a las palabras del poeta / y tus ojos relucían / como una mañana de victoria sobre los troyanos.

Algunas hipérboles son de extremada belleza: repaso con los dedos la caída / al abismo infinito.

Noelia Illán nos muestra la vida como un acertijo insoluble. No lo intentes entender / sucede y punto.

Algunos versos se convierten en sentencias: Aquí todo está del revés. Muere el arte / muere la inteligencia / muere el placer. Pero su sabiduría le hace construir el verso Letal es la vida, no la muerte.

A veces se muestra apocalíptica cuando denuncia la falta de valores Bienvenidos al funeral del mundo, como Federico García Lorca y la Generación del 27 cuando se ponían en lo peor.

El paso del tiempo no le obsesiona, prefiere vivir, disfrutar; sabe que otros se ceban a nuestra costa. Elogia los vicios y tolera los pecados porque forman parte de la vida y de todos nosotros, sin excepción, pero no soporta la falta de humanidad. No hay un ápice de hipocresía en su poesía.

También hallamos reproches, promesas incumplidas y amenazas imposibles de cumplir: Último día que escribo / no te quejes de la letra.

Nuestra escritora defiende la verdad y pide honestidad. Recomendaría leer un poema de Noelia por las mañanas, cuando tomamos el café para despertarnos, porque nos ayuda a afrontar el día. No me digáis que no apetece levantaros y que os susurren al oído: Sacúdete el pelo por las mañanas de pesadillas, lo mejor del día te espera fuera.

La valentía de Noelia radica en abordar temas poco ortodoxos como la prostitución o la violación, y lo hace llamando a las cosas por su nombre: Ella se vende / tú compras.

Para finalizar, pues no es fácil cuando se trata de comentar la poesía de Noelia, tan llena de matices sugerentes, quiero destacar la perfecta, atrevida y moderna forma de componer versos uniendo la tradición y los clásicos, con el siglo xxi.

Une los temas serios y los tópicos literarios con lo cotidiano, efímero y trivial.

Y quiero acabar con estos versos preciosos: Vénceme si quieres / con tus armas de fémina gatuna / pero déjame al menos ganar un asalto.

Quiero decirle a ella, a la poeta: Noelia, este asalto, sin duda, lo has ganado tú.




Torrevieja, 5 de octubre de 2012