Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 25 - Invierno 2012
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Falso culpable Manuel Sánchez Angulo

 

Una de las típicas tramas de las películas de cine negro es aquella en la que se ha cometido un crimen, la policía arresta a un maleante de poca monta que pasaba por allí, le cargan el mochuelo gracias a una serie de pruebas circunstanciales y lo encarcelan. Luego, con el tiempo, se demuestra que dicho maleante no tenía nada que ver con el crimen, y que el verdadero culpable sigue libre y sin haber sido identificado. Un ejemplo basado en un hecho real lo tenemos en la famosa película En el nombre del padre, protagonizada por Daniel Day Lewis, Pete Postlethwaite y Emma Thompson. Bueno, pues algo parecido podemos encontrar en el mundo de la virología.

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad neurológica definida por una fatiga persistente de una duración superior a los seis meses, que no se mitiga con el descanso y que está acompañada de otros síntomas específicos, como pueden ser los dolores de cabeza o de las articulaciones. Para hacernos una idea, es como si tuviéramos los síntomas de una gripe, pero de manera continuada y sin alivio. Aún no se sabe qué es lo que provoca dicho síndrome. Hay postuladas varias hipótesis, pero se pueden resumir en dos. Una dice que es una especie de enfermedad autoinmune que afectaría al sistema nervioso. Otra, que la enfermedad está causada por la infección de un virus. Se calcula que la enfermedad afecta a un 1% de la población mundial (70 millones de personas), así que lógicamente hay muchos grupos de investigación trabajando en este tema.

En el año 2009, el grupo de la doctora Judy Mikovits publicó un artículo en la revista Science en el que, tras analizar la sangre de 101 pacientes con SFC, se encontró que en 68 de ellos se detectaba un retrovirus denominado XMRV (en la imagen). Los resultados llamaron bastante la atención, porque ese virus se había descrito en una cepa de ratón utilizada como modelo para estudiar el cáncer de próstata humano. A dichos ratones se les inyectan células tumorales humanas y luego se observa el desarrollo del tumor. Son muy usados para los ensayos de nuevos medicamentos anti-tumorales. Cabía la posibilidad de que el XMRV proviniera de las células humanas y no de las del ratón. Así que se postuló que era el causante del SFC

 

Pero todos sabemos que no basta con un experimento o una observación. En el método científico los resultados siempre deben confirmarse y reproducirse. Así que fueron muchos los grupos que se lanzaron a confirmar los resultados y ninguno lo consiguió. Sin embargo, en el año 2010 se publicó en la revista Proceedins of the National Academic of Sciencesun artículo del grupo del doctor Harvey Alter, que describía que secuencias génicas de otro grupo de retrovirus, denominado MLV, estaban en el 87% de las muestras de sangre provenientes de pacientes con SFC. Lo llamativo es que este retrovirus también afecta a ratones. La polémica estaba servida. ¿Quién tenía razón? En ciencia no es el tiempo el que pone a cada uno en su sitio, sino los experimentos. Y eso es lo que ha vuelto a pasar en esta ocasión.

En primer lugar, un dato que no cuadraba era que en el primer estudio se detectaba un tipo de retrovirus, el XMRV, y en el otro estudio se detectaba al MLV. Lo lógico es que se hubiera detectado el mismo tipo de virus. Otro inconveniente es que lo que se detectaba eran secuencias genéticas amplificadas mediante PCR, las siglas anglosajonas de la técnica conocida como «reacción en cadena de la polimerasa». 

Esta técnica funciona de la siguiente forma. Imaginemos que el ácido nucleico del virus fuera una hoja de papel y la PCR una fotocopiadora diseñada para realizar copias sólo de esa hoja de papel. Si en la muestra de sangre hay una sola hoja de virus, la fotocopiadora se encargará de realizar múltiples copias, es decir, ampliará el número de hojas, y entonces podremos detectar al virus. Si no está esa hoja, entonces no se ampliará.

Pero eso es la teoría. En la práctica sucede que la fotocopiadora no es tan estricta y puede empezar a fotocopiar cualquier otra cosa, o lo que es peor, que durante la manipulación se añada una hoja por error, lo que llamamos un contaminante, y que la fotocopiadora la amplíe. Es decir, la técnica de la PCR tiene la ventaja de su alta sensibilidad, pero también tiene la desventaja de que si no se lleva cuidado con el manejo de las muestras, podemos estar detectando un contaminante. Por eso es muy importante disponer de controles experimentales que nos aseguren que se han realizado todos los pasos correctamente.

Las alarmas saltaron definitivamente cuando a principios de 2011 se publicó que el virus XMRV era en realidad un virus que se había creado de manera fortuita en los ratones a los que se había inoculado las células tumorales humanas. Es decir, era un virus de laboratorio, no un virus que estuviera presente en ningún tipo de enfermos humanos. Así que el grupo de la doctora Mikovits tuvo que volver a analizar sus muestras, y encontraron que lo que habían detectado era efectivamente un contaminante. El XMRV no estaba presente en ninguno de los pacientes afectados por fatiga crónica, y todos los resultados anteriores en realidad habían sido un artefacto y no eran válidos. Así que la revista Scienceha decidido considerar el artículo como «retractado».

Y los resultados del grupo de Alter con el MLV han corrido una suerte parecida. Tras analizar los reactivos utilizados en la PCR, encontraron que estaban contaminados con ADN de ratón, y por eso encontraban esas secuencias víricas en sus análisis. Por si fuera poco, cuando ellos mismos trataron de replicar sus propios resultados con las mismas muestras utilizadas en su trabajo, no lo consiguieron. Por lo tanto, también han tenido que reconocer su error y retractar su artículo.

La situación actual es que la hipótesis del origen retroviral del síndrome de fatiga crónica está desacreditada. Eso no quiere decir que la causa del síndrome no sea un virus u otro tipo de agente infeccioso, pero está claro que hay que seguir investigando de manera mucho más cuidadosa. Menos mal que el XMRV no puede pedir daños y perjuicios.

  

Bibliografía: