Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 24 - Otoño 2011
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Marie Curie María Luisa Molina Gallego

Escritos biográficos



No puedo dejar pasar la ocasión de hablar sobre un libro excepcional que se ha publicado por primera vez en este año 2011, por el que siento una emoción tremenda al tenerlo entre mis manos: los Escritos biográficos, de Marie Curie. Este año celebramos el centenario del Premio Nobel de Química otorgado a Marie Curie por el descubrimiento del radio y el polonio, motivo por el cual ha sido declarado Año Internacional de la Química.


En él, Marie Curie describe, de una forma sincera y amena, facetas científicas, bélicas y sentimentales de su vida. Desde el desgarro por la pérdida del ser más querido, hasta la evocación de los momentos de plenitud personal y científica, pasando por los rigores de la competencia académica o la forma de encajar esos elementos en su condición de mujer.


Mujer activista y comprometida con la sociedad, que, en tiempos de la opresión rusa sobre Polonia, “pertenecía a un grupo de jóvenes entusiastas de Varsovia unidos por el deseo de estudiar, cuyas actividades eran sociales y patrióticas a un tiempo, y que creían que la única esperanza de su país radicaba en un enorme esfuerzo por desarrollar la fuerza intelectual y moral de la nación”, según sus propias palabras. (Es curioso, pero eso se podría aplicar de la misma forma en nuestro país hoy en día, ¿verdad?; la diferencia es que en lugar de opresión rusa es una “opresión económica”).


Después, durante la Primera Guerra Mundial, puso en marcha coches radiológicos acondicionados para el transporte de un aparato de rayos X completo, que adaptó para la asistencia de los heridos, con los que se desplazó varias veces al frente.


Además de la biografía de su marido y la suya propia, el libro recoge extractos de su cuaderno de laboratorio de la mano de su hija Irene, así como de su diario personal:


«Querido Pierre, a quien nunca volveré a ver aquí, quiero hablarte en el silencio de este laboratorio, donde no pensaba que tendría que vivir sin ti. Y, antes, quiero recordar los últimos días que vivimos juntos». Con estas palabras abre Marie Curie la entrada de su diario (30 de abril de 1906) en la que recoge el terrible pesar por la muerte accidental de su marido Pierre, con quien había compartido pasión científica y descubrimientos cruciales acerca de la radiactividad, por los que fueron galardonados con el Premio Nobel de Física.

Una extraordinaria mujer:
Marie Curie (Maria Salomea Skłodowska-Curie, 1867-1934), nacida el 7 de noviembre en Varsovia, marchó a Paris para estudiar, donde fue la primera de su promoción como licenciada en Ciencias Físicas en 1893, y la segunda, en 1894, como licenciada en Ciencias Matemáticas. Se doctoró en 1903 con un estudio sobre las sustancias radiactivas que la hizo merecedora, junto a su marido Pierre Curie y Henri Becquerel, del Premio Nobel de Física de ese mismo año. Catedrática de Física en La Sorbona en 1906, recibió un segundo Premio Nobel en 1911, en esta ocasión de Química, por el descubrimiento del radio y el polonio. Fue la primera persona en recibir dos premios Nobel y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de Paris.


Además de su utilización inicial en radiografías, el radio se ha aplicado como luminiscente en pinturas para relojes e instrumentos de guerra para que brillaran en la oscuridad, y en la actualidad se utiliza en radioterapia para el tratamiento de algunos tipos de cáncer.