Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 64 - OtoƱo 2021
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Los Caballeros Templarios Amelia Pinillos

"Como al que quiere hablar y no halla acento
me llevó Beatriz y dijo:
-Mira de estolas blancas este gran convento".

(Dante, La Divina Comedia)

                                                                      


Dante fue una de las últimas personas que escribieron acerca de los Caballeros Templarios o la Orden del Temple en su época, en La Divina Comedia. La orden fue fundada entre 1118 y 1119 por nueve caballeros franceses encabezados por Hugo de Payens, quien había sido criado con una sólida educación cristiana.
 
Llegaron a Jerusalén, tras su conquista, para proteger a los cristianos que peregrinaban por el peligroso camino del Puerto de Jaffa procedentes de Europa. El rey Balduino I los recibe en Jerusalen permitiéndoles alojarse en su palacio, incluido en lo que fue el templo de Salomón. De ahí los Templarios tomaron su nombre. Aunque aún no eran totalmente aceptados por el Vaticano, algunos pensaban que fue en ese lugar donde se encontró el Santo Grial (copa donde Jesucristo bebió el vino la Última Cena).
 
Durante nueve años no se aceptó a ningún nuevo miembro en la orden, lo cual podía haber sido producto de las excavaciones que realizaban en busca de la Alianza o Santo Grial. En 1128, Hugo de Payens obtuvo permiso del rey para pedir la aprobación del Papa de la orden. La cual les sería concedida en Troyes, en una reunión convocada por el abad Bernardo de Clairvan. Los miembros de la orden recibían entrenamiento físico y espiritual, y eran instruidos en el manejo de las armas y en conocimientos religiosos.
 
Tenían rango y se organizaban de la siguiente manera: 
- Sirvientes (aspirantes).
- Escuderos. 
- Caballeros.
- Priores comendadores.
- Maestres (el primero fue Hugo de Payens).
- Gran Maestre (equivalente al príncipe).
 
Llama la atención el rápido crecimiento material que tuvo la orden en poco tiempo. Muchos lo explican fundamentalmente por la bula papal (documento por el que el papa concede algún beneficio), que los excluía de la jurisprudencia tanto civil como ecleciástica, sin dejar de hablar de las donaciones y testamentos que las personas hacían a la orden. Recordemos que cuando alguien se iniciaba en la orden, todos sus bienes pasaban a manos de ésta.
 
Ya por los años 1170 se había extendido por Alemania, Francia, España y Portugal, siendo entonces la fuerza económica, militar, política y religiosa más importante de Europa.

 

LA CAÍDA DE LOS TEMPLARIOS
 
Felipe IV de Francia también depositó sus tesoros en manos de los Caballeros Templarios, y acabó endeudado con la orden; queriendo recupar su fortuna y ambicionando las riquezas que los templarios poseían, organizó un proceso inquisitorial en su contra contando con el apoyo del canciller Guillermo Nogaret.
 
En el año 1312, despues del Concilio de Viena, fue disuelta la orden. Aunque algunas bibliografías apuntan que en España y Portugal la orden fue refundada bajo nuevos nombres, no se conserva ningún documento que pruebe su efectiva y legal dependencia. La Santa Sede, en el año 1981, debido a los misterios que siempre han rodeado la historia de esta orden, elaboró una lista con más de cuatrocientas organizaciones que se declaran sucesora. Pero nada aún puede probar que verdaderamente provengan de la que fundada por Hugo de Payens y los Caballeros de Cristo.