Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 67 - Verano 2022
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Infinitas expresiones, una sola esencia Andrés Pascual

 

Muchos de los lectores de esta revista visteis cómo, en la última gala de la asociación, salí al escenario micrófono en mano y me puse a disertar sobre la Cultura con mayúsculas. Fueron unos minutos, al menos para mí, colmados de magia. ¿Cómo no iban a serlo, si me dabais la oportunidad de personificar esa Cultura con mayúsculas? ¿Cómo no iba a sentirme orgulloso de volcar en un marco semejante mi visión más íntima de la literatura, ese intrigante juego a base de palabras que me ha permitido crear a un compositor de tormentas que vuestra ciudad elevó a los altares hace unos meses? El cargo de mantenedor de la gala me dio la oportunidad de presidir un recorrido por pintura, danza, música, teatro… Una fusión cercana a lo místico, porque todo confluye en el mismo origen, en la misma esencia. ¿De qué se nutre la literatura, sino de todas las demás artes? ¿Y no es también cierto que la literatura, a su vez, inspira a músicos, actores, bailarines y pintores? Yo mismo he dicho en alguna ocasión, quizá de forma presuntuosa, que mi última novela es una sinfonía literaria. Por ello, el hecho de presidir aquella gala sin límites ni fronteras para las emociones fue todo un regalo; y por ello he querido recuperar en estas líneas algunos de los pensamientos más ocurrentes que salieron de mi boca aquella noche, aun a riesgo de que sobre el papel no generen el mismo efecto que bajo el foco ensalzador del teatro.

La Cultura, dije también mientras daba mis primeros pasos sobre la tarima negra, es algo que merece la pena vivir. No, más aún: la Cultura es aquello que nos hace estar vivos. Alguno podría contestarme: tampoco es para tanto, vivimos por muchas otras cosas, en última instancia por el Amor. Pero, ¿os habéis parado a pensar alguna vez que, sin la Cultura, jamás hubiéramos llegado a saber qué es el Amor? Pensad en la literatura. En ella están todos los tipos humanos: altos, bajos, guapos, feos…; todos los valores: lealtad, amistad…; todos los sueños y todos los viajes —que en ocasiones es lo mismo—, bien hacia mundos desconocidos o hacia los confines de nuestra alma —que suele ser el mundo más desconocido—. Siendo así, hagámonos otra pregunta: ¿acaso sabríamos describirnos a nosotros mismos si antes no hubiese sido escrito nuestro perfil para un personaje de novela? La literatura fija con detalle los tipos en los que nos vemos reflejados y las conductas a las que podemos optar, desde las más virtuosas y limpias hasta las más perversas. Y es precisamente cuando leemos, o cuando alguien nos cuenta lo leído, cuando comprendemos el mundo que nos rodea. Sin la literatura no sabríamos que algunas cosas nos están ocurriendo. Como ya dijo Stendhal, nos enamoraríamos y no nos enteraríamos. ¿Os imagináis qué tragedia?

Yo tuve la suerte de vivir la Cultura desde niño como algo necesario para respirar. Y El compositor de tormentas, mi novela, es el resultado de esa vivencia. Todas y cada una de sus páginas se las debo a aquéllos (mis padres y abuelos) que me decían: la Cultura es algo que merece la pena vivir; la Cultura es aquello que nos hace estar vivos. Me lo transmitían cada día con la emoción que mostraban al volver del cine o al cerrar una novela, con el esfuerzo que invertían, después de trabajar, en aprender a tocar un instrumento, con el respeto y la admiración que sentían hacia la obra de mi abuelo Andrés Pascual —me llamo igual que él, confío haber heredado algo más que el nombre—, que fue el creador de unos libros de ortografía titulados Mis dictados, aquéllos de tapas amarillas que a buen seguro muchos de vosotros estudiasteis en colegios de otra época.

En el último Premio de Novela «Ciudad de Torrevieja», en el que resulté finalista, mi compañero de editorial Jorge Bucay contó un cuento sobre un pintor chino que decoró las paredes del dormitorio de un antiguo emperador con la pintura de una cascada… cuyo ruido no dejaba dormir al que allí se acostaba. Así ha de ser. Más allá de fantasías o realidades, disfrutemos del arte, en todas sus manifestaciones, como algo vivo.

Gracias a todos los miembros de la Asociación Ars Creatio por vuestro apoyo a la Cultura, por vuestra pasión, por vuestro Amor por todas las artes, bien sean en forma de palabras, de notas y silencios, de líneas de colores nuevos o de movimientos que parecen acomodarse al viento.