Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 67 - Verano 2022
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Renueva la vida un milagro Rodolfo Carmona Rodríguez

 
 

     Renueva la vida un milagro en esta casa cada tarde a eso de las seis. En esa hora se posa un gorrión en la reja y observa el interior de la estancia. Cada tarde le espero sentado junto a la ventana, apoyado sobre esta mesa tan llena de papeles. Y cada tarde se presenta puntual y engalanado con su mejor traje.

     Nuestro encuentro dura apenas diez segundos, pero converso con él durante horas. Preparo un pequeño recipiente con agua y dejo sobre la fina traviesa del enrejado algunas semillas que encuentro por la plaza.

     Me gusta soñar con lo imposible. Necesito creer que existe un motivo más allá del alimento para que tenga lugar esta extraña cita. Por eso os hablo de milagro. Por eso me entretengo en escucharle sus desvelos, en anticiparle las certezas de la música con que diariamente le recibo.

     Nos hemos inventado mil dioses y nos hemos olvidado de la magia, de la liturgia vital de lo existente. Siempre he desconfiado de aquellos profetas que cercenan los sentidos. Creo en un abrazo más que en la multiplicación de los panes y los peces.

     Y sin embargo, aquí me tenéis sintiendo vergüenza de mí mismo cada vez que me masturbo, cada vez que imagino el cuerpo aristocrático y maduro de la cuarentona del quinto.

     La fantasía es engañosa y escapista. Se mueve a su antojo entre las piernas más hermosas y nos trae hasta estos pagos el calor de unos labios que a fuerza de irreales se hacen tan reales como pompas de jabón.

     Pasó la tarde. Pasó la madrugada. Llegó un nuevo día. Una nueva forma de cantar y de escribir. Han llegado los ruidos tribales del amanecer, rumor de sol, claridad, vida, quietud.

     Permanecer sentado contemplando la nada que se adueña de todo al despertar la noche de su sueño, cuando retira los párpados la oscuridad y abre los ojos al alba, permanecer callado pensando de repente en lo caro que se han puesto los tomates, o en navegar por el Atlántico, o en ser un escritor de éxito o este anónimo escritor por Internet que anhela tu respuesta, la prueba evidente de que has estado aquí sobre esta cama.

     Alguien despierta al placer hoy, en este día. En realidad, cientos de miles lo habrán hecho. Recorrer un cuerpo como fruto, como promesa de luz a mediodía. Recorrer un cuerpo como alma que nada quiere saber de matemáticas. Hermosa forma de incendiar un corazón.

     Los avatares de una vida, la luz y la sombra, la imprecisa frontera que separa lo evidente de lo oculto, la conciencia de pecar del éxtasis casi místico. Nos movemos a tientas sobre un cúmulo de insensateces, sobre una marejada de preceptos que nunca sirven para bailar un son ni mucho menos un tango desgarbado. Decir que nos movemos es mucho decir. Naufragamos en la insensata clarividencia de lo establecido.

     Esta tarde ha vuelto el gorrión a su ventana. Regresa el milagro. Sonrío. Que no es cosa de despreciar las alegrías. Por cierto, se ha ajado la rosa en tan sólo tres días. Tenía un aroma a pasión y bienvenida. Un olor a suspiros y jadeos que tenía su aquel. Supongo que por eso estoy yo con una marcada tendencia hacia el deseo. Sonrío. Que no es poco en estos tiempos tan dados al dopaje poder prescindir de la Viagra.

     Os invito a un café y a unas galletas en la cafetería de la esquina. Os invito, aunque no sé si me llegará la plata para tanto.