Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 18 - Primavera 2010
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Los barcos de vela de Torrevieja y sus tripulaciones Francisco Rebollo Ortega

 


1) INTRODUCCIÓN
   
     
     El sábado día 24 de octubre de 2009, a las 20.30 horas, en la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja, dentro del «Ciclo de conferencias Torrevieja y el Mar» (2009), del que he sido coordinador y ponente, tuvo lugar la conferencia impartida por mí titulada «Los barcos de vela de Torrevieja y sus tripulaciones a través del tiempo», en homenaje a los capitanes, patrones de cabotaje, contramaestres y marineros de Torrevieja que navegaron en barcos de vela de la Marina mercante desde mediados del siglo XIX hasta finales de los años veinte del siglo pasado, y en motoveleros hasta los años 50. Entre el público asistente a la conferencia, que esa noche llenaba el salón principal del Casino, se encontraban el concejal de Cultura, Eduardo Dolón Sánchez; el concejal de Hacienda y Patrimonio, Joaquín Albaladejo; el presidente de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja, Tomás Martínez Domenech; el presidente de la Asociación Cultural Ars Creatio, Manuel Tévar; la directora del Museo del Mar y la Sal, Lola Sánchez Roca; así como oficiales de la Armada y de la Marina mercante, patrones de cabotaje y marineros jubilados que navegaron en barcos de vela, y viudas, hijos y familiares de patrones de cabotaje fallecidos. Durante la conferencia se proyectaron ochenta diapositivas, la mayoría de los archivos Darblade-Conesa.

             
Bahía de Torrevieja

2) TORREVIEJA EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX
 
       
     Después de la fundación administrativa de Torrevieja en 1803, por la importancia comercial que va adquiriendo la villa, donde ya se cargaba sal en los barcos fondeados en la bahía transportada en barcazas desde el muelle y Eras de la Sal construidos en 1777, en 1805 se construye un muelle comercial de cincuenta metros para el embarque de productos del campo de la Vega Baja. En 1806 se establece la Aduana, en 1807 la Ayudantía Militar de Marina del Distrito Marítimo de Torrevieja, y el 2 de julio de 1830 se constituye el Ayuntamiento.
       

3) LA CONSTRUCCIÓN DE BARCOS DE VELA EN LOS ASTILLEROS DE TORREVIEJA
       
       A principios de los años 30 del siglo XIX comienza a tomar importancia la construcción de barcos de vela dedicados al comercio marítimo y a la pesca en los astilleros de la playa de Cala Cornuda de Torrevieja, predominando en los primeros años los laudes y posteriormente faluchos, también llamados elásticos, embarcación fina y rápida de vela latina, con palo mayor y mesana y una superficie vélica excepcional respecto al casco y al tonelaje, características que los hacía idóneos para el contrabando.
       En 1849, se construyó en Torrevieja el pailebote “Nuestra Señora del Carmen” de 50 toneladas de registro, primer barco de este tipo construido en los astilleros locales.

Muelle Mínguez sobre 1915
       
4) LA FLOTA DE VELA MERCANTE DE TORREVIEJA  
       
    Según José Huertas Morión en su libro «Los últimos veleros del Mediterráneo», entre los 211 buques de vela pertenecieron a la flota mercante de Torrevieja construidos en los astilleros de la playa de esta villa y en otros astilleros, sin contar las embarcaciones de vela latina dedicadas a la pesca se encuentran: 4 bric-barca, 13 bergantines redondo, 8 bergantines, 34 bergantines goleta, 1 polacra redonda, 16 polacras goleta, 14 goletas de gavia, 17 goletas, 87 pailebotes, 56 balandras, 1 barca, 67 laudes y faluchos y 1 queche Marín y un remolcador
       
5) LOS BARCOS DE VELA A LO LARGO DE SU VIDA
   
       
     En la mayoría de los barcos de vela a lo largo de su vida, - a veces de decenas de años- además de realizarse obras que modificaban su estructura y aparejo, solían cambiar de nombre y de armador una o más veces y por supuesto de capitán o patrón. Algunas obras importantes en los barcos de vela modificaban sus características iniciales, dándose casos, de que algunos barcos que se construyeron como bergantines goleta o polacras, con el paso del tiempo, se transformaron en pailebotes y más tarde en motoveleros.
Primitiva playa de Cala Cornuda a principios del siglo XIX
       
6) LAS VELAS DE LOS BARCOS    
       
     Las velas de los barcos con palos cruzados con vergas reciben el nombre de velas cuadras o redondas, llamándose a las demás, velas áuricas o de chuchillo o machete. Entre las velas de cuchillo se encuentran las trapezoidales cangrejas que se aferran en la botavara, los foques, las escandalosas, y las velas estay, que se envergan en los estays situados entre los palos.
       
7) PAILEBOTE O GOLETA
 
       
       Pailebote o goleta son dos definiciones para un mismo tipo de barco. Pailebote procede del inglés pilot´s boat (embarcación del práctico) y goleta del francés goelete y del bretón gwelan, que significa gaviota.
       
8) TORREVIEJA AUMENTA SU FLOTA DE BARCOS DE VELA
 
       
      A finales del siglo XIX la mayoría de las compañías navieras comenzaron a renovar su flota de barcos de vela de madera por otros de hierro con máquinas de vapor, por lo que algunos armadores torrevejenses compraron algunos barcos, principalmente en Cataluña, Valencia y Galicia, lo que hizo que Torrevieja llegara a tener una de las mayores flotas de vela del Mediterráneo, con buenos patrones y marineros, siendo considerada hasta mediados de los años 30 del siglo pasado, como el último refugio de la navegación a vela del Mediterráneo español.

Bergantín goleta “Rosendo”
       
9)LOS PATRONES DE CABOTAJE EN EL RECUERDO      
       
     En Torrevieja siempre recordaremos a José Huertas Morión, Patrón Mayor de Cabotaje que navegó en barcos de vela, autor de los libros «Los últimos veleros del Mediterráneo» y «Los Motoveleros» y otros y Premio Diego Ramírez Pastor 1981, y al patrón José Rodríguez Sala y a su padre José Rodríguez Reyes, con el que viajo a América cuando iba de sobrecargo en el bergantín goleta “Joven Pura”, al mando del capitán Jaime Llorca, con toda la tripulación de Torrevieja. El patrón José Rodríguez Sala, conservó una parte importante de la historia marítima de Torrevieja sobre los barcos de vela que escribió en varios artículos en el Semanario Vista Alegre, entre ellos, los relacionados con las navegaciones de su padre.
       
10) LA ÉPOCA DE LA CONSTRUCCIÓN DE BARCOS DE VELA DE MADERA PARA LA CARRERA DE AMÉRICA
       
      En la época de la construcción de barcos de vela para la carrera de América se estableció la modalidad de “mota y madera”, que consistía, en que el armador o capitán de un barco en proyecto, buscaba accionistas para la construcción de dicho barco, y una vez construido, buscaba a otros accionista para adquirir una mercancía reclamada por el comercio de fácil venta en América. El importe de la construcción del barco se dividía en partes iguales de 150 duros, como si fueran acciones, que era la “parte en madera”. La mota o fondo de la expedición, se llamaba a las participaciones para la carga que eran de 300 duros. Una vez finalizado el viaje, se liquidaban las ganancias y se repartían los beneficios entre las personas que participaban en esta empresa. De esta forma, se dieron algunos casos de amortizar el valor del buque en un viaje de ida y vuelta a América, en el llamado viaje redondo.
Antiguo muelle comercial y faluchos y laudes varados en cala Cornuda
       
11) LOS SUELDOS      
       
     En los barcos de vela que hacían la carrera de América las tripulaciones iban a sueldo, correspondiendo a los marineros 24 duros al mes, sueldo que más tarde fue aumentado hasta 27 duros. Esto ocurría entre finales del siglo XIX y la primera Guerra Mundial. En cambio, durante los primeros años de los de los motoveleros, las tripulaciones iban a la parte, o para mejor decirlo, a ganancias o perdidas. Esto ocurría en los años 30 y 40 del siglo pasado.
       
12) LA NAVEGACIÓN A LA PARTE  
       

Bergantín “María Asumpta”

    En la navegación a la parte se establecía en la una Sociedad en Comandita, en la que el armador representaba la parte capitalista, o sea el barco, y la tripulación la parte industrial, o el trabajo. Cuando se liquidaban las cuentas, si por ejemplo, el barco cargaba 200 toneladas de cemento, y el flete y se pagaba a 10 pesetas la tonelada, se conseguía un total de 2.000 pesetas de flete. De esta cantidad se descontaba los gastos de comida, consignatario, comisión de fletamento y práctico, y de lo que quedaba, el 50% era para el armador, y el otro 50% para repartir en partes entre la tripulación. De manera, que el patrón cobraba 2 partes, además del 5% de la capa, que era una cantidad que iba fuera del flete; el contramaestre cobraba una parte y un cuartón; los marineros una parte; los mozos 3 cuartones y el grumete media parte.

Generalmente, una carga pesada pagaba una tarifa de flete con arreglo al peso en toneladas, y una carga libiana y voluminosa, como el esparto, pagaba una tarifa con arreglo a la tonelada de flete, que es la comprendida en un volumen de 1,44 metros cúbicos, que debía se inferior a un toneladas.

 
     Según las memorias «Cosas de la Mar » del marinero del pailebote “Salinero” Pablo Mercader Cayuelas, “El Manilo” , también conocido por “El Rata”, en el año 1942, cuando estaba embarcado en este buque, en un viaje con sal duro arriba, duro abajo, ganaba 500 pesetas y la barriga llena. Por una carga de cemento de Vallcarca a Cartagena, unas veces le pagaban 350 pesetas y otros 400 pesetas. Al finalizar un viaje redondo, que algunas veces duraba 40 días, nunca le pagaban más de 1.000 pesetas. Cuando la descarga de sal de la bodega, que duraba 8 o 9 días la hacíamos los marineros de la tripulación les pagaban 50 pesetas de prima por dejadarse la piel en ese duro trabajo.
Pablo Mercader Cayuelas, falleció en Torrevieja el 16 de diciembre de 2006. Sus interesantes memorias «Cosas de mar» recibidas por mi de manos de mi amigo Hermaregildo Casamayor Irles, unos días antes de la muerte de Pablo, se publicaron en el semanario Vista Alegre, en la página Torrevieja entrañable en los meses de mayo, junio y julio de 2007 y en la revista digital Ars Creatio, donde colaboro desde su fundación.
     
13) EL DESCANSO EN LOS BARCOS DE VELA NAVEGANDO.                      
                                                              
En los barcos de vela navegando, ningún tripulante se desnudaba para dormir ya que tenían que acostarse vestidos, para en caso necesario, al primer grito de llamada, poder acudir con rapidez a las maniobras del barco, bien por cambio del tiempo, rachas de viento, chubascos, viradas o para aferrar las velas, antes de que el barco sufriera una avería, con peligro de zozobrar.
Rada del puerto de Torrevieja
       
14) EL NUFRAGIO DE LA BALANDRA “NEBRIL”      
       
     Uno de los naufragios más curiosos fue el ocurrido a la balandra “Nebril”. Un día cuando navegaba con la cubierta cargada de pacas de esparto, le entró una fuerte racha de viento que tumbó el barco, dejándolo con un costado sumergido y con las pacas trincadas en la cubierta, que debido a la flotabilidad del esparto, fue lo que impidió que pusiera la quilla al sol. Los tripulantes que habían caido al mar, consiguieron subir a la parte alta de las balas de esparto para cortar las trincas que las sujetaban a cubierta, haciendo que el buque se adrizara rápidamente, mientras todos quedaban encima de las pacas que flotaban en el mar. Como el barco permanecía con todas las velas izadas, entró una racha de viento y lo puso en movimiento sin que ningún tripulante pudiera subir a bordo, hasta que por suerte, el buque dio una guiñada y se quedó parado con el aparejo en facha, tiempo que aprovechó la tripulación para subir a bordo y hacerse con el gobierno del barco para continuar navegando.
       
15) LAS GUARDIAS DE MAR      
       
     Antiguamente navegando la tripulación iba a dos guardias que repartían entre todos los marineros, excepto el patrón, que únicamente hacía guardia, en caso de mal tiempo. Los relevos de guardia se hacían a toques de campana; la primera de 12 de la noche a 4 de la madrugada; la segunda de 4 de la madrugada a 8 de la mañana, hora en que volvía a entrar la primera hasta las doce de la mañana; la segunda desde las 12 de la mañana a las 4 de la tarde, hora en que empezaba la cuarteta, en la que cada guardia hacía 2 horas, una de 4 a 6 de la tarde y la otra de 6 a 8 de la tarde, cosa que se hacía para cambiar el ciclo de la guardia. En caso de la necesidad de realizar maniobras de viradas con fuerte viento, u otras, se llamaba a la guardia franca para ayudar a los que estaban de guardia.
Vista de la playa de Cala Cornuda a principios de los años 30
       
16) LA CARRERA DE AMÉRICA      
       
      Entre los barcos de vela de Torrevieja que hicieron la carrera de América estaban los bergantines goleta “Viajero”, que al mando del patrón Anastasio Ballester hizo viajes a Cuba y a América del Norte; “Joaquina”, propiedad de Vicente Chapaprieta, padre de Joaquín Chapaprieta el politico; “Clotilde”, que al mando de su propietario Eduardo Sala, alternaba los viajes a América con viajes a Galicia; “Copérnico”,
propiedad de Romualdo Pérez, mandado por Antonio Mínguez; “Marcelina” y “Joven Pura”; bergantines “Ballester Hermanos”, propiedad de los hermanos Ballester, patroneado por Manuel Ballester, barco que ya hacía la carrera de América en el año 1886 y “Frasquito”; polacra goleta “Hernán Cortés”; pailebotes “Salinero”, “Carmen Flores”, “Parodi Hermanos” y otros. La estancia de los barcos de Torrevieja en la isla de Cuba, a veces de varias semanas, el carácter abierto de los cubanos y cubanas y su trato y relaciones con los marineros españoles durante sus
Pailebote “Trinidad”
       
17) PUERTOS MAR FRECUENTADOS DE AMÉRICA POR LOS BARCOS DE VELA DE TORREVIEJA      
       
    Entre los puertos de América frecuentados por los barcos de vela de Torrevieja estaban La Habana, Santiago y Manzanillo en Cuba; San Juan en Puerto Rico; Montevideo en Uruguay; Veracruz en Méjico; Buenos Aires en Argentina; Pensacola en Florida en los Estados Unidos y otros.
La mayoría de los tripulantes de los barcos de vela Comenzaban a navegar muy jóvenes, algunos de grumete, a los 13 ó 14 años.
       
18) LA VIDA A BORDO EN LOS BARCOS DE VELA      
       
     La vida a bordo en los barcos de vela todo dependía del viento y del estado de la mar, por eso, cuando había temporales o calmas chichas, los barcos no podían hacerse a la mar, teniendo que permanecer en puerto varios días.
     La carga y descarga del barco solían ser lenta, ya que la mayoría de las veces cuando no había otro medio se realizaba a mano, saco a saco, capazo a capazo. En Torrevieja, la sal se transportaba en barcazas de 20 o 30 toneladas de carga que con remos, perchas o remolcadores se llevaban hasta los costados de los barcos que para este fin fondeaban en la bahía.
     Según el tonelaje, la carga de sal en un barco de vela en la bahía de Torrevieja duraba entre 7 y 20 días
       
19) LAS CARGAS Y DESCARGAS      
       
     En las cargas y descargas en puerto solían participar los marineros de la tripulación que al finalizar el trabajo recibían una pequeña gratificación económica por su trabajo. Cuando la carga era de cemento en sacos de fibra de yute o de esparto, los marineros participaban en la barridura para recoger el cemento que había quedado en el plan de la bodega, que posteriormente vendían en las cerámicas y en otros lugares.    No era raro, que algún marinero durante la navegación, rompiera con su navaja algunos sacos para que el cemento cayera en el plan de la bodega, con el fin de que la barridura fuera más abundante, y así obtener mayor beneficio por su venta.
Polacra goleta “Hernán Cortés”
       
20) EL GOBIERNO DE LOS BARCOS DE VELA      
       
     El gobierno de los barcos de vela se llevaba a por en la toldilla donde el timonel hacía guardia en la rueda del timón, unas veces azotado por el frio, el viento y la lluvia, aguantando los embates de las olas, o los rociones de agua del mar que embarcaban a bordo, que le obligaba a llevar la típica ropa de agua y el gorro llamado sureste, y a atar su cintura con un cabo a la rueda del timón, para evitar que la mar se lo llevara, y otras veces, soportando el extremo calor del verano. Por la noche, las luces de navegación de los faroles de petróleo, apenas se veían a la distancia de una milla, por lo que a veces, cuando se veían las luces del otro barco que venía de vuelta encontrada, ya lo tenían encima, con peligro de abordaje.
Bergantín goleta “Sant Mus”
       
21) LAS CLASES DE CARGA      
       
     Entre las clases de carga que trasportaban los barcos de vela de Torrevieja estaba la sal de las salinas de Torrevieja, San Pedro, Mazarrón y Santa Pola; cemento de la factoría de Valcarca, situada entre Garraf y Sitges, al sur de Barcelona; naranjas de los puertos Gandía, Burriana,Valencia y Castellón; vino, licores y teja plana de Alicante; cerámica y balas de esparto de Almería; bidones de aceite de oliva de Málaga; víveres de distintos puertos; maderas nobles, tabaco, café, azucar y ron de Cuba; maderas de Pensacola, además de otras mercancías de carga general como carbón, arenilla para las fabricas de cristal, ruedas de molino, cajas de fruta, vestuario para el ejército español de guarnición en Ceuta y melilla, incluso animales como corderos y otras cargas realizadas en diferentes puertos españoles, franceses y del norte de África.
       
22) LOS TRABAJOS EN LA MAR                                                  
       
Los trabajos en las maniobras en la mar eran duros y arriesgados, sobre todo en los temporales, en los que la mayoría de las veces los barcos sufrían averías y roturas en la arboladura y en las velas.
Pailebote “Emil”
       
23) LOS TRAPICHEOS
       
     En ocasiones, los tripulantes de los barcos de vela de Torrevieja recurrían a trapicheos como el contrabando, comprando en puertos francos y otros, tabaco, licores, café, harina y otras mercancías, para venderlas en otros puertos, con el fin obtener algún dinero extra. Cuando el barco transportaba una carga de toneles de vino, casi siempre había un marinero que hacía un pequeño orificio en uno de los toneles para sacar unos litros de vino para consumo de la tripulación. Una vez que el marinero había realizado el trasiego del vino a una garrafa, tapaba el orificio con un pequeño espiche de madera que con mucha habilidad retocaba para que a simple vista no se notara nada. Cuando la carga era de naranjas, dátiles u otra clase fruta, durante la navegación todos comían la querían.
       
24) LOS VIAJES AMÉRICA
       
     Los viaje de ida y vuelta a América duraban 4 o 5 meses, ya que la estancia en los puertos del Caribe estaba sujeta al tiempo que tardaba la descarga y la carga y sobre todo al estado del tiempo, ya que a veces, además de entrar en más de un puerto, los vientos de la zona eran huracanados, como ocurre en la actualidad. Según el relato del patrón de cabotaje José Rodríguez Sala, hijo de José Rodríguez Reyes, sobrecargo de la goleta “Joven Pura”, el barco salió de Alicante el 7 de enero de 1917 con 235 toneladas de teja plana con destino a Santiago de Cuba donde llegó el Jueves Santo después de 41 días de travesía. En el viaje de vuelta a España tardaron 52 días, lo que en esta caso suponía un total de 93 días, sin contar los días de estancia en puerto para la descarga y la carga.
       
25) LOS ASTILLEROS DE TORREVIEJA
       
     Los astilleros de Torrevieja estaban situados en la playa de Cala Cornuda, Antigua cala, que estaba formada por la pequeña ensenada que había entre la Punta del Castillo, donde en la actualidad arranca el Dique de Levante, y el anterior Muelle Mínguez, o del Turbio, playa que desapareció con la explanación del actual Muelle Pesquero, a finales de los años 50 del siglo pasado. En la cala, estaba el pequeño puerto natural formado por piedras sueltas llamado Puerto Piojo, que servía de refugio a pequeñas embarcaciones, que quedaban a resguardo de los vientos de Levante y del SW, siempre que no fueran muy duros, ni de temporal.
Bahía de Torrevieja en 1930
       
26) EL NAUFRAGIO DEL RÍO PIEDRAS
       
     Por desgracia son ha sido muchos los barcos de vela de Torrevieja que se perdieron en la mar, entre ellos, el bergantín redondo “Río Piedras”, de 166 toneladas de registro, propiedad del armador Eduardo Mateo, que después de salir de Torrevieja sobre el 20 de diciembre de 1908, con una tripulación de 9 hombres y tres pasajeros con Sobre la tragedia del naufragio del bergantín goleta “Río piedras”, destino a Italia, se perdió el día 24 en la nochebuena del mismo mes.
Bergantín redondo Río Piedras
       
     El bergantín, después de cruzarse con otros barcos de vela de Torrevieja en el cabo San Antonio, apareció al Nordeste de la Isla de Mallorca hundido y con los mastelerillos fuera del agua, en donde encontraron muertos a dos hombres, que durante el temporal se habían amarrado, con la esperanza de salvar la vida, pero habían fallecido con toda la tripulación y los pasajeros. De aquel drama, cuyo horror quedó envuelto en el silencio, únicamente se sabe que en aquellos días hubo un temporal con vientos huracanados. Sobre esta tragedia escribió un soneto el que fue alcalde de Torrevieja D. Cesar Mateo Cid, que era familia de Armador.
Naufragio del bergantín goleta “Fe”
       
27) EL NAUFRAGIO DEL BERGANTÍN GOLETA “FE”
       
     El día 7 de abril de 1909 naufragó en la playa de los náufragos de Torrevieja el bergantín goleta “Fe”. Ocurrió que el día 6 de abril, sobre las cinco de la tarde, cuando se encontraba fodeado en la bahía de Torrevieja, en vista del mal cariz que ofrecía el tiempo, el capitán izó señal para llamar al práctico para zarpar. Al día siguiente por la mañana, estando cerca de la costa soportando un duro temporal con viento del NE y olas montañosas con peligro de naufragar, izaron la señal de petición de auxilio, que al ser vista por la Estación de Salvamento, alistaron el bote salvavidas “Martín Aguirre”, siendo patrón Vicente Mínguez, llevando a bordo al Ayudante de Marina, José García Quesada. Después de varios intentos para salvar a los tripulantes del “Fe”, el bote quedó completamente destrozado por los fuertes golpes de mar, dejando en el agua a sus tripulantes. Por suerte, se encontraba cerca el vapor inglés “Darblayd”, que acudió en auxilio de los tripulantes del “Fe” y los del bote salvavidas que estaban todos en el agua, consiguiendo salvarlos, lanzándoles cabos salvavidas, hasta que lograron subir bordo por una escala que habían colocado en el costado del vapor, mientras el viento y las olas arrastraban al velero contra la costa de la playa de Los Náufragos, donde se encontraban decenas de personas pendiente de la maniobra de salvamento. A consecuencia de la perdida en esta acción del histórico bote salvamento Martín Aguirre”, éste fue reemplazado por el bote ”Marqués de Reinosa uno”
Laúd en la rada del puerto de Torrevieja
       
28) EL ATAQUE PIRATA MARROQUÍES AL LAÚD “LA DROGUERÍA”
       
     Durante la guerra con Marruecos, que comenzó en el año 1909, varios barcos de vela de Torrevieja fueron atacados en la costa norte de Marruecos por cárabos piratas, como ocurrió con el laúd “La Droguería” que al mando del patrón Cipriano Martínez, después de salir de Ceuta para Melilla, se quedó en calma a la altura del Morro Nuevo, en la bahía de Ahucemas, quedando a merced de la corriente que lo llevó cerca de tierra, desde, donde salieron dos cárabos de piratas kabileños con la intención de abordarlos. La tripulación del laúd, al darse cuenta de peligro que corrían, arriaron el bote, y a fuerza de remos se alejaron mar adentro, mientras, los moros saqueaban el laúd que había quedado abandonado, al mismo tiempo que disparaban sus fusiles sobre el bote y sus tripulantes. Cuando se habían alejado del laúd, al ver que entraba viento y que los piratas se habían marchado con los cárabos cargados, dejando el barco a la deriva medio vacio, remando con fuerza regresaron a él, para embarcar de nuevo e izar la vela mayor y salir huyendo. Al cabo un par de días, cuando llegaron a Torrevieja, vararon el laud en la playa, donde según las crónicas nunca volvió a navegar.
       
29) EL ABORDAJE AL PAILEBOTE “SOLEDAD”
       
     También fue atacado por piratas kabileños del norte de Marruecos el pailebote “Soledad” que mandaba, José Martínez el “Chato”, que fue muerto en el abordaje, en el que los piratas se llevaron cautivos a los demás tripulantes, dejando el barco embarrancado.
     El abordaje al pailebote “Soledad”, quedó envuelto en una historia oscura, ya que hay versiones que dicen que hubo una lucha sangrienta en la que se produjeron varios muertos entre los piratas marroquies y los tripulantes del pailebote. Esta historia, además de haberla leído en el libro Los Últimos veleros del Mediterráneo, me la contó hace años el familiar del patrón del pailebote “Soledad” Ramón Torres Martínez “El Minini” que en el mes de noviembre de 2009 cumplió 102 años.
       
30) EL NAUFRAGIO DEL BERGANTÍN REDONDO “SOBERANO”
       
     Una noche de mes de diciembre de 1915, en un temporal de levante y lluvia, entre los faros de Buda y del Fangar, en la costa de Tarragona, naufragó el Bergantín redondo “Soberano” en el que fallecieron el capitán Ramón Agustí, el patrón, Ricardo Cuenca y su hijo Ricardo, el contramaestre Vicente Fernández y su primo Ángel Fernández, y Juan Cuenca, salvándose los marineros Ángel Fernández Sólvez, Gregorio Sanz y otro marinero que fueron salvados por unos pecadores de Ametlla de Mar.
 
31) EL NAUFRAGIO DE LA GOLETA “SANTA ISABEL”
 
     En el invierno del año 1917, en plena guerra europea salió de Palamós con destino a un puerto del sur de Francia, la goleta “Santa Isabel”, con una carga bocoyes en la bodega y estibados en la cubierta, y con tripulación de Torrevieja. Sobre las 10 de la noche, cuando se encontraban en el Golfo de León, se metió un temporal del norte que hizo que varios barcos que navegaban por la zona se refugiaran en los puertos cercanos. A pesar del temporal, el “Santa Isabel” continuo navegando, quizas, por la confianza que tenía el patrón en el barco y en el motor auxiliar que llevaba.
      De naufragio de la goleta Soledad nunca se pudo saber lo que realmente pasó, ya que el barco nunca apareció, ni siquiera una señal flotando en el mar. En el naufragio fallecieron entre otros el patrón José Chacopino y su hijo, el contramaestre Olivares, el joven Vicente, el “Matero” que tenía previsto casarse a la vuelta del viaje, y Próspero el cocinero.
 
32) LOS PUERTOS DEL NORTE DE ÁFRICA
 
Entre los puertos del norte de África visitados más frecuentados por los barcos de vela de Torrevieja estaban: Argel, Oran, Melilla, Ceuta, Tánger, Larache, Agadir, Casablanca, Fhedala y otros.
 
33) LOS PUERTOS DEL SUR DE FRANCIA
 
Entre los puertos del sur de Francia más frecuentados por los barcos de vela de Torrevieja estaban: Sete, Port Vendres y Marsella, a los que generalmente se solía llevar cítricos de la huerta valenciana.
  Patrón de cabotaje José Rodríguez Sala
34) LA DEMANDA DE BARCOS EN LA PRIMERA MUNDIAL
 
     Durante la Primera Guerra mundial (1914-1918) La navegación en España tomó tal auge, que produjo gran demanda de barcos, entre ellos de Torrevieja que en aquellos años disponía de una considerable flota y fama de tener buenos patrones, marineros, maestros carpinteros de rivera y calafates. En esta gran guerra, en la que España se declaró neutral, a pesar de los riesgos que existían en el comercio marítimo por parte de los buques de guerra de las naciones beligerantes, los armadores de Torrevieja realizaron grandes negocios por el encarecimiento de los fletes. Sobre este tiempo, Huertas Morión dejó escrito en su libro «Los últimos veleros del Mediterráneo»: “Todo lo que flotaba valía para navegar”.
 
35) LA CONTRUCCIÓN DE BARCOS DE VELA EN TORREVIEJA DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
 
     Durante la primera Guerra Mundial se construyeron numerosos barcos de vela en los astilleros de la playa de Torrevieja, ente ellos la balandra “Júpiter” y la goleta “Venus”, ambos construidos por el maestro Francisco Segarra en 1914; en 1916, se construyó la balandra “Alfa” por el maestro Antonio Segarra; en 1917, los maestros Jaime Segarra y Antonio Ripoll construyeron el pailebote “Salvador Magro”, Y en ese mismo año el maestro Antonio Segarra construyó el pailebote “Parodi Hermanos” uno de los barcos más bonitos construidos en Torrevieja, cuyo primer viaje lo realizó con carga con destino a Méjico. En 1918, Antonio Marí Aguirre el “Temporal” construyó el pailebote “Pascual Flores” y en 1919 el pailebote “Carmen Flores”; y ese mismo año el maestro José Gutiérrez “Migalo” construyó el pailebote “Salinero” y la balandra “Tere”. En el año 1919, Francisco Segarra y Antonio Ripol, construyeron el pailebote “Mariege”; el maestro Antonio Marí, construyó el pailebote “Alegría” (el (“Emil”) y el maestro Miguel Gutiérrez, el pailebote “Saladar”.Fue en la década de los años 20 del siglo pasado, cuando se paralizó la construcción de barcos de vela mercantes en los astilleros de la playa de Torrevieja, hasta que en 1930 se construyó el motovelero “Francisco Marina” y en el año 1951, el pailebote “Puerto de Torrevieja”, último barco de vela de tonelaje construido en esta ciudad. Según los datos que hoy disponemos, podemos decir, que en el siglo XIX, sin contar laudes y faluchos y demás embarcaciones dedicadas a la pesca, se construyeron 14 barcos mercantes de vela, entre bergantines, pailebotes y balandras y en el siglo XX desde 1908 hasta 1919 se construyeron 15 barcos de vela entre pailebotes y balandras.
Armador, familiares y tripulación a bordo del pailebote “Manuel”
 
36) LAS HERRAMIENTAS DE LOS CALAFATES



Patrón Mayor de Cabotaje José Huertas Morión

 
     Entre las herramientas que utilizaban los calfates estaban el hacha, la azuela de dos manos y el verdugo, y entre las maderas las que más se utilizaba estaba preferentemente la de pino carrasqueño procedente de la cercana Dehesa de Campoamor.
 
37) EL CAFÉ ESPAÑA
 
     Durante mucho tiempo, el Café España, propiedad de la familia Parodi fue la bolsa de contratación y embarque del Mediterráneo español, desde Cabo Creus a hasta el Estrecho de Gibraltar, de patrones, contramaestres y marineros de Torrevieja, gente de mar que en aquella época tenían fama de expertos navegantes en barcos vela.
 
38) EL HUNDIMIENTO DEL BERGANTÍN GOLETA “JOAQUINA”
 
     En 1914, en la Primera Guerra Mundial fue hundido el bergantín goleta “Joaquina”Que fue torpedeado por un submarino alemán, a la altura de las Islas Canarias, cuando regresaba de Cuba cargado de madera de caoba.
     Por suerte, toda la tripulación logró salvarse en el bote del barco que fue remolcado hasta las islas.
 
39) EL NAUFRAGIO DEL BERGANTÍN GOLETA “SEIS DE ENERO
 
     En el año 1915, a consecuencia de un temporal del Embarrancó en la Punta de Pilas de Torrevieja el bergantín goleta “Seis de Enero” que quedó totalmente destrozado por las rocas del fondo de la punta, pudiendo salvarse toda la tripulación. El temporal produjo igualmente numerosos daños en varias parejas de pesca, que ese día se encontraban fondeadas en la bahía, cerca del Muelle Mínguez.
 
40) EL NAUFRAGIO DEL BERGANTÍN GOLETA “GERARDO SENSAT”
 
     En una noche con mal tiempo del mes de diciembre de 1925, a la entrada de la Ría de Muros, en los bajos Corrubedos naufragó, el bergantín goleta “Gerardo Sensat”, de 250 toneladas de registro, barco que era conocido igualmente por su nombre anterior de “Marcelina”. El barco que iba cargado de carbón y con toda la tripulación de Torrevieja, era propiedad del armador Antonio Parodi Pérez y estaba al mando del capitán Lorenzo Galiana, que había sido varios años Ayudante Militar de Marina de Muros.
     En el naufragio perdió la vida toda la tripulación, que murió ahogada y destrozada contra los bajos.
Bergantín goleta “Gerardo Sensat” (“Ex Marcelina”)
 
     En aquellos años de navegación a la parte, el seguro de accidente no era obligatorio, por lo que las tripulaciones de los barcos de vela solían firmar un documento ante las autoridades de marina en el que renunciaban a él. En el caso de naufragio del bergantín goleta “Gerardo Sensat”, los tripulantes no habían firmado este documento, por lo que el armador se vio obligado a pagar de su bolsillo la indemnización correspondiente a los familiares de las victimas. Para algunas personas, la pérdida de este barco fue la causa de la muerte del armador al poco tiempo.
Marineros a bordo de la balandra “Concha Giménez”
 
41) EL NAUFRAGIO DE LA GOLETA “VENUS”
 
     Otro de los casos más curiosos fue el naufragio de la goleta “Venus”. Un día del mes de octubre del año 1929, la goleta “Venus” salió de Cartagena al mando del patrón de cabotaje Salvador Díaz, con viento fresco y racheado con destino a Torrevieja para cargar sal. Al hacerse de noche, cuando el barco se encontraba sin viento, a la altura de Cabo Negrete, cerca de Portman, con todas las velas izadas, y con la tripulación en cubierta tomando café, y el patrón en la caña del timón, entró de repente una fuerte racha de viento, que al coger el barco parado y en lastre, lo tumbo haciéndole dar la vuelta, dejándolo con la quilla al sol. Al zozobrar el barco, todos los tripulantes cayeron al mar, y al estar el bote amarrado a la popa del barco, subieron a él. Una vez a bordo del bote, cortaron rápidamente la boza de amarre para evitar que el barco los arrastrara, si se iba al fondo del mar. En la oscuridad de la noche, al darse cuenta de que faltaba un marinero, comenzaron a buscarlo y llamarlo a gritos sin conseguir encontrarlo. Después de un tiempo, viendo que no podían hacer nada, dejaron el barco como estaba y se dirigieron con el bote a tierra. Al día siguiente por la tarde, un pesquero francés que navegaba por la zona, al ver el barco casi hundido, con la quilla al sol y con peligro para la navegación, se acercó para remolcarlo hacia la costa. Cuando estaban cerca de tierra, los pescadores franceses avistaron un submarino español al que le hicieron señales para pasarle el remolque. Una vez amarrado el cabo de remolque, el submarino, al dar marcha avante para ponerse rumbo a Cartagena, el cabo de remolque dio un fuerte tirón que hizo que el “Venus” quedara tumbado sobre una de sus bandas, y en ese momento, el marinero que se había dado por perdido, que permanecía con vida sobre el revés de una litera del barco donde se había formado una cámara de aire, al ver la claridad, se tiro al agua, y nadando como pudo salió a la superficie. Al poco tiempo, al escaparse la bolsa de aire que estaba concentrado en la bodega, el barco comenzó a hundirse. Los del submarino al ver que la goleta se iba a pique, cortaron el cabo de remolque, quedándose asombrados, al ver nadando al marinero que se había dado por perdido, mientras el barco desaparecía de la superficie del mar.
Botadura del pailebote “Joven Mariano” (El Pillo)
 
42) EL NAUFRAGIO DEL PAILEBOTE “PEREZ”
 
      El 30 de noviembre de noviembre de 1930, el pailebote Pérez salió de la factoría de Vallcarga cargado de cemento, con destino a Valencia, con toda la tripulación de Torrevieja, al mando del patrón de cabotaje Manuel Soler Carbonel. Debido al fuerte viento del W, el patrón se vio obligado a entrar de arribada en el puerto de San Carlos de la Rápita.
     Después de unos días en puerto, cuando amaino el viento, salieron de nuevo a la mar rumbo a Valencia.
Pailebote “Perez”
     Estando de noche a la altura de Sangunto, con viento duro que había rolado a levante y mar gruesa, el patrón Manuel Soler Carbonel, viendo el peligro que representaba poner proa al puerto de Valencia, con la intención de salir del golfo, para escapar del temporal, puso rumbo al Cabo San Antonio; pero al ser imposible remontar el cabo, volvió de nuevo a poner rumbo a Valencia, en un intento desperezado para llegar al puerto de destino. En medio de la oscuridad de la noche, el pailebote, con la vela mesana arrizada, una faja de rizo en el trinquete, y dos fajas en la mayor, navegaba veloz, muy escorado a babor, empujado por un viento huracanado. Cuando estaban próximos al puerto de Valencia, al ver los destellos del faro, arriaron las velas de proa para orzar en demanda de la bocana del puerto; pero al quedar el barco atravesado a la mar, perdió el gobierno, y con la velocidad que llevaba se estrelló contra el canto inferior de la escollera, dejando destrozada toda la proa del buque, rompiendo y cayendo al agua el botalón y el palo trinquete, ocasionando que se fuera a pique, en una profundidad de 20 metros, dejando la parte alta de los palos y crucetas fuera del agua. Los tripulantes, al ver que el barco se hundía se tiraron al agua y posteriormente se subieron a las crucetas para aguantarse hasta ser rescatados. Cuando estaban en las crucetas, se dieron cuenta que faltaban, el patrón Manuel Soler y el marinero Gabriel Zapata.
     Al rato, vieron en el agua al marinero Gabriel Zapata, cuando apenas se podía mover por la ropa de agua que llevaba puesta, por lo que José María Albaladejo, el hermano del contramaestre, se lanzó al agua para salvar a su compañero. Al amanecer, la tripulación de un barco de pesca que regresaba a puerto huyendo del temporal, al ver a los marineros subidos a las crucetas, y no poder aproximarse a ellos, avisaron a los prácticos, que rápidamente acudieron con una embarcación en ayuda de los náufragos.
     A las 7 de la mañana, el patrón después de estar cinco horas en el agua, con un salvavidas, consiguío subir a un muelle del puerto con la ayuda de un carabinero.
 
43) EL NAUFRAGIO DE LA GOLETA “ADELA VILLANUEVA”
 
     Sobre el día 27 de noviembre de 1947, la goleta motovelero “Adela Villanueva” De 180 toneladas de carga, salió del puerto de Alicante con una tripulación de 8 hombres, rumbo al puerto de Barcelona, con un cargamento de teja plana. En la noche del 30 de noviembre, cuando navegaba en el Golfo de San Jorge, en un temporal de Levante, el barco naufragó en los bajos del cabo Tortosa. A bordo iba de patrón y armador del barco, Juan Villanueva, que al regreso del viaje tenía previsto retirarse de una larga vida en la mar, y vender el barco a un consignatario de Málaga, igualmente iba retirase el cocinero Ángel Sánchez.
     En aquella tragedia, en pleno temporal, el patrón dio la orden de tirar al mar las tejas que estaban estibadas en cubierta, para evitar la inestabilidad que producía en el barco el sobrepeso de las tejas mojadas. Cuando el “Adela Villanueva” corría en popa el temporal en demanda del Cabo Tortosa, un golpe de mar arrastró a Ángel el cocinero, que estaba en cubierta y lo estrelló contra el tanque de agua potable, donde murió con el cráneo destrozado y llevado por las olas. Otro golpe de mar, se llevó a otro marinero que desapareció entre las olas en la oscuridad de la noche. Cuando el barco seguía navegando proa al cabo huyendo del temporal, con la tripulación intentando ver el faro, una gran ola lo suspendió, y al caer, la parte baja de la quilla de popa, dio un fuerte golpe contra los bajos que produjo la rotura del codaste y la perdida del timón, ocasionando una vía de agua en la bodega que estaba cargada de tejas, dejando el barco sin gobierno, mientras los golpes de las olas se llevaron al mar a otros dos marineros.
Pailebote “Adela Villanueva”
 
     Al quedar el barco hundido sobre los bajos, y dejar fuera del mar la parte alta de los palos, los 4 tripulantes que quedaban a bordo treparon a una cruceta, en donde permanecieron toda la noche. Hasta que se hizo de día y fueron vistos por los trabajadores de las cercanas salinas de San Carlos de la Rápita, que avisaron al Ayudante de Marina, que inmediatamente ordenó la salida de un barco de pesca para intentar salvar a aquellos hombres. Cuando el pesquero se encontraba a unos 200 metros de los náufragos, el patrón, Juan Villanueva, que estaba completamente agotado, cayó al mar desapareciendo rápidamente entre las enfurecidas olas. En el naufragio fallecieron el patrón Juan Villanueva, Ángel Sánchez el cocinero, Manuel Torres Pérez, el “Puro” Antonio Jiménez, Vicente Martínez, y se salvaron los marineros, Rufino López, Francisco Gómez Gómez “El Mudo” y Vicente Huertas Paredes.

De izquierda a derecha el patrón Joaquín Ros Ponce y dos marineros de la tripulación del motovelero “Concepción Masiques”

 
44) LA COMPETENCIA ENTRE LOS PATRONES DE CABOTAJE
 
En los barcos de vela siempre existido competencia entre los patrones, incluso entre los que mandaban barcos de la misma Compañía Naviera, sobre todo, cuando se encontraban varios barcos en un puerto pendientes del estado del tiempo para salir a la mar con un mismo destino, ya que podía ocurrir, que el que se decidía a salir el primero, tenía la posibilidad de llegar a su destino uno o dos días antes que los demás; pero si se equivocaba en el pronostico del tiempo, también corría el riesgo de sufrir una avería. Otra cosa era, las regatas que solían hacer cuando salían de Torrervieja, al mismo tiempo, dos o tres barcos cargados de sal con destino a Barcelona, regata, que en más de una ocasión ganó el pailebote “Salinero”, con carga y a vela pura.
 
 
45) LA VELERIA DEL MAESTRO, JUAN BAUTISTA BUADES RODRÍGUEZ
 
     Desde que en el año 1942 se estableció en Barcelona en la calle Llauder nº 1, hasta su cierre en 1970, fue el centro de reunión de los patrones y marineros de Torrevieja que entraban en ese puerto con sus veleros.
     Teniendo en principio el taller de velería en Torrevieja, que había heredado de su padre, se traslado a Palma de Mallorca, reclamado por los propietarios de la Naviera Mallorquina, para montar un taller de velas para los barcos de esa naviera. En Mallorca, estuvo varios años hasta que montó en Barcelona un taller en sociedad con el armador y consignatario de Torrevieja, Rómulo Botella, en donde trabajaban 12 mujeres veleras, cortando y cosiendo velas. Juan Bautista Buades Rodríguez, tiene dedicado un paseo en Torrevieja en la zona del Club Náutico Marina Internacional. Su hijo Juan Bautista, capitán de máquinas retirado vive en la actualidad en Barcelona. Como amante y especialista en temás navales ha escrito y dado varias conferencias, entre ellas, sobre los barcos de vela de Torrevieja.
 
 
Pailebote “Ramón Freixa” saliendo del puerto de Torrevieja
 
46) EL PUERTO DE BARCELONA
 
     Para los marineros de los barcos de vela de Torrevieja, unos de los puertos preferidos era el de Barcelona en donde a la mayoría les gustaba pasear por Las Ramblas de Colón, visitar a los compañeros de otros barcos, ir al cine, tomar una taza de chocolate con churros en un establecimiento de la calle Escudillet que servían esta especialidad, o ver algún espectáculo en el Molino o en el Teatro Español. Otros, preferían dar una vuelta por los bares del puerto a la entrada de la Barceloneta, centro de reunión de torrevejenses, o por calle Conde de Asalto, de la que según decía el marinero del pailebote “Salinero”, Esteban Pablo Mercader Cayuelas, “El “Manilo” “era una calle loca y pervertida, donde más de una “diva” pregonaba el precio de su figura.
 
47) LOS PATRONES DE CABOTAJE DE TORREVIEJA
 
     Durante la época de los barcos de vela, Torrevieja llegó a tener más de 125 patrones de Capotaje además de capitanes. Entre los patrones estaban Anastasio Ballester Carcaño, patrón del antiguo régimen y sus hijos, Anastasio, Antonio y José Ballester Mínguez; Los Pichón, encabezados por Vicente Giménez Sánchez y sus hijos, Vicente, Antonio, Domingo y Francisco Giménez Gallud; Antonio Quesada, “El Guerra”; Vicente Rodríguez Alberola, “ El Estefano”, uno de los más duros conductores de velas; José Rodríguez Reyes y sus hermanos José y Manuel y su hijo José Rodríguez Sala y tantos otros. Entre los capitanes que mandaron barcos de vela estaba Agustín García Morales, que obtuvo el título de piloto en 1901, navegando de oficial en los bergantines goleta “Los Emilios” y “Dos Hermanas” en la Bric-barca “Luz” en la fragata “Palamós” y en el bergantín “Copernico” y a partir de 1908 con el título de capitán mandó el bergantín “Frasquito”, en el bergantín goleta “Rosendo” con el realizó varios viaje a Cuba; los bergantines goleta “Candelaria” y “Marcelina”, además de varios vapores, hasta que fue nombrado práctico de Torrevieja en 1922. Con relación al transporte marítimo, no quisiera pasar por alto la importancia y el prestigio de los consignatarios de buques de Torrevieja, entre ellos, Antonio Ballester Albentosa, Simón Balleser Álvaro Rodríguez García, último consignatario de Torrevieja de la época de los motoveleros. Su amor al mar y a los marinos torrevejenses le llevó a ser el promotor del «Monumento al Hombre del Mar» y a tener un pequeño museo naval en el ático de su casa. Falleció en esta ciudad el 18 de abril de 1987.
Pailebote “Salinero”
 
48) LOS ARMADORES DE TORREVIEJA
 
     Igualmente fueron más de 125 armadores de barcos de vela de Torrevieja, algunos, patrones y capitanes de sus propios barcos.
                                           
49) MARÍA SERRANO “LA MONDONGUERA”
 
 

     De la estancia de los marineros de Torrevieja en Barcelona se recuerdan algunas anécdotas, entre ellas la relacionada con la cupletista torrevejense de variedades de final de los años 20 del siglo pasado de nombre María Serrano, apodada “La Mondonguera”, persona que para buscar nuevos horizonte artísticos había emigrado a Barcelona donde vivían unos familiares.
     Una noche, estando María Serrano cantando en un teatro del Paralelo, en un momento que la letra de la canción decía -¿Quién soy yo, Quién soy yo? se oyó una fuerte voz de un hombre procedente de las últimas filas del teatro que dijo: “La Mondonguera”. Al oír ella el apodo por la que se la conocía en Torrevieja, dejó de cantar, y dirigiéndose a la persona que la había nombrado, le respondió: - ¡Algún hijo de puta de Torrevieja tenía que ser. Obviamente, era un marinero de Torrevieja de los muchos que entraban en el puerto de Barcelona en los barcos de vela.

   
50) LOS ÚLTIMOS PATRONES DE CABOTAJE DE TORREVIEJA
 

     En los últimos doce años, cuando ya estaban retirados de la mar, además de marineros, tuve el honor de entrevistar a los últimos patrones de cabotaje que navegaron en barcos de vela y motoveleros; artículos que se publicaron en su día en el semanario «Vista Alegre». Me hubiese gustado entrevistar a otros patrones de cabotaje que en ese tiempo vivían el Valencia y Barcelona como Molina. Entre los patrones de cabotaje entrevistasdos por mi se encuentran José Ibáñez Alarcón, patrón mayor que llegó a mandar varios motoveleros de la Naviera Mallorquina. Él decía que en su época la tripulación cobraba su paga al final de cada viaje, una vez descargada la bodega.
     Rafael Sala Hernández “Fabrilo” . Mandó varios motoveleros de las navieras Ricomá de Taragona y Vera de Cartagena. Como señal de sus múltiple sigladuras me enseñó un tatuaje que llevaba en su brazo derecho con un ancla y dos banderas del codigo de señales cruzadas.

     Mariano Mercader Esteban. Mandó varios motoveleros de las navieras Mallorquina, Matutes de Ibiza y otras. Después de un viaje que hizo de marinero en el pailebote motovelero “Manuel”, siendo patrón Antonio “El Aceitero”, a la hora de cobrar después de un viaje, éste le dijo –Deduciendo gastos, has quedado empeñado en 25 pesetas y yo que por ser el patrón cobro el doble, he quedado empeñado en 50 pesetas.

     Francisco Ibars Baeza. Mando Varios motoveleros de la naviera Mallorquina. Fue el último patrón del pailebote “Pascual Florés bajo pabellón español antes de pasar a manos británicas. Cuando estaba embarcado en el motoveleros “Cabañal”, a consecuencia de un incendio que se produjo en el barco un viaje de Ceuta a Valencia falleció su hermano Mariano.

     Pedro Mercader Ortigosa “Perete”, mandó el motovelero “África Cañada” de la Casa Armadora Cañada de Ceuta. A los 14 años comenzó a navegar de grumete en el motoveleros “Dolores” que mandaba su tío José María Mercader Mateo. Después de retirarse de la mar puso un bar en el bajo cerca de las casas de los pescadores. Bar que adquirió merecida fama por la variedad de tapas marineras y buen trato que que ofrecía a sus clientes.

     Miguel Samper Gutiérrez “El Botero” Según este patrón cuando estaba embarcado de marinero en el pailebote “Salinero”, en agosto de 1946, en un viaje de Torrevieja a San Pedro del Pinatar, al pillarle unas calmas tremendas, tardaron 12 días y 12 noches en recorrer las 11 millas de distancias que hay desde Torrevieja a ese puerto. Por el contrario, la víspera de reyes, el 5 de enero de 1944, en un viaje de Barcelona a Torrevieja con viento duro, tardaron 28 horas en recorrer las 255 millas de distancia, -unos 467 kilómetros- a una velocidad media de 9 nudos. Aquella gesta que ningún otro barco de su clase llegó a realizar jamás, fue reconocida por patrones y marineros de la vela comercial y publicada en los diarios ABC de Madrid y La Vanguardia de Bacelona.
     Manuel Samper escribió un libro de refranes marineros que fue publicado por el Instituto de Cultura Joaquín Chapaprieta en el año 2007, después de su muerte.

 
51) LOS PATRONES DE CABOTAJE QUE VIVEN EN LA ACTUALIDAD EN TORREVIEJA
 
     Entre los patrones que viven en la actualidad en Torrevieja se encuentran Joaquín Ros Ponce, Patrón de Cabotaje y Mecánico Naval. Tiene 86 años. Mandó 7 motoveleros de las navieras Mallorquina y Freisa de Mallorca, Ricomá de Tarragona, Formiga de Barcelona y Agustín Buades de Ceuta. Siendo patrón del motovelero “Concepción Masiques” participó con su barco y tripulación en el rodaje de la película norteamericana, Jhon Paul Jones, con la actriz Bete Davis y los actores Robert Start y José Nieto. Intervino en varios salvamentos en la mar.
     Antonio Aniorte Sáchez, Patrón Mayor de Cabotaje. Tiene 87 años. Mandó 16 motoveleros de la Naviera Mallorquina. En un viaje de vuelta a España cuando regresaba de Francia, salvó a dos náufragos cerca de Valencia.
     Jaime Sanz Gómez, Patrón de Cabotaje y Mecánico Naval. Tiene 84 años. Navegó en 6 motoveleros de la naviera Fos de Valencia.
 
52) HOMENAJE A LOS CAPITANES, PATRONES, CONTRAMAESTRES Y MARINEROS DE TORREVIEJA
 
     Con todo lo mencionado anteriormente hemos recordado una pequeña parte de la historia de los barcos de vela de Torrevieja y sus tripulaciones ofrecido en recuerdo y en homenaje a aquellos legendarios barcos de vela de la Marina Mercante y sus tripulaciones: capitanes, patrones, contramaestres y marineros de Torrevieja y a todos los amantes de la historia marinera de nuestro pueblo.
 
 
Francisco Rebollo Ortega