Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 54 - Primavera 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Pensamientos cruzados Pilar Álvarez del Manzano


¡Estoy hasta los mismísimos c(...)s con tanto feminismo! Seguro que ahí está ella con el puño levantado, amenazante. Y ellos, con un nuevo tema para enfrentar.

Empezaron con las izquierdas y las derechas, hasta que todos nos arruinamos. Siguieron con el edadismo. Luego, con el sexo, el tabaco, los crucifijos. Continuaron con el emigrante, que si me apiado de él o él me abarata el empleo. Con el animal, que si me sirvo del animal o sirvo al animal. Todo es dividir para reinar; lo que ella hace, también; y muy bien.

Ellos, con sus devaneos, pero sin resolver los problemas. Ella: «Ay, mi amor, es que yo no sé de Bancos, y tú eres tan listo...». Y yo, tonto de mí, me creo listo y voy al Banco a solucionar los problemas; mientras, la sibilina me pone a parir con la vecina.

Ellos, creando problemas, para justificar su nómina. Ella, cogiendo la escoba, cuando me ve llegar, y suspirando de agotamiento (de arrastrarse por los sofás).

Ellos, pagando las facturas un año después, hasta llevarme a la quiebra. Ella, gastando sin medir, mientras yo estoy trabajando como un burro.

Ellos, lamentando el bajo índice de natalidad. Ella, haciéndome creer que soy estéril, mientras toma la píldora «para bajar la tensión».

Ellos, desvirtuando los hechos. Como ella, contando las cosas según le interesan y en el momento que le conviene: «Cielo, ha llamado tu madre. Debe de estar enfadada, porque no me ha tratado bien. ¿Tú sabes qué le pasa? Mira, no quería contártelo para no disgustarte, pero me ha hecho hasta llorar». ¡Y luego me entero de que es ella, la hija de p(...)a, quien, malmetiendo, hizo llorar a mi madre!

Ella, tan sumisa, tan dulce y cariñosa, cuando la conocí («¡Ay, cielo, cariño, lo que tú me digas!»). ¡¿Cómo me podía imaginar su hipocresía, su maldad?! Me ha aniquilado poco a poco; igual que el agua con la roca, no por la fuerza, sino cayendo gota a gota.

Ahora toca el feminismo. Y ahí está ella. ¡Y yo, criminal potencial! Si yo declaro maltrato, se ríen en mis narices, mientras ella se apoya en su supuesta debilidad, que es la fuerza del mediocre.

He perdido la hombría, mi dinero, la vida... ¿¡Qué me queda?!

¡Me c(...)o en su p(...)a madre! ¡Es que me la cargo en cuanto entre!