Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 55 - Verano 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Ars Creatio comienza el año con su revista de invierno Antonio Sala Buades

 

El sábado 19 de enero, a las 20.00 horas, en el Palacio de la Música, la asociación cultural Ars Creatio continuó con el ciclo estacional que a sus lectores ofrece la revista digital del mismo nombre. Fue presentado el número 53, correspondiente al invierno del recién estrenado año 2019.

La portada de Mariola Rubio Aparicio, titulada Oro blanco del mar, es una espléndida acuarela que parte de la temática base del invierno. En esta obra se muestra la ambigüedad entre lo que parece un paisaje nevado y las salinas de Torrevieja, presentes en los diferentes reflejos rosáceos del agua. Una niña solitaria en mitad del paisaje —guiño a los cuadros de Sorolla, en espera de la calidez y luz por llegar— transmite cierta melancolía de la invernal estación.

Los lectores disponen de una amplia variedad de secciones, entre las que se incluyen varias novedades. En ciencia, Manuel Sánchez Angulo nos advierte de los peligros de la automedicación por contribuir a la formación de las llamadas «superbacterias»; y Nahúm Méndez Chazarra informa sobre el sismógrafo colocado, hace unas semanas, en la laguna de La Mata. Ana Meléndez Zomeño, con un minucioso y documentado trabajo, anima a la próxima visita que está organizando Ars Creatio por la Torrevieja que sufrió el devastador terremoto de 1829. Antonio Sala —que asimismo tomó el micrófono en la que fue su última presentación como director de la revista— expone en público su rendida admiración por La venganza de don Mendo, cuyo centenario hemos celebrado recientemente. Modesto González Lucas nos desvela todos los secretos del haiku, la breve estrofa de origen japonés, a la vez que la cultiva con varios dedicados a la estación que estrenamos. Rosalía Estela Salas completa la sección de poesía con un sentido recuerdo al otoño. Yolanda Cabezuelo, que estrena colaboración en esta revista, estudia las siempre inquietantes relaciones entre Eros y Thánatos, los dos impulsos principales —antagónicos que tienden a encontrarse— del ser humano. Los relatos abarcan casi todos los géneros en las plumas de Manuel Sánchez García —el trabajoso regreso de un viajero que reflexiona sobre su pasado y su futuro—, María Sentandreu —el frío de una niña y de una adulta en su casa de siempre— con el artístico collage de María Benavent, Miguel Sánchez Juaneda —explorando los límites de la temeridad por mantener el amor verdadero—, Francisco Oliveros Jiménez —humor y crítica de la mano— y Francisco Javier Susarte, asimismo «debutante» —tierno cuento en el que un niño, con ayuda de la naturaleza y la música, debe recuperar el alma perdida—.

Como acto central de esta presentación, José Manuel Pedrero, miembro de la asociación cultural Ars Creatio, dio a conocer más de cerca el género de la ciencia ficción de la mano de uno de sus más grandes cultivadores: el escritor y científico británico Arthur Charles Clarke (1917-2008). De formación científica, durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como aviador en la Royal Air Force. Obtuvo numerosos premios y reconocimientos por su contribución a las bases de los satélites artificiales en órbita geoestacionaria. En cuanto al capítulo más personal de Clarke, su matrimonio con Marilyn Mayfield no tuvo éxito a causa de su homosexualidad, si bien no hizo de ésta el centro de su vida.

El conferenciante comentó varias de las novelas de Clarke, con un recorrido por su contribución a la ciencia. El martillo de Dios, Cita con Rama, Cánticos de la lejana Tierra o El fin de la infancia, entre otras, ocupan un lugar destacado en la literatura de ciencia ficción. Pedrero explicó a la audiencia que la imagen de los extraterrestres de Clarke tenía muy poco que ver con los que nos presentó Hollywood en las adaptaciones cinematográficas. Sin duda, la más famosa fue 2001, una odisea espacial, dirigida por Stanley Kubrick, basada en la novela de 1968 (un año antes de la llegada del hombre a la Luna). En esta película se adelantaban conceptos muy innovadores, como la disposición del suelo de las aeronaves, la curiosidad del retrete en gravedad cero o los receptáculos para que los astronautas pudieran dormir.

Varios de los episodios narrados por el escritor británico en sus novelas se han llegado a cumplir o están en vías de cumplirse en la actualidad. En este apasionante viaje espacial, José Manuel Pedrero habló sobre los tipos de civilización esbozadas en estos relatos. En una escala logarítmica, la nuestra ocuparía el valor 0’7, entendiendo que el 2 se extendería en el entorno de una estrella, y donde las máquinas se construirían entre sí haciendo innecesario el trabajo de sus ocupantes, mientras que el 3 representaría la de una civilización intergaláctica.

Completaron la apasionante charla algunas anécdotas, como la que protagonizó Isaac Asimov, considerado el otro gran maestro del género, en el prólogo de un libro de su contemporáneo Clarke, que dio pie a un elegante y humorístico intercambio de textos entre ambos. O el nombre que se dio a una especie de dinosaurio descubierta en Australia, el Serendipaceratops arthurcclarkei, en honor del citado autor. Se plantearon las preguntas no resueltas entre los estudiosos del tema, como la posibilidad de que haya más civilizaciones en el Universo —tanto si estamos solos como acompañados, la conclusión es aterradora—, aunque con Clarke el hipotético encuentro tendría un tono paternalista; así como el sentido positivo que el autor británico tenía sobre los adelantos de la técnica, condensado en su tercera ley: «Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia» —en este sentido, cabe imaginar cómo habrían recibido los terrícolas de hace varios siglos los objetos tan cotidianos hoy como un teléfono móvil o un avión—. Por eso animaba a que, para conocer los límites de lo posible, se investigara para alcanzar lo imposible. En esta conferencia, el público asistente no sólo descubrió un poco más de la vida del célebre autor, sino que se le despertó la sana curiosidad por un género que muchas veces no ha ocupado el lugar que le corresponde en el mundo de la literatura.

A su término, Josefina Nieto, presidente de Ars Creatio, entregó un recuerdo a José Manuel Pedrero, en agradecimiento a su participación.

Foto: María Luisa Molina Gallego