Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 50 - Primavera 2018
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Una noche socrática José Manuel Pedrero Cánovas

 

 

Sócrates, apología y muerte

 

¿Por qué esta obra, Sócrates, apología y muerte, de un claro carácter clásico y antiguo, y no otra?

Se ha señalado el aspecto clásico, y ello es correcto si tenemos en cuenta que esta obra está basada en los escritos de Platón, por lo cual apunta a muchos años atrás. Pero realmente su contenido es tan actual como lo fue en el pasado, pues apunta directamente a cuestiones éticas, morales o existenciales, y eso es atemporal.

 

¿Quién fue Sócrates?

Sócrates fue un ciudadano ateniense del siglo V a. C., pero lo que realmente queremos mostrar aquí es, más que el Sócrates histórico, el Sócrates como encarnación de la mayor virtud ética y del ideal filosófico. Junto con Platón y Aristóteles, conforma el trío fundamental de los filósofos griegos clásicos.

La parte de su historia que se trata en la obra representa el arquetipo del virtuoso que es acusado injustamente por la sociedad que lo rodea. Pero a diferencia de otros posibles casos, él acepta el destino al que ha sido condenado, como un acto más para enseñar a los demás cuál es el comportamiento correcto.

 

¿Podría decirse que fue un antisistema como lo entendemos en nuestro tiempo?

Desde mi punto de vista, dista mucho de ese concepto, porque el antisistema defiende una alternativa distinta a la que está establecida en su sociedad, y por ello actúa contra ésta en favor de crear aquélla.

Sócrates fue un ciudadano ejemplar que siempre cumplió con su deber, como por ejemplo luchando como soldado en las guerras del Peloponeso, dentro de la Liga de Delos que encabezaba Atenas.

Su problema, visto desde su ambiente social, era el empeño de llevar sus enseñanzas y convicciones hasta sus últimas consecuencias, intentando, eso sí, mejorar la condición moral e intelectual de los atenienses.

 

Para esta obra te has basado en los escritos de Platón. ¿En cuáles?

Por supuesto, en la Apologíade Sócrates, y en el Fedón. Son obras que distan mucho entre sí en los tiempos en que fueron escritas, y eso tiene varias implicaciones. La primera trata sobre el juicio a Sócrates y su apología, su defensa argumentada y bien justificada. La segunda cuenta los discursos del último día del filósofo con sus discípulos en la prisión. Estos dos episodios forman los dos actos de la obra.

 

¿Qué implica que Platón las escribiera tan separadas?

Que en la primera de ellas, en la Apología, se recoge un aspecto histórico más seguro. Además, podemos contrastar ésta con otras apologías escritas incluso antes y que refieren los mismos hechos, especialmente la de Jenofonte.

En el segundo escrito, el Fedón, podemos encontrar tanto las enseñanzas socráticas como las que son propias de Platón, pero puestas en boca de su maestro. Se trataba de un recurso muy utilizado que hoy nos puede parecer incorrecto. Pero me gustaría justificarlo en esta ocasión por un motivo: Sócrates es una figura de tal importancia que, como arquetipo, él es tanto lo que dijo como lo que motivó u originó en quienes escucharon sus enseñanzas.

 

¿Quieres decir con esa justificación que tú también te has tomado la misma licencia?

Así es. Hay un diálogo que es completamente original, y es el que tiene el filósofo con el representante de los Once de Atenas, que eran los encargados de administrar los castigos letales y mantener la prisión del estado. Aunque ese encuentro está escrito en el Fedón, se presenta con una dinámica más extensa y filosófica, fruto de lo que Sócrates me ha inspirado.

 

Respecto a la obra, ¿cómo está planteada?

Como ya se dijo, son dos actos: Juicio y Muerte. En total participamos seis personas sobre el escenario, más el apoyo en el control técnico y la colaboración especial de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja, que nos ha ayudado en la creación de la atmósfera deseada. Se ha buscado un carácter minimalista tanto en elementos como en actores, lo que ha llevado, por ejemplo, a unificar los diálogos de Sócrates con sus seguidores, orientándolos a un único discípulo.

 

¿Qué has pretendido con esta representación?

En esta obra, fundamentalmente, se encuentra un diálogo del hombre consigo mismo, parte del gran tesoro de la filosofía clásica, que es fundamental en nuestra cultura universal y que merece y debe ser conocida… y no tanto seguida, sino cuestionada y razonada, porque es así, seguramente, como el propio Sócrates hubiera querido.

Recordamos así la figura del gran filósofo clásico y mostramos la importancia del legado que nos dejó a través del más conocido de sus discípulos. Sin duda, se trata de una de las referencias principales en la historia del pensamiento.

 

 

Una noche socrática

 

El viernes 16 de marzo de 2018, a las 20.00 horas, la asociación cultural Ars Creatio presentó, en el Centro Cultural Virgen del Carmen de Torrevieja, el estreno de la obra de teatro Sócrates, apología y muerte, escrita y dirigida por José Manuel Pedrero Cánovas.

La obra nos transportó, a lo largo de su duración de una hora, al juicio del filósofo clásico en el corazón de la antigua Atenas. La acusación, presentada, entre otros ciudadanos, por Melito (interpretado por Antonio Sala Buades), llevó a Sócrates (encarnado en Francisco Sánchez Fernández) a tener que defender la inconsistencia de los cargos contra él, así como la apología de su filosofía, destacando que su sabiduría reside en el hecho de que el más sabio es quien conoce su propio no saber.

La sentencia de muerte transportó la acción a los últimos momentos del filósofo en prisión, donde se despide de su discípulo Critón (interpretado por José Manuel Pedrero Cánovas), antes de tomar el veneno de la cicuta, que le es entregado por el Servidor de los Once de Atenas (representado por Eliseo Pérez Gracia).

Una puesta en escena compactada con la narración y canto de María Luisa Molina Gallego y los sonidos de percusión de la mano de Adrián Rosado Rico, gracias a la colaboración del Conservatorio Profesional de Música Francisco Casanovas y de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja. A los mandos técnicos de iluminación y sonido se encontraron Juan Antonio López Jordán y ORECAM.

El proyecto teatral, escrito y dirigido por José Manuel Pedrero, tuvo la mejor respuesta de un público variado e interesado en el recuerdo de una gran figura de la historia universal.

 

 

Actores (por orden de intervención):

Cantante-narradora: María Luisa Molina Gallego

Melito: Antonio Sala Buades

Sócrates: Francisco Manuel Sánchez Fernández

Critón: José Manuel Pedreo Cánovas

Servidor de los Once de Atenas: Eliseo Pérez Gracia

 

Técnicos:

Percusión: Adrián Rosado Rico

Control iluminación: Juan Antonio López Jordán

Sonido: ORECAM

Cámara: José Miguel Toro Carrasco

 

Texto y dirección:

José Manuel Pedrero Cánovas

 

Colaboración especial:

Orquesta Sinfónica de Torrevieja