Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 47 - Verano 2017
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Cuéntame: «El rayo verde» Conchita Moreno Alonso

 

Dedicado a mis dos hijos.


Durante los dieciséis años que lleva emitiéndose por TVE la serie Cuéntame, he sido fiel a la cita que cada jueves me convocaba frente al televisor. Unos capítulos me han gustado más, otros menos, pero en general muy bien.

El capítulo emitido el pasado jueves 18 de mayo, titulado «El rayo verde», tuvo muchos matices. Todo lo que me sugirió quizá fue desde un punto de vista personal y quizá totalmente subjetivo, y quiero expresarlo.

Destaco la lectura, maravillosamente llevada a cabo por Imanol Arias, de la Elegía a Ramón Sijé, en este caso dedicada a su hermano muerto, con esa frase final, «a las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, hermano Miguel, compañero».

Sin duda, esa lectura es un homenaje a Miguel Hernández.

Ya que el pueblo de Miguel es Orihuela, y el mío también, me gratificó ese homenaje que TVE, por medio de Cuéntame, rindió a nuestro poeta.

 Quien ha tenido un hermano y lo ha perdido prematuramente puede comprender lo bien retratadas que estuvieron esa amistad y esa compañía.

En el transcurso de la vida existen momentos de discusiones, disgustos, palabras mal entendidas, y por pequeñas cosas, generalmente sin importancia, se puede perder ese compañero, que se suele valorar con su pérdida total, cuando las palabras ya no pueden ser escuchadas.

También fue muy interesante la reflexión que Miguel hace sobre el valor del dinero, ante la pérdida de su hija. De cómo la vida te va llevando donde tú no quieres ir. Él quiere ser una persona sencilla, un simple trabajador, como siempre ha sido, que va al cine, a la tertulia, al fútbol, y nada más: ni chalet, ni sirvientes, ni relojes caros, ni coches lujosos.

Al comentar con el mayor de mis hijos el capítulo, surgió esta conversación.

—Mamá, y también el Templo de Debod.

—Bueno, hijo, a mí eso no me dice nada.

—Pero a mí sí, mamá. Era en ese lugar donde yo quedaba con aquella chica que conocí un verano en Torrevieja, todas las veces que fui a verla a Madrid.

Simplemente, me emocioné al escuchar ese bonito recuerdo.