Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 41 - Invierno 2016
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Un paseo por Uryula, junto al río Blanco Ana Meléndez Zomeño

 

Castillo y murallas de Orihuela en época islámica, ss. VIII-XIII

 

«Los muros de Uryula son bañados por el río Blanco (río Segura); un puente de barcas da acceso a la villa. Está defendida por un castillo muy fuerte, construido sobre la cumbre de una montaña, y está rodeada esta ciudad de jardines y huertos, que producen frutos en cantidad prodigiosa. Allí gozan de todas las comodidades de la vida. Hay bazares y alquerías»
Al-Idrisi (S. XII)

 


Esta es una miniatura del cartulario de Privilegios de Orihuela (imagen 1) de principios del siglo XVI, que recoge el enfrentamiento bélico ocurrido 150 años antes entre los ejércitos del rey de Castilla y del rey de la Corona de Aragón, la Guerra de los Dos Pedros. Lo que nos interesa de la imagen, como documento gráfico valiosísimo por su fiabilidad, es conocer cómo era el castillo y las murallas de la Orihuela islámica: Uryula

«Uryula es una de las siete ciudades del Pacto de Tudmir ① y una de las fortalezas
de al-Andalus…
Nací y me crié en esta ciudad»
Al- Rusati (S. XI-XII)


Cada vez que accedemos al centro urbano de Orihuela cruzando el río Segura por el puente de Poniente, nos adentramos en la Uryula andalusí de almohades y cristianos en el siglo XIII. Por entonces, el paso obligado se hacía por un puente de barcas, es decir, un puente flotante con embarcaciones en hileras, cubiertas en la parte superior, que permitían el tránsito de las personas y animales al otro lado el río. Este tipo de puentes permitía desmontarlo rápidamente en caso de ataque y se adaptaba a las crecidas del cauce.
Al cruzar el río, nos encontraríamos con el primer círculo de murallas que defendían la ciudad y que seguía paralelo al curso de agua. Hacia el lado Este (hacia el actual Casino), la hilada de los edificios sustenta sus cimientos sobre los restos de aquellos sólidos muros. Siguiendo el paseo entre los edificios y el río y pasando por los desvíos de las acequias tradicionales, tenemos que llegar hasta la Casa de la Juventud. En su patio se conserva la torre de los Rocas, un torreón macizo de 6´80 m. de altura, ahora atravesado por un pasillo que comunica con el hotel Meliá Palacio de Tudemir, desde donde también podemos verlo.
La línea de fortificación continúa por la calle Barrio Nuevo, hasta llegar a la calle de Arriba, que tiene su propia historia, la de Miguel Hernández, quien vivió en el número 73.
A finales del siglo XIX, tras una protesta vecinal por un torreón que incomunicaba ambas calles, éste fue demolido, pero en sus inmediaciones encontramos todavía otra torre cuadrangular, con sus estructuras escalonadas en la roca y un lienzo, recientemente rehabilitados.
Desde aquí hacia abajo, estaría la puerta de Crevillente, ya desaparecida, y hacia arriba, la muralla subiría por las crestas del cerro de San Miguel.
En este esquema (imagen 2) están señalados en amarillo algunos de los vestigios todavía apreciables de lo que sería la fortaleza y la ciudad de nuestro recorrido.



« Uryula en latín (Aurariola), aurífera. Es una ciudad antigua, capital de los
ayam (extranjeros, cristianos), y sede de su gobierno»
Al- Udri (S.XI)

 

Uryula fue la capital de la Cora de Tudmir hasta el siglo IX, cuando la hegemonía territorial recayó sobre Mursiya (Murcia). El-Idrisi representó nuestra tierra, el Sharq al-Andalus, es decir, los territorios del Levante de la península Ibérica en época musulmana, de forma abstracta, simplificada y orientando el mapa hacia el sur, en la parte superior, según la tradición cartográfica islámica, aunque en este caso debemos girarlo 90º en sentido horario. En la imagen 3 tenemos el mapa del sureste español interpretado por El-Idrisi, y en la imagen 4 la interpretación que se ha realizado de ese mapa. Muy curioso.


Continuamos con nuestro recorrido por Uryula, regresando al puente de las barcas. Ahora giramos hacia el Oeste (a la izquierda), y siguiendo la calle, de tan significativo nombre como es del Río, nos encontramos con el campus de la Universidad Miguel Hernández.

El nivel de la actual calle, se encuentra unos metros por encima del nivel La sedimentación y las obras sobre obras al cabo de los siglos escondieron lo que queda bajo nuestros pies. ¿Dónde está la línea de muralla paralela al río Shakura? La respuesta se encontró cuando se inició la construcción del campus de la Universidad Miguel Hernández.

En los sótanos del edificio universitario descubrimos todo un viaje en el tiempo (imagen 5). Sobre pasarelas colgantes acristaladas paseamos a lo largo de 80 m de muralla con cuatro torreones. A extramuros de madina Uryula, junto al cauce, un baño árabe con 200 m² del que se conservan la zona de servicios para el personal y las tres salas: fría, templada y caliente. Intramuros encontramos los mismos callejones y casas islámicas de hace 800 años, y accediendo al nivel superior de la excavación, los vestigios de un palacio gótico del siglo XIV. Es más, se conservan restos de la entrada de la Casa del Paso.

Se trataba de una casa solariega del siglo XVIII, construida encima de la muralla y de uno de los torreones. Se llamó así porque tenía un pasaje que comunica la calle del Río con el callejón de Togores. El edificio fue cedido como casa cuartel de la Guardia Civil, y es entonces cuando volvemos a rememorar al «pastor un poquito poeta», a Miguel Hernández visitando a su novia, Josefina, que vivía allí con su padre, guardia civil.

En este link podéis escuchar un programa de radio sobre la calle del Río, la Casa del Paso y otras curiosidades. https://www.youtube.com/watch?v=rRS_e3MS06c

El Museo de la Muralla es un hito en la arqueología de la ciudad por los hallazgos excavados y por el proyecto de musealización. Sin embargo, la falta de señales y carteles hace que pase inadvertido.


 

 

«Tudmir… posee buenos campos, buenas ciudades y buenas fortalezas,
como la de Lurqa, la de Mursiya y la de Uryula, que es una ciudad de la antigüedad,
donde los antiguos vivieron por largo tiempo»
Al –Razi (S. X)

Siguiendo el rastro del sistema defensivo de la ciudad, llegaríamos a la parte de atrás del edificio actual del Palacio del Agua. Hasta el cambio del curso del río, su cauce inundaría este lugar (imagen 6), lo que explica la presencia de una torre de planta hexagonal BIC (Bien de Interés Cultural, una figura jurídica que debiera asegurar su protección). Se cuenta que las mujeres, antes de darse un baño, se cambiaban en ella para tapar sus «vergüenzas» y de ahí el nombre, torre de Embergoñes (imagen 7), en origen «d´en Vergonyes», que en realidad podría ser un apodo de su propietario.

Desde dicha torre, la muralla se aleja del río y se dirige hacia lo que es hoy el santuario de Nuestra Señora de Monserrate, donde se encontraría la puerta de Murcia, hoy desaparecida. Detrás, en la calle Torreta (el nombre tampoco es casualidad), se han consolidado los restos de dos torreones.


 

 

Desde el santuario, de igual manera que desde la calle Barrio-Nuevo, las líneas defensivas comienzan a subir (imagen 2) hacia el segundo cinturón amurallado. Nosotros seguimos por el antiguo camino medieval, pasando por la puerta de la Traición, de la que se conserva un lienzo y, junto a ella, unos abrevaderos. Este nombre «de la traición» aparece en otros baluartes, porque a priori era el punto débil de cualquier fortaleza.

En el llano del cerro de San Miguel, donde hoy se encuentra el Seminario Diocesano, en la parte más alta de la actual ciudad de Orihuela, los visigodos asentaron su poblado hasta el Pacto de Tudmir en el año 713, cuando la Aurariola visigoda paso a ser la Uryula islámica.
Según cuenta la leyenda, Teodomiro, dux de Aurariola, vistió a las mujeres de soldados, dando la impresión de la existencia de un gran ejército, y así poder forzar el pacto de sumisión, que reconocía los derechos hispanovisigodos con un pago de un impuesto, el yizya, y se aseguraba sus dominios y la libertad de credo.
Dentro del recinto del Seminario hay vestigios de dos torres y de un espectacular aljibe, pero de épocas posteriores. Es bajo su biblioteca donde se realizaron cuatro sondeos arqueológicos en 1995. En dos metros de profundidad se encontraron, primero, materiales del siglo XVIII, luego islámicos, más abajo romanos, más abajo aun íberos y, al final, el fondo de una cabaña de época prehistórica realizada con muros de adobes.

Uno de los hallazgos más significativos son estos tremis de oro del rey Sisebuto (612-621), acuñados en la propia ceca del castro, quizás como demostración de autoridad, tras la reconquista de la Spania bizantina por parte del reino visigodo de Toledo (imagen 8).

Los conflictos bélicos han ido haciendo mella a lo largo de los siglos en la fortificación, pero hay otra fuerza destructora: los terremotos. Al-Udri nos describe el ocurrido entre el año 1048 y 1049. Pudo tener una magnitud entre 7´5 y 8 grados en la escala Ritcher:

«Las casas se derrumbaron, los alminares se cayeron, así como los edificios altos.
La mezquita mayor de Uryula se derrumbó junto con su minarete.
La tierra se abrió en todo el terreno agrícola de la vega. Se secaron muchos
manantiales y surgieron fuentes que manaban agua hedionda».
Al- Udri S. XI


En este plano (imagen 9) se señalan algunos elementos islámicos que constituyeron la fortificación:



1- Alcazaba, 2- Albacar, 3- Murallas y torres en el llano de San Miguel, lugar del origen de la población visigoda, 4- Puerta de la Traición, 5- Puerta de Murcia, 6- Torre de Embergoñes, 7- Puerta del Puente 8- Puerta de Elche, 9- Puerta Nueva, 10- Puerta de Crevillente 11-Madina o núcleo urbano islámico.


Ya en la parte alta del cerro, ante la segunda línea defensiva, nos adentramos en el albacar, (al-baqar, "conjunto de vacas"). Este espacio amurallado suponía un nuevo obstáculo para el enemigo y permitía resguardar los ganados y la población de la madina en caso de ataque. Todavía se conserva una gran alberca, cuatro torreones huecos (imagen 11), entre los que se situaba la puerta, antecedida por un camino de ronda o adarve, y los restos de una quinta torre (imagen 10), la que nos ofrece un perfil característico del monte de San Miguel. En las imágenes 10a y 11a son posibles reconstrucciones.

En lo más alto del cerro, a 340 m de altitud, y rodeada de barrancos, estuvo la imponente alcazaba (imagen 12), que nunca llegó a ser tomada por las armas. Apenas si quedan cimientos de aquella fortaleza inexpugable, desde donde las vistas son extraordinarias. Vale la pena subir hasta aquí, aunque sólo sea para admirar la Cruz de la Muela en la cumbre de la sierra, la Orihuela actual con su palmeral y sus huertas (imagen 14 y 15), Monteagudo, Santa Pola e incluso Tabarca.

«… los mayús (los normandos) retornaron al Sharq al-Andalus y vagaron por la costa de Tudmir, para terminar llegando al hisn de Awriyula (la fortaleza de Orihuela). Después partieron hacia Ifranya (Francia)».
Ibn Hayyan (1076)


Desde el enclave andalusí se controlaba el paso de la madina Mursiya (Murcia, fundada por Abderramán II en el 825), hacia Laqant (Alicante), lo que explica el valor estratégico de la fortaleza en la Vega Baja. Aquí, en todo lo alto, descubrimos una última joya arqueológica, que no tiene ningún tipo de protección y se mal conserva: un aljibe árabe del siglo IX (imagen 13).

   

Uryula dejó de pertenecer al Dar-al-Islam (tierra del islam), y pasó a ser la Oriola cristiana en 1242. Entre 1265 y 1266, Jaime I tuvo que sofocar una gran rebelión mudéjar, siendo esta fecha la referencia para celebrar recientemente el 750 aniversario de la reconquista de la ciudad. Disputada por la Corona Castellano-Leonesa y por la Corona de Aragón, se incorporó al reino de Murcia y, luego, a la corona aragonesa a partir de 1296, pero eso es otra historia.
La fortificación es testigo del paso de visigodos (quizás fueron ellos los que levantaron los primeros elementos defensivos); testigo del ataque de normandos, ¡sí, los vikingos!; de las tropas bizantinas de Carthago Spartaria; del asentamiento de andalusíes; y, luego, de cristianos. Tomada en las guerras de Germanías en 1520, reutilizada como polvorín, estalló al caerle un rayo en 1709, y fue castigada a su destrucción por Felipe V, por el apoyo oriolano al otro aspirante al trono de España, el archiduque de Austria, en la guerra de Secesión.
El Museo de la Muralla, que no debéis dejar de visitar, o las jornadas sobre el castillo, son proyectos magníficos, y el potencial del patrimonio arqueológico de época islámica de la ciudad es extraordinario. Se han realizado numerosas intervenciones en diferentes solares en la calle de Santa Lucía, San Antonio, en la calle Hospital, Calderón de la Barca, etc., que están por musealizar. Orihuela merece una visita por muchos motivos y, mientras se hacen visitables todos estos espacios, podemos empezar descubriendo los restos de muros discontinuos y de torres por toda la ciudad y conocer su museo.
Ya saben: conocer y comprender para valorar, para conservar y para disfrutar.


«…pasé por Uryula, y me pareció que el lugar en que estaba situada era como
un trozo del Paraíso Eterno, que hubieran arrancado y puesto allí: el río caudaloso;
las chirriantes norias, como venas sangrantes; los pájaros, lanzando sus trinos; los árboles, abrazados unos a otros.
Y tienen una fortaleza que es lo máximo en inexpugnabilidad».
Al-Magribi (S. XIII)

Todo mi agradecimiento a Emilio Diz Ardid, arqueólogo y director del Museo Arqueológico Comarcal de Orihuela; a M.ª Carmen Sánchez Mateos, arqueóloga y directora del Museo de la Muralla; y a Jesús Botella Coig, de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico Comarcal de Orihuela.


IMÁGENES:
Imágenes: 1, 2, 5, 8, A (yesería del solar de San Antonio) y B (zócalo pintado del castillo), en VV. AA. (2014). Orihuela. Arqueología y museo. Museos municipales en el MARQ. Catálogo de la exposición. Emilio Diz Ardid (Ed.). Alicante.
Imágenes 10a y 11a son propuestas de reconstrucciones realizadas por José Antonio Ruiz Peñalver.

PARA SABER MÁS:
VV. AA. (2008). Cuadernos de Historia y Patrimonio cultural del Bajo Segura, n.º 1, Orihuela. Fundación de la Comunidad Valenciana “Patronato Histórico Artístico de la ciudad de Orihuela”
VV. AA, (2014). Orihuela. Arqueología y museo. Museos municipales en el MARQ. Catálogo de la exposición. Emilio Diz Ardid (Ed.) Alicante.


 

Cora de Tudmir estaba constituida posiblemente por siete ciudades: Awryula (Orihuela), Lurqa (Lorca) , Mula, Balantana (en Cehegín), Laqant (Alicante), Iyyu (Tolmo de Minateda en Hellín), Ils (La Alcudia, Elche). Según versión del Pacto de Tudmir de al- Udri. Transcripción E. Molina