Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 39 - Verano 2015
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Solsticio de verano Maria Sentandreu



El solsticio de junio o solsticio de verano se produce alrededor del 21 de junio y es un fenómeno astronómico relacionado con las estaciones del año. En ese momento, el Sol alcanza su máxima declinación norte (23,5° desde el ecuador de la Tierra). Entonces empieza el verano en el hemisferio norte o el invierno en el hemisferio sur.

El solsticio de verano se produce el 21 de junio y marca el inicio de la estación más calurosa del año en los países que pertenecen al hemisferio norte, entre ellos España. En aquellos lugares con latitud de 40° norte, por ejemplo Madrid o New York, este día tiene una duración de quince horas y es el más largo del año. Aunque en los trópicos la diferencia no es tan grande y, por ejemplo en Costa Rica, este día tiene una duración inferior a trece horas. Los rayos solares, en el solsticio de junio, caen perpendicularmente sobre el paralelo 23 (5° norte, latitud de la Habana). El paralelo 23 también se conoce por el nombre de Trópico de Cáncer, pues hace aproximadamente 4.000 años el Sol coincidía con las estrellas de Cáncer durante el solsticio. Pero eso ha cambiado y el Sol ya no coincide con esta constelación. En los últimos 2.000 años la coincidencia se produjo con Géminis, aunque en la actualidad se sitúa cerca de la frontera entre Géminis y Tauro. Se prevé que dentro de 2.000 años el Sol coincidirá con Tauro, y entonces el Trópico de Cáncer tal vez cambie de nombre.


Las cuatro estaciones

En los países del Mediterráneo conocemos las cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno), aunque éstas no se suceden en todo el mundo de la misma manera. De hecho, en las zonas templadas de los hemisferios norte y sur se pueden observar las cuatro estaciones; en cambio, en los polos Norte y Sur existe un largo invierno que luego dará paso a un largo verano y viceversa, sólo dos estaciones. No obstante, en los países tropicales o ecuatoriales se producen periodos de sequía o periodos de lluvia y las estaciones propiamente dichas no tienen tanta importancia.

Sin embargo, para explicar el ciclo de las estaciones es necesario observar los movimientos de la Tierra, tanto el de rotación como el de traslación. Éstos no se producen de manera inmediata, sino que se van generando paulatinamente día tras día, con el avance de las semanas y de los meses. El eje de rotación terrestre apunta durante todo el año hacia una región concreta de la esfera celeste, próxima a la estrella Polar. Pero los cuatro cambios anuales que establecen los equinoccios y los solsticios se producen porque el eje de la Tierra muestra una inclinación de 23º 27’ en relación al plano de su órbita. Asimismo, la fecha de las estaciones puede variar en un intervalo de dos días respecto al año trópico, que dura 365’2422 días solares. Esta fracción equivale a seis horas anuales, que al cabo de cuatro años suman un día entero, que se recupera en el mes de febrero en los años bisiestos. Por este motivo, el inicio de las siguientes estaciones se marcará un día más tarde.


Equinoccios y solsticios

Los equinoccios son las dos épocas del año en las que el Sol se halla sobre el Ecuador y por eso las noches son iguales a los días en todo el planeta Tierra. El equinoccio vernal acontece alrededor del 21 de marzo y permite dar la bienvenida a la primavera. El equinoccio otoñal se produce sobre el 23 de septiembre y, como su nombre indica, anuncia el inicio del otoño. Cabe recordar que en el hemisferio sur los equinoccios se suceden al revés, es decir, la primavera del hemisferio norte se corresponde con el otoño del sur. En 2015, en España, el equinoccio de primavera se produjo el 20 de marzo a las 23:45 horas, y el equinoccio otoñal se producirá el 23 de septiembre a las 10:21 horas.

Los solsticios son las dos épocas del año en las que el Sol se halla en uno de los dos trópicos, bien en el de Cáncer o bien en el de Capricornio. También puede definirse como el momento en el que el Sol alcanza su máxima posición boreal o meridional. El solsticio de verano (trópico de Cáncer) acontece sobre el 21 de junio y provoca el día más largo y la noche más corta del año en el hemisferio boreal, pero a la vez la noche más larga y el día más corto en el hemisferio austral. El solsticio de invierno (trópico de Capricornio) se produce sobre el 21 de diciembre e implica el comienzo del invierno para los países del hemisferio norte y del verano para los del sur. En el presente año, el solsticio de verano se produjo en España el 21 de junio, y el de invierno comenzará el 22 de diciembre.


Noche de San Juan

A pesar de que no resulta fácil demostrar el vínculo entre la festividad de San Juan y la tradición de celebrar la llegada del solsticio de verano, hay lazos comunes entre ambos acontecimientos. Se trata de una fiesta muy antigua en cuyos ritos siempre ha estado presente el fuego como elemento simbólico, puesto que había una creencia según la cual el simple hecho de encender una hoguera servía para dar más fuerza al Sol. A partir de entonces éste se vuelve más débil y los días son cada vez más cortos hasta alcanzar el solsticio de invierno en el hemisferio norte.

La noche de San Juan todavía se celebra en muchos países europeos. En algunos casos se puede establecer una relación directa con las tradiciones de la antigüedad, inspirándose en los ritos precristianos o respetando los ciclos de la naturaleza, para festejar la llegada del verano. En otros casos, como España y Portugal, la relación entre el solsticio de junio y la noche de San Juan no es tan evidente porque las fechas no coinciden: el solsticio de verano se produce el 21 de junio mientras que las actividades de la noche de San Juan se desarrollan en la madrugada del 24 de junio. El único vínculo es la presencia del fuego o la existencia de hogueras a cuyo alrededor se reúne la gente con la esperanza de que sus sueños más íntimos se hagan realidad.