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El trovo es poesía contrarreloj. Me contaba recientemente el Patiñero que, en una de sus visitas a la Real Academia, Camilo José Cela le alabó una décima improvisada asegurándole que, sin prisa, él podría escribir otra mejor, pero en tan poco tiempo sería incapaz de armar siquiera la peor estrofa.
Esa es la idea: el Patiñero no escribe como Cela, principalmente porque no escribe; no le daría tiempo. El caudaloso e inagotable torrente de sus versos desemboca en el aire y allí se desvanece. Sólo en la memoria sorprendida del espectador, en ocasiones, se conservan fragmentos que con el tiempo desaparecen.
Y es que sus versos ocurren, no se elaboran y empaquetan para ser distribuidos. Si uno no está allí cuando suceden, no los entenderá por más que entienda las palabras, porque todo lo que hay en el ambiente y el propio estado de ánimo —individual y colectivo— influye profundamente tanto en la génesis como en el sabor de la rima (y en sabores, nadie lo duda, no hay descripción que valga).
El verso improvisado no es exclusivo de nuestra cultura popular, pero sí propio. Los troveros que vienen hoy de Murcia son análogos a los que hubo (ya casi no quedan) en Torrevieja, Callosa, Santa Pola o tantos otros lugares de nuestro ámbito geográfico y cultural. Lo sorprendente y triste es que este atávico y precioso tesoro de nuestras mejores costumbres sea hoy tan ampliamente desconocido, ya que esa ignorancia y esa falta de presencia será la causa misma del mal que acabará con él en poco tiempo. Hagamos lo posible por preservarlo. |
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Continuando con los actos de celebración del primer aniversario de la sociedad cultural Ars Creatio, el pasado sábado tuvo lugar en los salones del casino de Torrevieja, una velada, donde los troveros Manuel Cárceles “el Patiñero”, Pedro López “el Cardoso” acompañados por el guitarrista Juan y Cuarto, mostraron al público que llenaba el salón, en que consiste el arte o manifestación de la poesía popular, creada de manera espontánea. Como es bien sabido, el trovo refleja las vivencias de los pueblos, sirviendo de comunicación a través de la palabra. Es musicalidad acompañada de rima.
Como muestra del cantar popular, tiene un largo y vivo pasado, que los distintos trovadores han sabido cuidar bajo una fórmula y una estructura propia. Muestra de ello, se pudo ver en la actuación de el Patiñero y el Cardoso, el pasado sábado, los cuales hicieron un recorrido, a petición del público asistente en el casino de Torrevieja, de las costumbres, las Habaneras, el maestro y compositor Ricardo Lafuente, el oficio de salinero, la mujer de Torrevieja -de la que ensalzaron su belleza- y como no podía ser de otra forma, la Patrona del pueblo "la Purísima Concepción". El público asistente aplaudió largamente las creaciones en versos que conjugaban una frase o palabra, con el desarrollo de una idea, conforme a leyes y medidas de la versificación formal (décimas espinelas). Tanto el Patiñero, como el Cardoso, explicaron que tienen una clara falta de conocimiento en el arte de la literatura, aunque dichas explicaciones se apartaron de la realidad, cuando se vió que su pericia y sabiduría en este arte, facilitaba enormemente, el que, durante casi dos horas, fueran capaces de crear distintas canciones y composiciones.
Asimismo ‘El Patiñero’ explicó que a lo largo de su vida como trovero, ha ganado seis veces el “Certamen Nacional de Trovos” de La Unión, llegando a viajar, mostrando su arte, por doce países de habla hispana.
Al finalizar el acto, tanto el presidente de la Asociación Ars Creatio, Manuel Tévar Martínez, como el presidente de la sociedad Cultural Casino de Torrevieja, Tomás Martínez Domenech, entregaron unos libros donde se recoge la historia de las Habaneras en Torrevieja, a los protagonistas del acto.
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