V Certamen de
           
 
           
  2º CLASIFICADO Danis Omar Rodríguez  
           
  Tiempo inmerecido

He acá alguien que vivió la integridad de la vida, llenó la plenitud de su tiempo, y llegó al final con la satisfacción de haber cumplido su misión
1906-2006

 
     
     
 

I

Abuelo de piedra tallado en los años,
viejo roble erguido, nudoso y despacio,
arquitecto intacto de ermitas de tierra,
grácil como caña, lucido como día;
chicha puesta al tiempo,
fríjol puesto al aire,
cristiano dolido buscando a su Cristo,
esfinge buscando enigmas en la vida;
contador de fases de luna en los dedos,
bagazo de caña exprimida a fondo
por los dientes mustios del tiempo;
trapiche de sueños, señor de intensiones,
milagrero mustio de virgen morena;
violín de recuerdos con voz que altisuena,
juventud que arrastra los pies desde el siglo,
panela que suda, tabaco que impregna
las manos del alma;
fábula en frescura que nadie interpreta,
madera de tiempo que nadie desploma,
maíz puesto al viento, café puesto al fuego,
abuelo de todos los tiempos pasados,
agorero de albas a medio desvelo,
alcalde de tiempos que nadie recuerda,
corona de flores a medio noviembre,
mi abuelo

   
   
   
   
     
   

II

Qué vientos de Enero los que te llevaron;
con las cabañuelas señalando agosto,
con la luna a medias y el cielo estrellado
de un pueblo.

Delgado el silencio, delgada la espera,
saturado de años, pleno de recuerdos;
te has ido a la muerte como en las mañanas
al ir a la siembra.

Viejo como el agua, viejo como el viento;
juntaste los años uno a uno a uno
hasta que se llenó un tecomate de un siglo
y te lo bebiste.

Cómo crece este día el silencio,
cómo crece la puerta vacía,
cómo se aventura el dolor a las lágrimas
y llueven recuerdos.

Te he visto dormido y te quiero despierto
que entornes los ojos y muevas las manos,
que empañes el vidrio de la gris ventana,
y vuelvas a verme.

Te vas como siempre al ir a la milpa
sólo y sin palabras, sólo y sin rencores,
satisfecho y viejo, sin prisa, ni apuro
confiado en la ruta.

Y las manos frías y los ojos grises,
y el escaso pelo, huérfano de vida,
y el sombrero puesto sobre la tristeza
y nadie que lo llene.

Y nadie que llene la butaca sola,
nadie que se apoye en el bastón tallado,
nadie que camine con cien años trémulos
en medio de la calle.

Como se desploman los aires de Enero
sobre las palabras que anudan la lengua,
sobre las tristezas que empujan el llanto
y nos dejan lánguidos.

Pero el tiempo tuyo quedó coronado
de leves batallas ganadas al tiempo,
ganadas al polvo del camino inerme
por el que anduviste.

Cómo se congregan la sangre en tu casa
y pocos llorando y todos sufrientes,
cómo va mi padre llevándote a cuestas
mordiendo el silencio

Pernoctan luciérnagas de cera en tu casa
y flores mortuorias puestas en mesa
amigos del tiempo que amanecen fieles
al pie de tu cuerpo.

Ya no cruje el trapiche con bueyes
el tabaco cuelga sin que nadie fume,
las mazorcas verdes yacen desgranadas
y el caballo duerme.

     
     
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