Las joyas (Guy de Maupassant)

 

 


calificación: 7,6
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(Este cuento está publicado en Un día de campo y otros cuentos galantes, de la Colección de Bolsillo de ALIANZA EDITORIAL  Si no dispones del cuento o te resulta difícil conseguirlo en Internet, es muy probable que alguno de los lectores del club de lectura A.C. te lo pueda facilitar en formato 'doc'. Sólo tienes que preguntar en lectura@arscreatio.com )

9-ago-2007ASB dijo:
¿Versión en cuento francés del refrán español «las penas, con pan, son menos»? El dolor por la muerte de la esposa desaparece aunque lo atice el descubrimiento de que no era tan honesta (en el significado original de la palabra) como parecía. O quizá precisamente por eso mismo: alguien moralmente despreciable e hipócrita no merece nuestro padecimiento. También tiene su miga —por no decir perversidad— la frase final. Para los quisquillosos de las guerras de sexos, creo que el relato es perfectamente reversible; y eso, suponiendo que aquí haya un cónyuge «bueno» y otro «malo», y que sepamos cuál es cuál.
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9-ago-2007Rosa Muñoz dijo:
Amor, traición, dolor y olvido juntos en un cuento como en la mayoría de nuestras vidas.
 

10-ago-2007A. Fijo dijo:
Maupassant es un maestro del entretenimiento. A veces, como en este caso, utiliza los artificios propios del enredo y la farsa; otras, su talento dramático; otras, sus enajenadas experiencias mentales... Y casi siempre consigue divertir, entretener, conmover, dar miedo... Si hubiera nacido cuarenta años después, hubiera terminado cayendo por el gran Hollywood de las estrellas.
Es divertida esta historia sobre cómo reacciona un francesito típico ante una rentabilísima y voluminosa cornamenta. Si hubiera sido un inglés, probablemente habría contratado a un tercero para escapar de las habladurías y para no verse enredado en tan desagradables como convenientes tejemanejes... ¿Y un español?...
Pues capaz sería de vociferar su 'suerte' jactándose públicamente de ella. Al menos, eso es lo que hacía Quevedo en una situación similar. Acordaos de aquel soneto que empezaba:

Dícenme, don Gerónimo, que dices
que me pones los cuernos con Ginesa;
yo digo que me pones cama y mesa,
y en la mesa capones y perdices.

Y que terminaba:

Más cuerno es el que paga que el que cobra;
ergo, aquél que me paga es el cornudo
lo que de mi mujer a mí me sobra.

¡A ver si va a tener razón la ínclita Victoria Beckham ('ínclita' significa 'muy delgada', ¿no?) cuando dice que a los españoles nos falta glamour!
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13-ago-2007Manwell dijo:
El cuento de Maupassant, “Las Joyas”, aborda el tema del engaño, pero desde múltiples puntos de vista. Sin duda alguna, el protagonista principal es el caso más paradigmático, al ser engañado tanto por su pareja sentimental como por el joyero y el personal de la joyería, quienes parecen saber a ciencia cierta que la amada del protagonista era quien recibía las joyas, pero no quien las pagaba.
No obstante, el protagonista principal no es el único que padece el engaño que trama Maupassant. El mismo lector a lo largo de gran parte del relato se ve sometido al engaño del narrador: “Su afición al teatro despertó bien pronto en ella el deseo de adornarse. Su atuendo era siempre muy sencillo, de buen gusto y modesto; su gracia encantadora, irresistible, suave, sonriente, adquiría mayor atractivo con la sencillez de sus trajes; pero cogió la costumbre de prender en sus orejas dos trozos de vidrio, tallados como brillantes, y llevaba también collares de perlas falsas, pulseras de oro falso y peinetas adornadas con cristales de colores, que imitaban piedras finas.”
En cualquier relato o texto literario, el lector recibe toda la información a través de los personajes y el narrador. En este sentido, si el narrador informa al lector que los adornos de la amada eran “collares de perlas falsas, pulseras de oro falso” y otros abalorios “que imitaban piedras finas”, pues no es sorpresa lo que siente el lector al final del cuento, sino engaño. Aquí reside la valoración más o menos benevolente de Maupassant que hagamos al leer el cuento. Por un lado, podemos entender que Maupassant quiere someter al lector y hacerle partícipe del mismo sentimiento de engaño que padece el protagonista principal. Sin embargo, también podemos ser menos benevolentes y podemos pensar que Maupassant ha construido un relato sobre una técnica narrativa éticamente rechazable como es presentar a un “narrador omnisciente”, que todo lo sabe y, a pesar de eso, suministra información falsa al lector, para terminar proporcionándole en último momento un supuesto sorprendente final.


25-ago-2007Clinísbur dijo:
Está bien, tiene 'tema'.


15-sep-2007Nora dijo:
Observaciones sobre un mismo relato:
—El señor Lantin "fue verdaderamente feliz".
—Lantin nunca supo, mientras su esposa vivia, del valor de las piezas ("le disgustaba su afición a las joyas falsas").
—Ella lo amaba ("se arrojaba a sus brazos y lo besaba locamente").
—Lantin sintió la pérdida de su esposa ("el tiempo no calmaba su amargura", "su desesperación fue tan grande que en un mes sus cabellos encanecieron por completo", "lloraba día y noche").
—Lantin quedó sorprendido por el valor de lo que él consideraba falso.
—Y el párrafo final resulta lapidario: "la segunda mujer —verdaderamente honrada— lo hizo sufrir mucho".

Creo que Maupassant nos quiere hacer reflexionar sobre conceptos como fidelidad, lealtad, honradez, desde un punto de vista poco convencional.


23-sep-2007Ringo Kid dijo:
¿Irónico? ¿mordaz? Triste, muy triste este relato en el que parece decirnos el autor que el tiempo es un juez implacable, pues pone a cada uno en su sitio. ¿o no?

 

27-sep-2007A. Fijo dijo:
Es muy interesante comprobar cómo un mismo cuento puede provocar en unos lectores tristeza y en otros una sonrisa (quizá muda y algo sardónica, pero sonrisa al cabo). Yo soy de los de la sonrisa, y por eso me gustaría saber más sobre esa tristeza que no termino de entender del todo. Desde luego, no creo que haya nada más triste que perder a un ser querido en la plenitud de la vida, pero obviamente el relato no va de eso. Maupassant aprovecha y resalta una desgracia que cualquiera es capaz de asumir (empatizar, dicen ahora) para quitar hierro a  la terrible importancia que solemos dar a la infidelidad conyugal, y para corroborar irónicamente que el tiempo o el dinero (en este caso, más el dinero) pueden curar heridas que parecen incurables. Los tonos desenfadados del principio y, sobre todo, del final del relato hacen pensar que Maupassant quiere llevar al lector por el camino del divertimento antes que por el de los sentimientos o el de la reflexión (aunque estos tres conceptos no son, en absoluto, incompatibles).

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CUENTOS

 
  1- Borges  -  "La casa de Asterión" 8,9
  2- Chéjov  -  "La tristeza 8,5
  3- Borges  -  "El sur" 8,3
    Poe   -  "El corazón delator" 8,3
  5- Cortázar  -  "Casa tomada 8,2
    Mansfield  -  "La lección de canto" 8,2
    Poe   -  "El gato negro" 8,2
  8- Kafka  -  "Ante la Ley" 8,1
  9- Rulfo  -  "Diles que no me maten"   8
 10- Carver  -  "La casa de Chef" 7,9
 11- Maupassant  -  "Dos amigos" 7,8
 12- Cortázar   -  "La isla a mediodía" 7,7
    Rulfo  -  "No oyes ladrar los perros"   7,7
 14- Chéjov  -  "Un hombre conocido" 7,6
    Maupassant  -  "Las joyas" 7,6
    Kipling  -  "Tres... y uno al margen" 7,6
 17- Kipling- "En la casa de Suddhoo" 7,5
    Kafka  -  "Chacales y árabes" 7,5
    Baroja  -  "Mari Belcha" 7,5
    Baroja  -  "La sima" 7,5
    Carver  -  "Vecinos" 7,5
 22- Pardo Bazán  -  "La ganadera" 7,4
 23- Pardo Bazán  -  "Clave" 7,3
s/c- Mansfield   -  "La mosca"   -
    Dahl   -  "Gastrónomos"   -