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calificación: 7,8
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(Este cuento está publicado en Cuentos de guerra, de la Colección de Bolsillo de
ALIANZA EDITORIAL Si no dispones del cuento o te resulta difícil
conseguirlo en Internet, es muy probable que alguno
de los lectores del club de lectura A.C. te lo pueda facilitar en formato
'doc'. Sólo tienes que preguntar
en
lectura@arscreatio.com )
9-ago-2007,
ASB dijo:
Las crueldades de la guerra terminan imponiéndose
ante las ilusiones de conservar un reducto idílico. Hay otras
interpretaciones. La pesca, que para nosotros es un pasatiempo,
supone una atrocidad para los peces, que terminan «vengándose»
indirectamente, mientras sus congéneres son objeto de una barbarie
aún mayor. Todo depende del lado en que se esté, si dentro o fuera
del río; como en una guerra, si dentro o fuera del frente, o en el
bando vencedor o el perdedor.
9-ago-2007,
Rosa Muñoz dijo:
Tremendamente triste, pero da muestras de que la
realidad, a veces, es así de absurda. Igualmente es un magnífico
ejemplo de la doble naturaleza del ser humano: la bondad y la
crueldad, dualidad que convierte nuestras vidas en un sendero de
sufrimientos y enfrentamientos mutuos.
10-ago-2007,
A. Fijo dijo:
Un cuento interesante y creo que representativo de su autor. Siendo un gran observador, Maupassant no suele ser un observador
sorprendente. Sus cuentos, siendo inteligentes, no suelen ser
especialmente profundos (ni falta que hace, la mayoría de las
veces). Lo que sí suelen ser es sólidos, entretenidos y brillantes.
Este cuento, además de a la bondad del lector, apela al patriotismo;
pero a un patriotismo entendido como un sentimiento natural y sencillo, casi tan
campechano como los dos protagonistas. Quizá por eso haya perdido
algo de su capacidad para conmover en un mundo, y sobre todo en un país,
donde lo del ‘todo por la patria’ está, en general, tan a la baja.
(Me guardo un comentario sobre la traducción, por no ser demasiado
pesado).
12-ago-2007,
Beyoncé dijo:
He leído el cuento traducido al
inglés. Me ha gustado mucho. Refleja lo más característico de
Francia y de los franceses: campo, vida rural, respeto a la
naturaleza, amor a la belleza, amor a la buena vida... y ese modesto y
especial sentido del patriotismo que hace que los franceses se
sientan siempre un poco por encima de sus vecinos.
No hace falta ser
soldado para defender a tu patria.
Un cuento que hace que te acuerdes de "las cosas que importan".
13-ago-2007,
Manwell dijo:
La deshumanización de las guerras, donde los
hombres dejan de ser hombres, donde la vida y la muerte pierden su
valor y significado por completo, provoca estas difíciles decisiones
entre la población que padece lo peor de las guerras. En el cuento
de Maupassant, los dos protagonistas deben enfrentarse a la
disyuntiva de elegir entre volver a esa vida en París que resulta
ser lo más parecido a estar muerto, donde la población se alimenta
de gorriones y ratas (“En un París bloqueado, hambriento,
agonizante, los gorriones escaseaban en los tejados y las
alcantarillas se despoblaban. Se comía cualquier cosa.”), o morir
rodeado de la vida del río representada por los peces, pero sin
traicionar a sus compatriotas.

Ilustración del cuento "Dos amigos"
23-sep-2007,
Ringo Kid dijo:
Sin duda, un claro ejemplo de como la concisión
es a veces la mejor arma para denunciar algo. Posiblemente en mano
de otro este corto relato hubiese dado para una novela, pero no para
un autor capaz de decir tanto en tan poco. A veces leemos novelas a
las que les sobra mucha paja y les falta mucha emoción, pero en este
relato la emoción y la verdad, a veces tan difícil de conseguir con
palabras, son el arma de seducción para el lector.
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