| Tu huella fatal | |||||||
Has elegido el cambio como un acicate para buscar tu propia identidad. Cambiando de olor, de sabor, esperas encontrarte a ti mismo. Cada vez más perdido borras los nombres de mujer de tu memoria, como si con ello no dejaras tu huella fatal en cada una de ellas. Buscas anhelante el cuerpo de mujer desdibujado, anónimo, como si ello te ayudara a volver al seno materno que debiste abandonar muy pronto. Luchas contra el paso de los años implorando beber un sorbo más del cáliz de la eternidad. Crees que amas a las mujeres, pero al sentirlo en plural, no amas a ninguna, todas se desvanecen y forman parte de un mar de agua en el que a veces, por las noches, gritan pidiendo auxilio. Cada nueva conquista es, en realidad, una víctimas más del desamor. Y yo, habiéndote dado todo, me retiro y espero, cual Penélope, a mi propio salvador, sin ya ni siquiera saber si tendrá tus manos, tu rostro o tu nombre. (23-11-07) |
|||||||
| Rosa Muñoz | |||||||
| SUMARIO |