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LA VELA LATINA A TRAVÉS DE LA HISTORIA II

   
   
Francisco Rebollo
               
  LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGIGA DE LA VELA      
 
Sobre el año 1400 a.C., los navegantes de la antigua Fenicia, país costero del mar Mediterráneo que estaba situado en la franja de tierra que hoy conocemos por el Líbano, con importantes ciudades como Sidón y Tiro, con sus grandes aptitudes marítimas y comerciales, comenzaron sus exploraciones por todo el mar Mediterráneo en sus negros y embreados barcos de vela cuadra y remos, llegando a establecer factorías en Chipre, Sicilia, Africa del Norte, Cartago ( 814 a. C) y en España en las Islas Baleares, Huelva, Gadir (Cádiz) y en otros lugares. Desde el punto de vista tecnológico, la vela cuadra de la naves fenicas que reunían aceptables condiciones para navegar con vientos portantes, tenía a la vez el inconveniente de no poder hacerlo con vientos contrarios, ya que a partir de vientos de través hacia proa tenían dificultades para navegar ciñendo al viento, inconveniente que dificultaba su maniobra, cosa que por otra parte, además de otros inconvenientes suponía más millas navegadas y más tiempo, si lo comparamos con el rendimiento la vela latina, con la que se puede navegar de bolina ciñendo al viento con un ángulo de unos 45º grados. Este fue el motivo, de que la vela cuadra, sin desaparecer de lo buques, diera paso a la vela latina que durante siglos fue la vela principal de los países ribereños del mar Mediterráneo y también de otros países del Mar Rojo como Egipto, Sudan, Etiopía, Yibuti, Arabia y Yemen; los emiratos Oman Qatar en el Golfo Pérsico; Somalia, Kenia, Tanzania, Islas Comores, Kenia, Isla de Zanzíbar, Mozambique, Madagascar y otos en el océano Índico, hasta llegar a las paradisíacas Islas Maldivas al SW de la India y a otras del océano Pacífico. Con el tiempo, y dentro de la evolución tecnológica de los buques, las dos velas, la cuadra y la latina, se utilizaron juntas en diferente de tipos de buques, como son, las naves de la Reconquista hispana, las naos de Cristóbal Colón, la carracas, los galeones y otros. No quería dejar de lado, que además de los fenicios también los vikingos navegaron con vela cuadra en sus famosos dracar.
  LA VELA LATINA EN EL PACÍFICO    
 
En la primera vuelta al mundo que comenzó Magallanes y finalizó Juan Sebastián Elcano (1520-1522), al llegar al archipiélago hoy de las Marianas en el Pacífico, los españoles observaron con asombro como los nativos navegaban en pequeñas embarcaciones con una vela triangular de palma tejida de parecidas características a la entonces conocida vela latina que llevaban algunas de sus propias naves. Durante la estancia de los españoles en aquellas lejanas islas, ocurrió, que los nativos les robaron algunos pertechos de los barcos, y por ese motivo, y a partir de ese momento, las islas tomaron el nombre de Islas de los Ladrones o Islas de la Velas, como aparecen en algunos mapas y cartas de navegación antiguos.
 
LA VELA LATINA EN COMERCIO MARÍTIMO
Los barcos de vela latina con uno, dos y tres mástiles, con variadas denominaciones y desplazamientos, han estado presentes en los más importantes acontecimientos históricos navales de la antigüedad. Esta vela, con su característica forma triangular, ya era corriente en el siglo IV durante la época del emperador romano Teodosio. En el siglo XII durante la Cruzadas los barcos de vela latina se emplearon para el trasporte de mercancías. En la segunda parte del siglo XV las carabelas portuguesas reconocieron la costa africana en su camino hacia la India y la China. Las tres carabelas de la expedición de Cristobal Colón, que salieron de Palos de Moguer, el día 3 de agosto del año 1492, y con las que el navegante descubrió .
 
América, llevaban vela latina; “La Niña” capitaneada por Vicente Yañez Pinzón de 21,44 metros de eslora con dos mástiles; la nao “Santa María” capitaneada por Cristobal Colón de 33,9 metros de eslora con tres mástiles, “La Pinta” capitaneado por Martín Alonso Pinzón con 22,55 metros de eslora con tres mástiles. En a la primera vuelta al mundo de la expedición de Magallanes que finalizó Juan Sebastián Elcano; En la batalla naval de Lepanto (Golfo de Corinto) (1571) intervinieron galeras con aparejo latino tanto de las armada de la Liga Santa como de la Turca
 
LA VELA LATINA EN LA ACTUALIDAD
   
 
En la actualidad, la vela latina continua presente en varios paises del mudo, entre ellos en el sur de Francia, en la isla de Córcega en Ajaccio, en Porto Rotondo, Stintino, Clagisti y otros; en la isla de Cerdeña, en Olbia, Eos, Maranola, y Formia en el golfo de Gaeta; en España en las islas Baleares con sus típicos laúdes; en Canarias, en las Palmas, Tenerife y Lanzarote como deporte autóctono con el bote canario construido totalmente en madera con esloras de 5, 6 y 8,55 metros, todos ellos pertenecientes la Federación de Vela Latina Canaria; en Cataluña, en la Costa Brava y en otros lugares, en Valencia en la albufera, en el Palmar, Silla Catarroja, en Xabea, en Torrevieja (Alicante), en Murcia, en el Mar Menor; en Cartagena, en Águilas en donde hay un astillero que construye barcos de vela latina y en otras ciudades de Almería y Málaga, en Ribadeo (Galicia), con los típicos botes de la ría que
 
se construyen en un astillero de Vegadeo (Asturias) y en otros puntos de España. En varios paises árabes, todavía se utilizan las embarcaciones latinas en el comercio marítimo y en la peca, como es el caso de los dhow que navegan en el océano Indico, entre los puertos del continente africano y las islas. Entre los paises que en la actualidad mantienen la tradición de navegar con barcos de vela latina se encuentran los siguientes: Egipto en el Nilo; Sudán, Eritrea, Etiopía y la Arabia en el Mar Rojo; Djibuti y Yemen en el Golfo de Aden; Oman en el Mar Arábigo; Somalia, Kenia, Tanzania, Monzanbique en el continete africano y en las islas de Madagascar, Comores, Zanzíbar; en las Islas Maldivas al Sudoeste de la India; en el Golfo Pérsico en los Emiratos Árabes, Kuwait, Bahrein y Qatar. En estos países cada día es mayor la oferta a los turistas para navegar en barcos de vela latina.
 
LA MANIOBRA DE UN BOTE LATINO
       
 
En principio, los botes latinos españoles que navegan en la actualidad, se emplean como recreo o para intervenir en las regatas y encuentros que se celebran durante el año en varias ciudades españolas Entre las características de los botes, se encuentran los que tienen el mástil inclinado hacia proa, y los que lo tienen en candela o vertical, como ocurre con los laudes catalanes y mallorquines.
 
LOS BOTES DE LA ESCUELA MUNICIPAL DE VELA LATINA DE TORREVIEJA
 
FLa Escuela Municipal de Vela Latina de Torrevieja tiene en la actualidad 5 botes latinos para la enseñanza. Estos son de los llamados de 22 palmos. Los 6 botes que en estos momentos se están construyendo en Aguilas, son más ligeros que los la propia escuela, y con ellos se podrá participar en las regatas y concentraciones de latinos que se celebre en Torreveja y en otros puertos de España.
 
CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE NUESTROS BOTES
 
Construcción en madera
Eslora: 4,74 metros
Manga: 1,80 metros
Puntal: 1,15 metros
Mástil: 6,10 metros (inclinado hacia proa)
Entena: 10,30 metros
Car: 9 metros
Pena 9 metros
Pena: 8 metros
Distancia desde el penol del car a la cruz: 3,80 metros
Tripulantes: Entre 3 y 5
Suprficie vélica: 20 metros cuadrados
MANIOBRA
1) Aparejo de la adriza
2) Aparejo de la troza y el dogal
3) Amantillo
4) Davante
5) Orzapopa
6) Ostas (una barlovento y otra sotavento)
7) Apagavelas
8) Escota.
  EL FALUCHO MEDITERÁNEO      
 
El falucho del Mediterráneo español es un tipo de barco de vela latina que tuvo su apogeo en el siglo XIX y principios del XX. Debido a su construcción de línea fina, situación de sus dos mástiles con vela latina con bauprés a proa y un foque y batículo a popa llegaron a ser los barcos más veloces de Mediterráneo, de tal manera que eran los preferidos de los marineros que se dedicaban al tráfico ilícito de mercancías, el llamado contrabando. La armada y el resguardo de Aduanas disponían así mismo de faluchos para la vigilancia de la costa y percución del contrabando. A estos barcos de dos mástiles con vela latina y un botalón a proa con un foque y batículo en popa para el retorno de la escota de la mesana y por su especial construcción, velocidad y llevar las velas más espigadas de lo que se acostumbraba les dieron el nombre de Elásticos. El desplazamiento de un falucho podía estar entre la 25 Tm. y las 150 Tm.
 
 
  CARACTERÍSTICAS DEL FALUCHO DE LA ARMADA “PLUTÓN”
 
Eslora: 23,77 metros
Manga: 7, 77 metros
Puntal: 2, 25 metros
Palo mayor: 24,07 metros
Palo mesana: 16,76 metros
Botalón de foque: 16,16 metros
Caza escota: 12,80 metros
Entena de la vela mayor: 40,23 metros
Entena de la vela de mesana: 21,82
Car de la mayor: 22,81 metros
Pena de la mayor: 36,84 metros
Calado del palo mayo debajo de la cubierta 2,5 metros
Calado del palo mesana debajo de la cubierta 1,8 metros
Ángulo de inclinación del palo mayor con la vertical: 18º
Ángulo del palo mesana a popa: 5º
Ángulo del botalón de foque con el horizonte: 15º
Vela mayor: Pujamen 22,8 metros; Gratil 39,92; Baluma 36,52 metros
Vela de Mesana: Pujamen 13,10 metros; Grátil 21,33 metros; Baluma 16 m.
Foque: Pujamen 12,5 metros; Grátil 21,5 ; Baluma 16,15
Desplazamiento: Unas 70 tm.
 
VICENTE BLASCO IBÁNEZ Y EL FALUCHO CONTRABANDISTAS “EL SOCARRAO”
   
 
El ilustre escritor español Vicente Blasco Ibáñez, nació en Valencia el 29 de enero del año 1867 y falleció en Mentón (Francia) el 28 de enero de 1929. Blasco Ibáñez fue el escritor español mejor pagado de su época por el éxito de sus libros en varios países, entre ellos en Estados Unidos. En algunos de los relatos de Blasco Ibañez aparecen embarcaciones con aparejo latino como es el caso de Cañas y Barro, que trata de la dura vida y circunstancias de una familia de pescadores de El Palmar en la albufera de Valencia. Blasco Ibáñez vino a Torrevieja a pasar una temporada en el año 1896. En su contacto con los torrevejenses, pronto tomó nota de algunos aspectos de la vida marinera de esta villa, cuyo resultado fue los relatos La barca abandonada y Hombre al agua relacionados con Torrevieja. En el caso de La Barca abandonada se trata de un falucho contrabandista que realmente existió sobre los años 70 del siglo XIX que fue perseguido por las cañoneras de Aduanas, aunque sus tripulantes nunca llegaron a ser apresados. Este falucho aparece en los partes del año 1873 – que yo mismo he leído- de los comandantes de los buques del resguardo de Aduanas que se guardan en el Archivo Municipal de esta ciudad.
  A MODO DE DESPEDIDA
 
Con motivo de la Copa de América, a celebrar en Valencia el próximo año 2007, en los programas de televisión, en diarios y revistas hemos podido ver los modernísimos barcos de vela de competición que se presentan a este desafío. En ellos, predomina la alta tecnología, la velocidad nunca conocida en la vela, la posibilidad navegar ciñendo con la proa a 30 grados del viento o menos. Todo ello, con tácticas y secretos bien guardados, y los posibles inconvenientes y sorpresas de última hora, con patrones, tripulaciones y técnicos de la consagrada elite mundial del deporte a vela, con las importantes y costosas obras realizadas en la zona portuaria de Valencia para acoger a los sofisticados veleros y a las tripulaciones que participan en este prestigioso evento de fama mundial y alto prepuesto. En un espectáculo digno de ver, al menos una vez en la vida. Mientras tanto, la inmemorial y tradicional vela latina, un tanto olvidada de las altas instancias de vela, continúa estando presente en muchos lugares del mundo como un valor histórico, tradicional y deportivo que nunca debería de desaparecer.
               
             
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