Grafiteros ¿artistas o delincuentes?
               
       
    Ana Maciá
               
   
Estamos acostumbrados a pasear por las calles de nuestras ciudades y ver las paredes decoradas. Sí, decoradas con grafitis. Ya son parte del mobiliriario urbano podríamos decir. Pero no es oro todo lo que reluce. Grafiti no es ese pintarrajo que ensucia las papeleras, las fachadas de los edificios recién inaugurados, los bancos, los escaparates, ... No nos confundamos, eso es bandalismo.
Sin embargo, el grafiti es arte o si no, que se lo pregunten a los grafiteros. Todo grafiti lleva un proceso previo, como toda obra de arte, de bocetos, pruebas, perspectivas, ... El grafitero pide permiso a los dueños de las paredes desnudas para maquillarlas y darles vida. El grafitero cuida su obra al máximo y existe un código secreto entre ellos para no estropearse sus obras mutuamente. El grafitero es sin duda un artista en definitiva. El grafitero no es más que el pintor de frescos del siglo XXI, cual artista renacentista en busca de mecenas.
               
   
               
   
 
 
 
   
               
               
   
               
               
   
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