MI BARQUITO DE SAL
               
           
Charo Cruz
 
               
           
 
   

Ha sido un regalo. No me lo esperaba. Por eso, al añadirle el “factor sorpresa”, me ha impactado más.
Lo tengo como recuerdo en la estantería más visible del salón y todo aquel que lo ve se queda prendado de su originalidad y belleza.
Es el recuerdo de un presente, pero no es el presente. Es el legado de un premio, pero no el premio.
Junto a él, colgado de la pared, un marco estrecho de color nogal expone un diploma certificando un galardón: “SEGUNDO CLASIFICADO”. Tampoco este es el premio.

 

El premio ha sido mucho más que todo eso.
Ha sido el recorrer trescientos kilómetros con la ilusión como compañera de viaje, ha sido un acto de entrega de premios bien organizado en un bello entorno, ha sido un jurado imparcial, han sido unos (desde ahora) amigos, que me han hecho sentirme más cerca del mundo de las letras y la cultura, ha sido una charla gratificante durante una cena, han sido unas personas que, sin conocerme, se han encargado de que me sintiera uno más entre ellos.

Este ha sido el verdadero regalo: una tarde en Torrevieja.
Como recuerdo, mi barquito de sal.

               
   
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